Algunas claves para leer los documentos del papa Francisco

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Combate, vigilia y discernimiento
Combate, vigilia y discernimiento

Por P. Rafael Delgado Escolar

Nos proponemos «sobrevolar» los escritos magisteriales del papa Francisco buscando algunas claves de lectura que nos animen a una lectura reposada de su magisterio. Desde su elección el 13 de marzo de 2013, Francisco ha entregado a la Iglesia tres encíclicas y cinco exhortaciones apostólicas. Las encíclicas son Lumen fidei (29-VI-2013), sobre la luz de la fe, Laudato si’ (24-V-2015), sobre el cuidado de la creación, y Fratelli tutti (3-X-2020) sobre la fraternidad y la amistad social.

En cuanto a las exhortaciones apostólicas, la primera es Evangelii gaudium (25-XI-2013), que responde al sínodo de los obispos celebrado en 2012, aún con Benedicto XVI, sobre «la nueva evangelización para la transmisión de la fe». Después viene Amoris laetitia (19-III-2016), sobre el amor en la familia, escrita con posterioridad a dos sínodos de tema familiar, uno extraordinario (2014) y otro ordinario (2015). La tercera no está motivada por ningún sínodo: Gaudete et exsultate (19-III- 2018), sobre la llamada a la santidad en el mundo contemporáneo. Christus vivit (25-III-2019) es la cuarta exhortación apostólica, después de la celebración del sínodo de los obispos acerca de «la fe, los jóvenes y el discernimiento vocacional» (2018); la quinta, «Querida Amazonia» (2-II-2020), ofrece las orientaciones del papa después del sínodo especial de los obispos para la región Panamazónica (2019).

Si queremos buscar el hilo conductor de toda su enseñanza hemos de acudir a la exhortación apostólica Evangelii gaudium donde Francisco propone «algunas líneas que puedan alentar y orientar en toda la Iglesia una nueva etapa evangelizadora, llena de fervor y dinamismo» (EG 17), por lo que se considera el escrito programático de su pontificado. La encíclica Lumen fidei, publicada unos meses antes, está elaborada a partir del trabajo de su antecesor Benedicto XVI, y el propio Francisco declara que él solo ha añadido unas aportaciones. Hemos de estar muy agradecidos al papa Francisco porque no haya querido que se perdiera esta enseñanza tan valiosa.

¿Qué es lo que nos encontramos al leer Evangelii gaudium? Una llamada apremiante a la conversión en clave misionera. Francisco cifra la renovación de la Iglesia en la lógica de la misión: «Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación» (EG 27). Ahora bien, el impulso misionero tiene una fuente: la alegría del encuentro con Cristo, pues «todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús» (EG 120). Este es el centro de nuestra fe al que hay que volver constantemente, pues en el encuentro con Jesucristo todo se sana y se renueva, brotando entonces la alegría que impulsa a salir de sí mismo para emprender «la dulce y confortadora alegría de evangelizar» (san Pablo VI).

Una clave de esta perspectiva que impregna todos los escritos del papa es presentar el mensaje del evangelio desde su centro, que es el «kerigma»: el anuncio del amor salvífico de Dios que se nos entrega en la cruz y resurrección de Jesucristo (cf. EG 11). Toda formación cristiana ha de partir de ahí, profundizando en este anuncio para hacerlo carne cada vez más y mejor en la vida, sin perder de vista que este amor salvífico es previo a las exigencias morales y religiosas que conlleva el mensaje cristiano.

Evangelii gaudium proporciona también la pauta metodológica que va a dar forma a los documentos del papa. Puesto que la opción misionera debe impregnarlo todo, es necesario un discernimiento evangélico, que Francisco describe como «la mirada del discípulo misionero» que sabe «no solo reconocer e interpretar las mociones del buen espíritu y del malo, sino —y aquí radica lo decisivo— elegir las del buen espíritu y rechazar las del malo» (EG 51). Estos tres verbos —reconocer, interpretar y elegir— estructuran la mayoría de sus escritos. Detrás de ellos está el método pastoral de «ver, juzgar y actuar», con tal de que no reduzcamos el «reconocer» a un mero análisis sociológico, pues el papa parte también de los datos de la Escritura y del magisterio. Así, en Christus vivit, parte de lo que dice la palabra de Dios sobre los jóvenes, de la juventud de Cristo, María y los santos, y de «algunas cosas que les pasan a los jóvenes hoy».

La segunda parte del método de discernimiento evangélico es «interpretar», tratando de comprender con la luz de la palabra de Dios a qué nos llama el Espíritu y aquí el papa Francisco nos ha dejado verdaderas perlas en los capítulos centrales de sus obras. Destacamos: «El evangelio de la creación» (cap. II de Laudato si’); «El amor en el matrimonio» (cap. IV de Amoris laetitia) al que aplica el himno de la caridad de san Pablo (cf. 1 Co 13,4-7); «A la luz del Maestro» (cap. III de Gaudate et exsultate) que comenta las bienaventuranzas como programa de santidad; «El gran anuncio para todos los jóvenes» (cap. IV de Christus vivit) que se condensa en tres verdades: Dios te ama, Cristo te salva y él vive.

En la parte del «elegir» el santo padre da orientaciones concretas sobre los temas tratados. Varios ejemplos: «Algunas líneas de orientación y acción» (cap. V de Laudato si’); «Combate, vigilancia y discernimiento» (cap. V de Gaudete et exsultate); «Caminos de reencuentro» (cap. VII de Fratelli tutti); «Un sueño eclesial» (cap. IV de Querida Amazonia), donde ofrece luminosos criterios de inculturación de la fe y afirma la aportación propia de la mujer en la evangelización sin «clericalizarla».

Es importante resaltar que las dos encíclicas publicadas después de Evangelii gaudium desarrollan la dimensión social del kerigma, el cual incluye necesariamente una visión sobre la vida, la persona y la sociedad. Un detalle significativo es el guiño al diálogo ecuménico e interreligioso, pues Laudato si’ menciona la preocupación ecológica del Patriarca Ecuménico Bartolomé y Fratelli tutti alude al Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb con el que Francisco firmó en Abu Dabi el «Documento sobre la fraternidad humana» (4-II-2019).

Para terminar, si hubiera que destacar un escrito que exprese y condense el pensamiento del papa, nos quedaríamos con Gaudete et exsultate, donde concreta el programa de los «evangelizadores con Espíritu» (EG 259) que han de protagonizar esta nueva etapa: una santidad misionera. Estas son sus notas: santidad alegre, apostólica, cotidiana, en combate y discernimiento, orante, comunitaria y misericordiosa (¿nos recuerdan a algún «profeta de nuestro tiempo»?). La conversión misionera solo se puede realizar desde la espiritualidad de una santidad misionera.

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