El medio ambiente: La casa de todos. ¿La cuidamos o la politizamos?

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Foto: Ruben Bagues
Foto: Ruben Bagues

El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución del 15 de diciembre de 1972. Desde 1974 se celebra el 5 de junio de cada año, fecha con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo en 1972, cuyo tema central fue el Ambiente.

La ecología es una ciencia, dentro de la biología, que estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno. Su estudio comprende los problemas que afectan el medio ambiente y su repercusión en los seres vivos: humanos, animales y plantas.

Desgraciadamente sus postulados se han politizado para ganar votos o crear asociaciones controladas por ideologías o intereses que presentan a la civilización, el progreso, la industria y al capitalismo, como causantes de todos los males de la tierra: calentamiento global, contaminación o extinción de especies.

La contienda del medio ambiente entra en un momento crucial. La politización es galopante. ¿Qué hacer como creyentes? El papa Francisco publicó el 24 de mayo de 2015 la carta encíclica Laudato si’, un documento que va más allá de cualquier pensamiento religioso; es, de hecho, un texto realmente valioso de reflexión y acción para toda la humanidad frente al medio ambiente.

El documento del papa Francisco constituye una llamada de atención a la humanidad, las autoridades y las empresas para que tomen real conciencia del impacto negativo que tienen las actividades productivas descontroladas, y para que adopten las medidas que reviertan esta dramática situación que pone en riesgo la vida.

Asimismo, reconoce los esfuerzos que realizan diversos sectores sociales, y especialmente los jóvenes, para proteger la casa común que compartimos los seres humanos y que está amenazada por la degradación ambiental.

El 6 de enero de 2018, en un discurso pronunciado en el Vaticano ante miembros de la Asociación Italiana de Maestros Católicos, el pontífice animó a profesores y maestros a educar a los niños en una educación ecológica, alejada de un estilo de vida esquizofrénico que se preocupa por la protección de los animales en extinción, pero ignora los problemas de los ancianos; o que defiende el bosque amazónico, pero se olvida de los derechos de los trabajadores a un salario justo.

El medio ambiente es la casa de todos, por eso, al actuar o callarnos, deberíamos hacernos la pregunta: con mi postura, ¿estoy cuidando o politizando la casa común?