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title: "En el centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús (1919/2019)"
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modified: 2020-02-06
author: "y otros autores"
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# En el centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús (1919/2019)

**Por Víctor Javier Castaño Moraga y Julián Lozano López**

*El reciente 30 de mayo se han cumplido 100 años de la consagración de España al Corazón de Jesús que hiciera el rey Alfonso XIII en el monumento que se inauguró a tal efecto en el Cerro de los Ángeles, en Getafe (Madrid). La diócesis de Getafe se prepara para recibir a toda la Iglesia de España en un **acto público de renovación de esta consagración el próximo 30 de junio a las 10 horas**, en el mismo Cerro de los Ángeles.*

*Con este motivo, el papa Francisco ha otorgado un año jubilar con su correspondiente indulgencia plenaria desde el 2 de diciembre de 2018 hasta el 24 de noviembre de 2019 que se puede ganar, según las condiciones habituales, peregrinando al monumento.*

## El Corazón de Jesús, corazón de la Iglesia

El papa Francisco
nos recuerda, con frecuencia, la importancia de acudir al Corazón de Jesús. En
el primer año de su pontificado se expresó ya sobre el papel central que tiene
en la vida del cristiano: «La piedad popular valoriza mucho los símbolos, y el
Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero
no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la
fuente de la que ha brotado la salvación para la entera humanidad» (9 de junio
de 2013).

Benedicto XVI dijo que «este misterio
del amor que Dios nos tiene no solo constituye el contenido del culto y de la
devoción al Corazón de Jesús: es, al mismo tiempo, el contenido de toda
verdadera espiritualidad y devoción cristiana. Por tanto, es importante
subrayar que el fundamento de esta devoción es tan antiguo como el
cristianismo. En efecto, solo se puede ser cristiano dirigiendo la mirada a la
cruz de nuestro Redentor, “al que traspasaron” (Jn 19,37; cf. Zc 12,10)» (Carta al prepósito general de la Compañía
de Jesús en el 50 aniversario de la *Haurietis aquas*. 15 de mayo de
2006).

Todos los papas del siglo XX y XXI han
hablado del Corazón de Jesús como el centro mismo del cristianismo: el amor
infinito, eterno y misericordioso de Dios al hombre. Este amor debe ser
conocido, adorado, contemplado…, debe estar en el centro de la vida de la
Iglesia. Es la fuente de la que se debe beber, el alimento del que vive todo
cristiano. Nuestra misión, en resumen, es llevar a todo el mundo este amor:
conocerlo, experimentarlo, anunciarlo. La Iglesia, y cada cristiano, es lo que
debe ser cuando vive centrada en *mirar al traspasado* o *beber de su
costado abierto* en expresiones tomadas del evangelista san Juan. Un buen
resumen de toda esta doctrina pontificia puede encontrarse en un documento de
san Juan Pablo II titulado *Cristianismo, religión del amor*, publicado el
11 de junio de 1999 con motivo del centenario de la consagración del género
humano al Corazón de Jesús, que realizó León XIII en 1899.

## ¿Consagrarse al Corazón de Jesús?

La consagración al Corazón de Jesús es
la respuesta del cristiano al amor que Dios le ha mostrado. Santa Margarita
María de Alacoque, religiosa francesa de la Visitación, del monasterio de
Paray-le-Monial, y su director espiritual, el jesuita san Claudio de la
Colombière fueron los primeros promotores de esta práctica, que se extendió por
toda la Iglesia tanto en su dimensión personal como colectiva. Porque Cristo
nos ama de verdad y del todo, desea que seamos completamente suyos.

Las revelaciones del
Corazón de Jesús a santa Margarita tuvieron, con el tiempo, una fuerte acogida
en el magisterio pontificio. El mismo León XIII dijo en una audiencia al obispo
de Lieja Doutrioux: «Voy a realizar el acto más grandioso de mi pontificado»
para referirse a la consagración del género humano al Corazón de Jesús.

## ¿Se puede consagrar un colectivo al Corazón de Jesús?

La consagración de León XIII fue el
colofón de un recorrido. Las consagraciones colectivas siempre han sido
cuestionadas: ¿cómo se puede consagrar un colectivo si hay miembros que no se
suman o se oponen? ¿No será más bien consagración de los miembros de la
Iglesia? Cuando el papa Pío IX realizó a instancias de Enrique Ramière el
primer intento de consagración del mundo al Corazón de Jesús, utilizó una
fórmula que dejaba claro que se trataba de la consagración de los fieles
cristianos del mundo, de la Iglesia.

León XIII fue más allá por la influencia
de la beata María del Divino Corazón. Fue el cardenal Mazella, inspirándose en
santo Tomás de Aquino, el que aportó un fuerte fundamento teológico a la
petición de esta religiosa. El razonamiento de Mazella pasó al texto magisterial
de la encíclica *Annum sacrum*. Podemos resumirlo de la siguiente manera:
Cristo, por su condición divina posee una autoridad objetiva sobre el género
humano. Por tanto, en nombre de Cristo, su vicario, posee autoridad para
consagrar al género humano.

Esta idea de la
realeza universal de Cristo la retomará Pío XI al instituir la fiesta de
Jesucristo Rey del Universo. Pedirá que en esta fiesta se renueve, cada año, la
consagración del mundo. Hasta ese momento, la Iglesia renovaba anualmente la
consagración en junio, en la Solemnidad del Corazón de Jesús, tal y como lo
mandó san Pío X. El *Enquiridium indulgenciarum* mantiene, hoy, la
indulgencia plenaria a los que, en el día de Jesucristo Rey del Universo, recen
públicamente la oración de León XIII en un oratorio o iglesia (cf. n. 27).

