Cielo o suelo

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Cielo o suelo. Ilustración: Juan Francisco Miral
Cielo o suelo. Ilustración: Juan Francisco Miral

Una medida de la salud mental es la disposición a descubrir el bien en todas partes.

—Sir John Templeton—

En otoño, colgué en Facebook un pequeño vídeo de miles y miles de estorninos haciendo cabriolas en el cielo otoñal de Salamanca, con el siguiente comentario:

—Uno de los espectáculos visuales más vistosos del otoño salmantino es ver los acrobáticos vuelos de miles de estorninos sobre el río Tomes.

Un amigo me contestó con el siguiente comentario:

—Uno de los espectáculos más asquerosos del mundo es ver cómo dejan los estorninos los sitios donde duermen.

Y yo le respondí:

—Claro, es cuestión de dónde se ponen los ojos: en el cielo, espectáculo; en el suelo, porquería.

Hay personas que parecen estar siempre alegres, independientemente del tiempo (interno y externo) que haga. Su espíritu rebosa optimismo, y su personalidad tiene chispa. Pero hay otras que producen la sensación de ser una fábrica de pensamientos negativos, sombríos, algo así como si viviesen en un perpetuo estado de infelicidad.

¿Dónde está la diferencia entre una persona alegre y saludable y una persona sombría y mustia? ¡En la opción! Ante una misma situación, el optimista asume la visión más esperanzadora y alegre, deseando el mejor desenlace posible de las situaciones. El pesimista ve únicamente el lado más oscuro de la vida, temiendo siempre lo peor. No son los hechos, es la actitud la que marca la diferencia.

A lo largo y ancho del mundo, nos encontramos personas que se perjudican a sí mismas adoptando actitudes mórbidas que refuerzan con derrotismo, miedo, culpa y, a veces, hasta odio.

¿Se puede corregir esta actitud negativa? Sí, por supuesto; para ello hay que esforzarse en liberar la mente de pensamientos insanos y aplicar la actitud positiva de la afirmación, es decir, el uso de enunciados positivos e inequívocos. Cuesta esfuerzo, pero da resultado porque el pensamiento positivo suele ser más fuerte que el pensamiento negativo, lo mismo que la fe es más fuerte que el miedo.

Concretando, indico algunos ejemplos de afirmaciones que dan buenos resultados:

  • Me hago consciente de que todo mi ser está colmado de radiante salud. Pienso salud. Practico salud. Siento salud.
  • Si tengo fe, nada me falta. El reino de Dios está en mi interior y me siento agradecido.
  • Al levantarme afirmaré con energía, aunque no lo sienta: Hoy va a ser maravilloso. ¡Este va a ser uno de los días felices de mi vida!

Y es que, dicho metafóricamente, en nuestro interior vuelan, de continuo, miles de estorninos con sus espectaculares vuelos imposibles sincronizados, y su carga de porquería. Son dos realidades simultáneas. De nosotros depende ver cielo o suelo.