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title: "Ayúdame a caminar"
description: "Por Óscar Gómez Ayúdame a caminar, contigo iré sobre las olas de la mar y cantaré ¿Quién eres tú? Tú eres Jesús, mi Dios, mi bien, mi libertad. Esta es la canción que se convirtió en la..."
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date: 2019-10-01
modified: 2019-10-03
author: "y otros autores"
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categories: ["Artículos ampliados", "Testimonio"]
tags: ["Revista nº 318"]
type: post
lang: es
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# Ayúdame a caminar

**Por Óscar Gómez**

*Ayúdame a caminar, contigo iré sobre las olas de la mar y cantaré ¿Quién eres tú? Tú eres Jesús, mi Dios, mi bien, mi libertad*.

Esta es la
canción que se convirtió en la banda sonora de las convivencias-Camino de
Santiago del Grupo Santa María este mes de agosto por tierras gallegas.

Un Camino que
por sus características parecía utópico cuando empezó a planearse el curso
pasado, pues debía albergar a más de 120 personas, desde bebés a gentes de
cierta madurez y achaques físicos. Y así seis intrépidos (Mari Carmen, Adolfo,
Juan Carlos, Antonio, Gema y Javier) nos ofrecieron la organización perfecta
para poner en camino a esos peregrinos de la fe —que no turistas— que quisimos
ser desde el primer momento.

Camino que, por otra parte, queríamos que sirviese
de conmemoración de aquel Camino de Santiago que tan importante —ya como grupo
de Santa María— fue para muchos de nosotros en 1999. Una actividad aquella
donde éramos más jóvenes, más delgados y con más pelo, pero seguramente menos
santos. Un camino donde las etapas eran más largas, pero se pasaban más
rápidas. Este de 2019 ha sido un Camino diferente, ya nos han acompañado
nuestros hijos, más de 50 en total, con edades entre los 1 y los 17 años,
denominado por sus características como «pseudocamino» por Antonio en la
presentación de la actividad. Hemos andado 12 kilómetros diarios los que más, y
seis los que iban con niños pequeños, pero que ha resultado ser un «Caminazo»
con todas las letras en cuanto a gracias recibidas.

!(https://revistaestar.es/wp-content/uploads/2019/10/Ayudame-a-caminar-3A.jpg)*Ayudame a caminar 3A*

Han sido unas
jornadas especiales; de hecho, en el camino nos iban apareciendo unos
«personajes» que iban amenizando la marcha de los más pequeños; así aparecieron
desde Aymeric Picaud —el autor del Codex Calixtinus— hasta santo Domingo de la
Calzada, sin olvidar por supuesto al rey Alfonso II.

¡Qué maravilla y
qué don!, pensaba yo al ver a algunos de nosotros caracterizando a estos
personajes. Y que tengamos la ocasión de transmitir a nuestros hijos todo el
bien y, sobre todo, la fe que la Iglesia ha atesorado durante siglos y que, en
el Camino de Santiago, podemos apreciar en cada villa, en cada piedra, en cada
iglesia. Como por ejemplo en el convento de las hermanas clarisas de Orense, o
el espectacular y cargado de historia, monasterio de Oseira, donde pudimos
vivir sendas eucaristías cargadas de comunión en el seno de la Iglesia.

Han sido unos días donde Dios
nos ha vuelto a demostrar cómo el verdadero deleite no es necesario buscarlo en
una alejada playa paradisíaca, con pulsera de todo incluido, sino que el
corazón humano encuentra su verdadero gozo en amar y dejarse amar, tanto por
Dios, como por los hermanos. En este caso renunciamos a muchas de nuestras
comodidades habituales, y nos pusimos en camino exponiéndonos al calor, a la
lluvia, comiendo de bocatas, o luchando contra el cansancio y las apetencias.
Pero la recompensa, cuando esto se hace con «Cristo en medio de nosotros» siempre
es grande y así lo manifestamos cuando, el día 6 de agosto, alcanzamos la plaza
del Obradoiro.

!(https://revistaestar.es/wp-content/uploads/2019/10/ayudame-a-caminar-4Aa.jpg)*Ayudame a caminar 4Aa*

 Parecía que habíamos llegado de recorrer el
camino francés desde, al menos, Roncesvalles, por la alegría e incluso
escándalo, que todo hay que decirlo, mostrado, ¡y solo habíamos recorrido unas
pocas decenas de kilómetros!, pero allí sentimos igualmente el abrazo del santo,
un santo que en nombre de la Iglesia universal nos acoge, nos acaricia, nos
toma como hijos suyos.

Para muchos de nosotros no
solo era la llegada física del Camino, se notaban que allí descansaban muchas «mochilas»,
mochilas de dolores, tristezas, cansancios, inclemencias…, no de las rutas
Xacobeas sino del peregrinaje por la vida, que en esos momentos encuentran
alivio y descanso en los hermanos, en la Iglesia, en Cristo.

 Qué bonito es llegar a la Catedral de Santiago
rodeado de tu familia, de tu mujer, de tu marido, de tus hijos, y también de
tus hermanos del grupo, con quien tantos caminos hemos recorrido ya. Algo así
me supongo será la llegada a la casa del Padre.

Hemos sido una comunidad que
se pone en camino y que camina unida, y eso se dejó notar el día de la asamblea
final en la que Gema nos pidió hacer un balance individual de todas las «piedras»
y de todos los «bastones» que habíamos encontrado en esos días de silencios,
oración, risas, confidencias, esfuerzos, propósitos… El resultado fue
abrumador. El Espíritu Santo se hizo palpable y los corazones se inflamaron en
el fuego del amor de Dios, como nos pidió Michel en unos puntos de oración de
una de las jornadas.

Seguro que las gracias que
Dios ha derramado en estos días hacen de este no un pseudocamino ─como parecía
al principio─ sino de una verdadera peregrinación con mayúsculas, que por
supuesto y como nos recordó el padre Alfonso en la última homilía no termina
aquí, sino que continúa en nuestras vidas, en nuestras casas…

AYÚDAME A CAMINAR…
