
Hay reglas para la suerte, no todo son oportunidades para los sabios; la suerte puede ser ayudada por la habilidad.
Baltasar Gracián
Mi amigo Peri —Pedro— es de esas personas que parecen tocadas por la varita de la suerte y todo —o casi todo— le sale bien. Cuando le alabamos su buena suerte, suele comentar:
—Antonio, la suerte existe, pero… hay que buscarla.
La suerte tiene seguidores y detractores, hay quienes la afirman y hay quienes la niegan, otros ni la afirman ni la niegan, no se preguntan qué es la suerte y si existe o no, porque lo importante —dicen— es la actitud y cómo nos comportamos ante la vida.
Los que así piensan, afirman que cada persona crea su propia suerte, su propio destino. Normalmente las personas que tienen buena suerte suelen ser optimistas, con buena energía y seguras de sí mismas; en cambio, las personas con mala suerte suelen tener tendencias negativas, tristes y propensas al mal humor.
Está bastante comprobado que la buena fortuna suele estar de parte de los valientes y es que —aseguran— la suerte es el resultado de la suma de todas nuestras decisiones. Séneca lo decía así: «La suerte es el cruce de la oportunidad con la preparación».
En el fondo, nuestra vida depende de las oportunidades que se presenten y cómo las aprovechemos. Visto así, la suerte como tal, no existe. Lo que llamamos buena suerte es ese momento en que se reúnen todas las condiciones necesarias que llevan al éxito, y este llega porque tuvimos una actitud positiva, realizamos una preparación, pusimos voluntad y constancia, superamos riesgos y fracasos y no escatimamos esfuerzo para poder identificar las oportunidades y lograr los objetivos que nos habíamos propuesto.
Por eso las personas que dicen tener mala suerte suelen tener un enfoque pesimista de la vida, son inseguros, inventan excusas, pelean poco por superar sus limitaciones y suelen tener un sexto sentido para descubrir los aspectos negativos y los fallos que cometen, pero eso sí: culpando, sistemáticamente, a los demás de sus errores.
¿Cuál sería, pues, la actitud inteligente y práctica ante la suerte? Según mi experiencia, hay que aprender a vivir positivamente, reconocer los errores para aprender de ellos, estar atentos a las oportunidades y no dejarlas pasar, convencernos de que nos va a ir bien, y desarrollar un plan ambicioso, pero realista, para alcanzar los objetivos que nos llevarán al éxito que buscamos.
Resumiendo, vivir creyendo que la suerte existe, pero, como asegura mi amigo Peri, hay que buscarla.






