Encuentro intergeneracional nietos–abuelos

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Encuentro intergeneracional nietos-abuelos
Encuentro intergeneracional nietos-abuelos

Por Jaime Tamarit

En colaboración con la Delegación de Enseñanza de la diócesis de Getafe, Vida Ascendente organizó el año pasado un encuentro intergeneracional nietos–abuelos que fue acogido con gran aceptación ya que asistieron más de 500 familias de los colegios de la diócesis.

Este encuentro nos mostró la solidez de la relación afectiva que se da entre abuelos y nietos, abuelos procedentes de toda España acudieron para acompañar a sus nietos en este evento.

Si bien el abuelo educa con el ejemplo de su vida, su papel en el seno de la familia es el de acompañar más que el de educar. Por ello se establece entre abuelo y nieto una relación de amistad más condescendiente, de camaradería y confianza. En esta relación el nieto y el abuelo pueden compartir su experiencia vital, aunque ambos se encuentren en etapas tan diferentes de la vida.

Para conectar nietos y abuelos recorrimos la historia de la evolución de los entornos que nos rodearon en las etapas de la vida en los ámbitos doméstico y social. Así, el mundo doméstico del abuelo fue un mundo que se movía a mano con la manivela y, en el ámbito social, el mundo se desplazaba con ayuda de la máquina de vapor y la biela. En el mundo actual del nieto ambos entornos están accionados por la fuerza del magnetismo.

Para mostrar la evolución del entorno doméstico, acudimos al baúl de los recuerdos, baúl del que fuimos extrayendo antiguos aparatos domésticos del mundo de los abuelos que pedíamos a los nietos que identificaran. Aparatos e instrumentos movidos a manivela como un molinillo de café, una máquina de calcular mecánica o un teléfono con marcador de disco y dinamo. Sorprendentemente los nietos tuvieron que reclamar la colaboración de sus abuelos para poder identificar estos objetos que, a nosotros los mayores, nos son familiares por los recuerdos de nuestra niñez.

En el entorno social mostramos el mundo de los trenes de vapor, movidos por la acción de la presión del vapor sobre un émbolo con una biela. Presentación que cerramos con un episodio cómico de Buster Keaton en El maquinista de La General, maravilloso cómico que vivió entre nosotros en Madrid y se nos fue sentado en la biela de un tren, subiendo y bajando, soñando con un amor no correspondido.

En el mundo actual de los nietos todo se mueve gracias a las fuerzas magnéticas que giran o se desplazan. El mundo ya no se mueve accionado por bielas o manivelas, es accionado por motores eléctricos que hacen girar nuestros electrodomésticos y mueven nuestros trenes de alta velocidad, tan familiares para los nietos.

Pero hay un futuro porque el hombre continúa en su progreso. Futuro que mostramos a los nietos con los trenes magnéticos flotantes sin ruedas que se deslizan a velocidades no concebidas hasta ahora. Serán, los trenes del mundo de los nietos de los nietos. Los nietos también deben prepararse para vivir esta evolución de la técnica que impacta en nuestras vidas y va suprimiendo la necesidad de manivelas, bielas y, finalmente, de las ruedas mediante las cuales el hombre interaccionaba con su entorno.

Contemplando el mundo en el que nacemos y morimos acompañados de una evolución permanente y acelerada que nos aleja de nuestro entorno natural, que hace difícil que reconozcamos los utensilios que nos acompañaron en nuestras vidas, nos preguntamos por aquello que permanece y nos une a pesar de las diferencias, lo encontramos en nuestro interior, en la vida del espíritu. Se tata del amor, la fe y la esperanza con que experimentamos la vida trascendental y eterna para la que hemos sido creados.

Esta vida interior hace posible la comunicación entre generaciones en un mundo cambiante y acelerado porque es una referencia constante que orienta nuestras vidas hacia los valores esenciales.

Por ello cerramos el encuentro nietos-abuelos con la entrega de la cruz de Vida Ascendente, diseñada y elaborada por Juani Sánchez, secretaria de la Delegación de Enseñanza. Cruz luminosa que nos eleva desde el verde de la naturaleza en que vivimos hacia el azul celeste del paraíso al que estamos destinados.

En el encuentro pensamos en las ilusiones y los retos que vivieron los abuelos en su tiempo. La vivencia de su vocación inicial, la energía con la que vencieron las dificultades, los temores sufridos en cada etapa de su vida y las alegrías que compartieron. En definitiva, el camino vivencial desde un proyecto vocacional inicial hasta una realidad final.

Por este motivo deseamos conocer las ilusiones, los proyectos y las inquietudes de los nietos y responder a sus preguntas desde la experiencia de los abuelos, la mejor semilla para la esperanza ya que se trata de una respuesta basada en una realidad existencial. Manteniendo el ambiente lúdico, en el futuro trataremos de ampliar el encuentro intergeneracional con este diálogo existencial entre generaciones que espero que sepamos afrontar.

Podréis encontrar un precioso vídeo del encuentro aquí.

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