## Consagración: grados y matices

Se trata de un
término que admite un amplio abanico de formas, grados y matices. No es lo
mismo la *consagración bautismal*, común a todo cristiano, que lo que
llamamos *vida consagrada*, mediante la profesión de votos u otros
vínculos en un instituto de vida consagrada. Hablamos de algo en parte igual y
en parte distinto. Cuando hablamos de un objeto que se va a dedicar
exclusivamente al culto, también decimos que lo consagramos. Pero también
usamos el término al hablar de que los fieles laicos están llamados a *consagrar*
las realidades temporales (cf. *LG* 34). Aunque a veces se intercambia por
el de *ordenar* las realidades temporales según Cristo (cf. *CEC*
898).

La oración de León XIII usa el término *consagración*
para los que recitan la oración. Cada uno de ellos «se consagra
voluntariamente» al Corazón de Jesús. Y lo evita para el resto del mundo.
Distingue por tanto dos situaciones distintas. Los que se confiesan
públicamente de Cristo le confían la realidad social completa. El todo, decía
Aristóteles, es más que la mera suma de las partes. Se trata de confiar la
realidad colectiva a Dios, para que desde su omnipotencia y sabiduría nos cuide
y bendiga.

Este planteamiento se ha mantenido en
fórmulas como la que utilizó san Juan Pablo II para consagrar el mundo al
Corazón Inmaculado de María o la que utilizó Benedicto XVI para consagrar a los
jóvenes del mundo al Corazón de Jesús en la JMJ de Madrid 2011. En el fondo es
la misma lógica de la oración sacerdotal de Jesús, antes de subir a la cruz,
dice: «Yo me consagro por ellos, para que sean ellos también consagrados en la
verdad» (Jn 17,19).

## Frutos de la consagración

El lema que se ha escogido para este año
jubilar es: «Sus heridas nos han curado» (1 Pe 2, 24). El corazón del hombre,
herido por el pecado, sana volviéndose a Dios a través del camino, que es
Jesucristo. Y como en la cruz, transforma el sufrimiento en un camino a la vida
nueva: la de la resurrección. Cristo asume nuestras heridas en su corazón humano
para facilitarnos esta vuelta. Esas heridas permanecen en su cuerpo glorioso.
Muestra, así, su eterno amor redentor y su cercanía al que sufre en este mundo.
Sus heridas, gloriosas, son bendición para nosotros. Este es, en definitiva, el
espíritu de toda consagración al Corazón de Jesús: volver al Señor, pues la
puerta está abierta, permanecer en él para ser bendecidos.

Son muchos los beneficios que la
tradición espiritual de la Iglesia atribuye a la consagración. España fue el
sexto país del mundo en hacerlo. El primero fue Ecuador. Cuando el papa
Francisco visitó este país dedicó unas palabras muy bellas que podemos aplicar
bien a cualquier país consagrado al Corazón de Jesús. Los frutos espirituales
«de piedad, de profundidad, vienen de haber tenido la valentía —porque fueron
momentos muy difíciles—, la valentía de consagrar la nación al Corazón de
Cristo, ese Corazón divino y humano que nos quiere tanto, y yo lo noto un poco
con eso: divino y humano… No olviden: esa consagración es un hito en la historia
del pueblo… y de esa consagración siento como que le viene esa gracia que
tienen ustedes, esa piedad, esa cosa que los hace distintos» (8 de julio de
2015).

## Seguir y conseguir la «corazonada»

Nos gusta este término y el concepto que
encierra. Por eso hemos titulado así el boletín mensual que recorre la historia
de la consagración de España al Corazón de Jesús y que está disponible en
corazondecristo.org. También es el nombre de la acreditación que recibe cada
peregrino —previa solicitud— cuando culmina su itinerario jubilar en el Cerro
de los Ángeles. Pero, por encima de todo, es que tenemos la *corazonada*
de que no hay nada mejor que le pueda pasar a España, y a cuantos vivimos en
esta gran nación, que volver la mirada a Cristo, y corresponder con totalidad
al que con totalidad se nos entrega.

Este es nuestro deseo para el año
jubilar del centenario: que miles de hermanos, hasta el próximo 24 de noviembre
—solemnidad de Cristo Rey— acudan al Cerro como peregrinos; recorran el
itinerario preparado para ellos; pidan ayuda e inspiración a santa Maravillas
de Jesús en el primer Carmelo fundado por ella; eleven una oración a Nuestra
Señora de los Ángeles —patrona de la ciudad y de la diócesis de Getafe— que
vela por el santuario desde la ermita que lleva su nombre; oren en la terraza
ante el imponente monumento y sus cuerpos escultóricos; conozcan en la
exposición histórico-artística los grandes difusores de este mensaje central
para la fe católica; crucen la puerta santa con la intención de entrar en el
pecho del Señor, con arrepentimiento y deseo de conversión. Y en ese momento y
lugar, o en sus hogares con sus familias, o en sus parroquias y movimientos
junto a sus hermanos de comunidad, tomen la *determinada determinación* de
realizar o renovar su consagración al Corazón de Jesús y llevar ese amor hasta
los últimos rincones de España. Entonces, el centenario habrá cumplido su
objetivo, habrá merecido la pena todo el esfuerzo organizativo, y con el Señor,
seguro, lo mejor estará por llegar.

**Víctor Javier Castaño Moraga**
*Comisario para los actos del centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús*

**Julián Lozano López**
*Delegado de MCS. Diócesis de Getafe*
