50 perlas: ¡una joya!

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Uno, con el paso de los años, va experimentando la sensación de haber
gastado el tiempo haciendo cosas urgentes y, frecuentemente, innecesarias y
dejando de sentir y hacer las realmente importantes. Supongo que no hay atajo
posible y el camino recorrido era necesario para darse cuenta de esa cruda
realidad. Y, cuando te das cuenta, tratas de reorientar tu vida huyendo de lo
urgente para hacer solamente lo que nos parece importante para alcanzar lo
esencial.
Por
eso, en una sociedad como la nuestra, es muy importante distinguir lo urgente,
lo importante y lo esencial.
Lo urgente es quitar el complejo a
los creyentes, no caer en la trampa del encierro: la religión es cosa
particular
. No es cierto y en el anterior número de ESTAR hablamos
extensamente del tema.
Lo importante es recuperar la
dignidad de la persona que debe ser la medida de todas las medidas. La
política, la economía, los intereses de Partido… todo debe estar al servicio
del hombre y no al revés, servirse del hombre para los intereses políticos,
económicos…
Lo esencial es colocar a Cristo en
el centro de la persona, (Gálatas, 3,28). Cristo es el motor que mueve a la
humanidad hacia su plena realización. Y para llegar a Cristo tenemos un atajo
infalible: María. No hay camino más corto, rápido y eficaz para llegar al Hijo
que la Madre. Y la Madre tiene un recurso infalible: El rosario.
Las
cuentas del rosario entre los dedos son un arma tan poderosa en lo espiritual
como frágil en la apariencia. Las palabras del rosario en nuestros labios hacen
su trabajo: nos fortalecen y se van adhiriendo, inadvertidamente, a nuestra
piel convirtiéndola en una suerte de coraza frente a las tentaciones y peligros
del mundo.
Tenemos
en este número ejemplos imitables de cómo la Virgen mueve corazones: El especial
verano
y el especial Modesto, son dos muestras palpables de las
maravillas que hace la Virgen cuando la dejamos actuar en nuestras vidas.
50
avemarías, 50 perlas que pueden rescatar a muchos esclavos, renacer a muchos
moribundos, entusiasmar a muchos indolentes o confirmar a muchas vocaciones
entregadas.
No
lo olvides amigo lector y toma nota: el rosario: ¡una joya!