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title: "Amarás… con todo tu ser"
description: "¿Podemos atestiguar con san Juan: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16)? Si es así, ¿cómo hemos de corresponder a tal derroche de amor?..."
url: https://revistaestar.es/amaras-con-todo-tu-ser/
date: 2025-02-01
modified: 2025-01-30
author: "José Luis Acebes"
image: https://revistaestar.es/wp-content/uploads/2025/01/cristo-crucificado.jpg
categories: ["Nuestro carisma"]
tags: ["Revista n.º 350"]
type: post
lang: es
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# Amarás… con todo tu ser

¿Podemos atestiguar con san Juan: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16)? Si es así, ¿cómo hemos de corresponder a tal derroche de amor?

Jesucristo nos lo revela cuando respondió a aquel maestro de la ley: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu **corazón** y con toda tu **alma** y con toda tu **fuerza** y con toda tu **mente**» (Lc 10,27).

¡Amando con todo lo que somos! Pero podemos seguir preguntándonos: ¿y cómo se ama así? Hace años una religiosa amiga me confidenció que había comprendido cómo amar, precisamente contemplando a Cristo crucificado. Cristo en la Cruz ama:

**Con todo el corazón**. Tiene su costado traspasado por la lanza. De él brotan sangre y agua, los sacramentos que nos salvan.

**Con toda la mente**. Su frente está coronada de espinas. Su pensamiento solo busca la voluntad del Padre y no la suya.

**Con todas las fuerzas**. Sus manos y sus pies están clavados al madero. No baja de la cruz ante quienes le gritan: «¡Sálvate a ti mismo!».

**Con toda el alma**. Jesús ama hasta dar la vida, hasta clamar: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46).

Y este récord del amor permanece como signo en Cristo resucitado, quien en sus apariciones nos enseña su **costado**, sus **manos** y sus **pies**… ¡atravesados como muestra de su amor traspasado, taladrado, llevado hasta el extremo!

Volvemos ahora la mirada sobre nosotros. ¿Cómo podemos contribuir a que el amor de Cristo se siga manifestando hoy, en nuestro mundo? ¡Ofreciéndole nuestra **mente**, nuestro **corazón**, nuestras **manos** y **pies**, en definitiva, todo nuestro ser, para que siga amando por, con y en nosotros!

La declaración de Jesús al maestro, después de mostrar cómo amar a Dios, culminaba así: «y al prójimo como a ti mismo». Pero el propio Cristo ha llevado este amor al prójimo mucho más lejos, a su plenitud: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13,34). ¡Es nuestra seña de identidad!: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,35). ¿Es posible que amemos como Jesús nos ha amado? ¡Sí! ¡Amando con Jesús dentro, dejando que sea él el que ame en nosotros!

Uniendo las dos partes del texto (el amor a Dios y al prójimo), ¿cómo traducir este amor hoy?

Amando con **manos agujereadas**, es decir, a fondo perdido, sin buscar compensaciones, con un amor traducido en detalles sencillos, como haría María en Nazaret con Jesús, José, las vecinas…

Amando con **pies taladrados**, es decir, permaneciendo en el amor. Frente a la tendencia avasalladora actual de amar sin compromiso, perseverar en el amor.

Amando con **mente abierta**, por encima de nuestros intereses o razonamientos, con un amor realista, creativo y renovado.

Amando con **corazón traspasado**, olvidándonos de nosotros mismos y buscando el bien de cuantos nos rodean.

Es revelador que Jesús responda al maestro con la parábola del buen samaritano para mostrar quién es nuestro prójimo. Y es que el buen samaritano es el propio Cristo, que ama al hombre herido (¡todos lo somos!) con todo el **corazón**, con toda la **mente**, con todas sus **fuerzas** y con todo su **ser**. Y ante nuestra perplejidad por tanto amor, Jesús nos exhorta como al maestro: «¡Anda y haz tú lo mismo!»
