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title: "A cualquier cosa le llamamos «En marcha»"
description: "Laicos en marcha, en el año de la más andariega de nuestras santas, me ha inspirado un rompecabezas de tres piezas o jeroglífico. La primera es un fragmento del poema de Mío Cid. Ojo: obligados a..."
url: https://revistaestar.es/a-cualquier-cosa-le-llamamos-en-marcha/
date: 2015-02-01
modified: 2023-02-13
author: "Santiago Arellano"
image: https://revistaestar.es/wp-content/uploads/2015/02/trabajadores-hacia-su-casa.jpg
categories: ["Saber mirar"]
tags: ["Revista nº 290"]
type: post
lang: es
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# A cualquier cosa le llamamos «En marcha»

Laicos en marcha, en el año de la más andariega de nuestras santas, me ha inspirado un rompecabezas de tres piezas o jeroglífico. La primera es un fragmento del poema de Mío Cid. Ojo: obligados a leerlo simbólicamente. Nuestras espadas y nuestros sudorosos caballos han de ser de otro material. Me lo ha inspirado el dicho de Teresa de Jesús: tener “ánimos animosos” y su sentencia: “Porque vida es vivir de manera que no se tema la muerte ni todos los sucesos de la vida”. Aquí encaja el Cantar. Terminada la batalla contra Yusuf, a las puertas de Valencia, se dirige El Campeador hacia sus hijas y hacia su esposa Doña Jimena y, sin descabalgar todavía, les comenta:

“Ante vos me humillo, damas, gran honor os he ganado, vos me guardabais Valencia y yo vencía en el campo. Esto Dios lo quiso así, y con Él todos sus santos, cuando por venir vosotras tal ganancia nos han dado. Ved esta espada sangrienta, ved sudoroso el caballo, es así como se vence a los moros en el campo”(V. 1748-1754).

Claro; ánimos animosos que emplean los medios sin desfallecer.

Segunda Pieza. Volvamos a santa Teresa y su solo Dios basta (*Libro de las Fundaciones*, cap. 27,11). Sin comentarios.

“Plega a Su Majestad que nos dé abundantemente su gracia, / que con esto no habrá cosa que nos ataje los pasos para ir siempre adelante en su servicio, y que a todas nos ampare y favorezca para / que no se pierda por nuestra flaqueza un tan gran principio como ha / sido servido que comience en unas mujeres tan miserables como / nosotras. En su nombre os pido, hermanas e hijas mías, que / siempre lo pidáis a nuestro Señor, y que cada una haga cuenta de / las que vinieren que en ella torna a comenzar esta primera Regla / de la Orden de la Virgen nuestra Señora, y* en ninguna manera se / consienta en nada relajación*. Mirad que de muy pocas cosas se / abre puerta para muy grandes, y que sin sentirlo se os irá entrando / el mundo. Acordaos con la pobreza y trabajo que se ha hecho lo / que vosotras gozáis con descanso; y si bien lo advertís, veréis que / estas casas en parte no las han fundado hombres las más de ellas, / sino la mano poderosa de Dios, y que es muy amigo Su Majestad / de llevar adelante las obras que Él hace, si no queda por nosotras”.

La tercera pieza es una obra de Edward Munch. Los expresionistas nunca son gratos a la vista. Su belleza se sustenta en lo que nos pretenden decir. He aquí un grupo de trabajadores en marcha. Por la amargura de sus caras sombrías y de sus gestos y atuendos, parece una huida. Caminan rápidos. El título nos aclara hacia dónde van:·“Trabajadores hacia su casa”, su refugio. Cosas de nuestro tiempo. No ir, sino huir. El tiempo mayor, perdido. No es nuestro modelo. Una pista de Santa Teresita de Lixieux: “Porque un alma abrasada de amor no puede estarse inactiva” (*Historia de un alma*).

Otro verso memorable del Poema de Mío Cid: “¡Lengua sin manos! ¿cuémo osas fablar?”
