30 años caminando tras las huellas de un apóstol

Crónica del homenaje al venerable P. Tomás Morales (1994-2024)

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Crónica del homenaje al venerable P. Tomás Morales (1994-2024)
Crónica del homenaje al venerable P. Tomás Morales (1994-2024)

El 1 de octubre de 1994 fallecía en Alcalá de Henares, en la casa de la Compañía de Jesús, el fundador de los institutos seculares Cruzados de Santa María y Cruzadas de Santa María, y de la Asociación Pública de Fieles Hogares de Santa María, tras una vida de entrega a la voluntad de Dios.

En 1932 Tomás Morales, que en su juventud había militado en los Estudiantes Católicos fundados por el P Ángel Ayala, ingresó en la Compañía de Jesús a la edad de 24 años, tras concluir su doctorado en Bolonia, y fue ordenado sacerdote diez años después. En 1946 terminó su formación, adquirida en Bélgica, Italia y España.

Su primer destino fue Madrid, la comunidad de jesuitas del mismo Colegio de Chamartín en que él había estudiado y vivido; dirigió tandas de Ejercicios y comenzó a dedicarse a los jóvenes empleados de Madrid. En 1946 fundó el Hogar del Empleado, obra social de extraordinaria trascendencia en una época difícil, donde permanecería hasta 1960. En 1956 había sido aprobado el que sería Instituto Secular Cruzados de Santa María y en 1960 las Cruzadas de Santa María. En 1965 echaban a andar los Hogares de Santa María. Santa María: ella siempre impulsó su labor apostólica y su faceta de padre y maestro de vida, hasta el fin.

Con motivo del XXX aniversario de su fallecimiento el pasado 5 de octubre Cruzados y Cruzadas organizaron un homenaje al fundador, precisamente en el colegio Nuestra Señora del Recuerdo, donde Tomás Morales cursó sus estudios como alumno interno desde los 9 años, donde hizo su primera tanda de ejercicios espirituales y, años más tarde, realizó sus votos perpetuos como jesuita, y en cuya enfermería permaneció ingresado poco antes de su fallecimiento. Ningún lugar más a propósito, seguramente para el recuerdo de este profeta de nuestro tiempo y apóstol del laicado.

Mesa Redonda: «Con entusiasmo de testigos»

El primer momento de este encuentro familiar lo constituyó una mesa redonda en la que intervinieron Lydia Jiménez, Javier del Hoyo, Mª Victoria Hernández, José Luis Acebes, y Mons. Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria.

Partiendo de sus primeros recuerdos, Lydia Jiménez, cofundadora y directora de las Cruzadas, aportó sus emocionadas vivencias junto al padre: «A pesar de los iniciales sentimientos de orfandad ante su falta, el padre nos legó una confianza, y la Virgen nos ha protegido. La clave es la humildad, que es antesala de la fortaleza. Hemos querido seguir, acrisolando su carisma y fieles a su legado: los ejercicios espirituales, la dedicación a jóvenes y familias… Durante estos 30 años se han seguido iniciativas para realizar lo que el padre soñó: “Sueño ver escrito el nombre de María en los cinco continentes, llevado por vosotras”».

Con ocasión de este aniversario, se presentó la tercera edición de la biografía Profeta de nuestro tiempo. Javier del Hoyo, catedrático de Filología Latina y cruzado de Santa María, su autor, hizo un repaso de las tres ediciones realizadas, que se han ido enriqueciendo con nuevos datos, aportaciones y documentos hasta llegar a la edición que se presentaba en este acto, edición conmemorativa, enriquecida y actualizada.

Se trata del mayor logro realizado para conocer y comprender al venerable Tomás Morales SJ hasta el momento, partiendo de una rigurosa inmersión en las fuentes, así como de una aguda penetración en los hitos vitales y las líneas maestras del pensamiento, la acción y la vida de este gran impulsor del laicado contemporáneo.

Siguió la intervención de Mª Victoria Hernández, postuladora de la causa del venerable P. Morales. Hizo un detallado recorrido de la causa, desde el inicio del proceso, hasta el momento en que el papa Francisco firmó la declaración de venerable. Invitó a los presentes a rogar por la confirmación divina para el reconocimiento de la beatificación y posterior canonización.

Para que se conozca al padre Morales… vivamos fielmente como hijos suyos

José Luis Acebes, director general de los Cruzados, tras evocar el paso del padre por el Colegio de El Recuerdo que acogía el acto, pasó a rememorar las palabras de fray Luis de León cuando afirmaba que si se quería conocer a santa Teresa de Jesús, era preciso acudir a sus libros y a sus hijas, e invitando a «pedir que Dios nos haga libros abiertos para que el P. Morales sea conocido: ser como él nos quería, mirar a donde él miraba: a Cristo, la Virgen, los jóvenes, las familias; imitar sus virtudes para que se haga realidad su gran ilusión: la movilización del laicado católico».

Para finalizar evocó unas palabras del padre en el libro Tesoro escondido: «Manteneos firmes en la unidad… El Señor quiere que os encerréis en el corazón de la Virgen. Os ha escogido para ser cimientos de su Cruzada y para persuadir a los que vayan llegando de que también tienen que serlo».

El obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde invitó a vivir con fidelidad el legado del fundador reparando en el hilo conductor de la vida de los santos. «Hoy el padre Morales es fuego que contagia, pasión evangelizadora… Su recuerdo es hoy llamada concreta a evangelizar, a vivir apasionadamente nuestra misión, poniendo el bautismo en el centro, sintiéndonos corresponsables en el corazón de la Iglesia».

Concierto en homenaje y eucaristía final

El músico y compositor Miguel Ángel Gómez González-Vallés, de la mano del cuarteto de cuerda formado por Elías Salgado, Blanca Sánchez-Cortés, Jorge Ortega y Arturo Sepúlveda, ofreció a los presentes tres piezas compuestas por él, en homenaje al padre Morales. Parecía escucharse el viento del espíritu que, a través de su vida y su legado, ha llegado hasta nosotros y nos impulsa a vivir su carisma.

El acto, cargado de emociones y tejido de gozosos reencuentros familiares, concluyó con la celebración de la eucaristía. En su homilía, Mons. Elizalde animó a los presentes a la acción de gracias en «conocimiento interno de tanto bien recibido» viviendo como los discípulos de Emaús: «corazones ardientes, ojos abiertos y los pies en camino…».

La misión nos espera. Caminamos tras las huellas de un apóstol.

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