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title: "El amórmetro"
description: "El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males.—Leonard Cohen— Narciso García Yepes (1927-1997) cuando estaba enfermo y aún podía desplazarse dificultosamente con ayuda..."
url: https://revistaestar.es/el-amormetro/
date: 2019-08-01
modified: 2026-04-17
author: "Antonio Rojas Ramos"
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categories: ["Aunque llueva / El coraje de ser consecuentes"]
tags: ["Revista nº 317"]
type: post
lang: es
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# El amórmetro

El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males.
—Leonard Cohen—

Narciso García Yepes (1927-1997) cuando estaba enfermo y aún podía desplazarse dificultosamente con ayuda de muletas, un miércoles de ceniza, al volver de la eucaristía, le dijo a su mujer Maysia:

*—Estoy enfermo, por lo tanto, no tengo que hacer ayuno, hazme un buen desayuno, ¿quieres?*

*—¡Lo que usted mande! ¡La cafetería está abierta!*

*—¡Pues un par de huevos fritos, como en Buenafuente(*)!*

*—¡No sé, si sabré hacértelos tan ricos como los de madre Teresita que le salen con puntilla y todo!*

*Ese tono de broma, esa luz en su cara, todo ofrecía la apariencia de la más absoluta normalidad. En mi fuero interno di gracias por la gracia recibida y en vez de ir a la cocina me dirigí a darle un beso.*

*—Narciso, tengo que decirte algo, te amo muuu…*

*No me dejaba nunca acabar la frase, interrumpía para decir:*

*—¡Y yo más!*

*Era como un rito entre nosotros. Y si estaba de muy buen humor seguía la broma diciendo que no se había inventado el amórmetro para medir y averiguar quién era el que amaba más.*

Se atribuye a la madre Teresa de Calcuta la frase: *Amar hasta que duela, y cuando duela, seguir amando. Así puede desaparecer el dolor y al final solo quedar el amor*. Algo diametralmente opuesto a los mensajes que los medios de comunicación nos ofrecen continuamente: *amar es sentir y cuando no siento, no amo*.

El amor, para ser verdadero, debe sustentarse en la renuncia, en el sacrificio, y no en la sensiblería. Y esperar reciprocidad, pero no exigirla inconscientemente, como aquel amigo mío que le decía a su novia: *Si reñimos, tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amo a ti, pero a ti nadie te amará como te amo yo*. Y se llenaba de decepción cuando pensaba que su novia no estaba a su altura.

Parece que mi amigo no era muy asiduo de san Juan de la Cruz: *El alma que anda en amor ni cansa, ni se cansa, ni descansa*. Claro que ni san Juan ni la madre Teresa identificaban el amor con la sensiblería.

Todos los días nos brindan multitud de pequeñas ocasiones para ejercitarnos en el amor: tratar a las personas y cosas con delicadeza, no protestar, huir de las excusas, sonreír, ser agradecidos y educados, ofrecernos para hacer favores, etc. Mil detalles menudos, algunos casi imperceptibles que, aunque no se puedan cuantificar, actúan como auténticos *amórmetros*.

** Monasterio Cisterciense de Olmeda de Cobeta (Guadalajara).*
