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title: "La inmigración"
description: "La irrupción en España del fenómeno de la inmigración, unido al triunfo de las nuevas tecnologías de la información, nos inducen a pensar que estamos entrando en una nueva etapa histórica...."
url: https://revistaestar.es/la-inmigracion/
date: 2018-12-01
modified: 2019-08-20
author: "Santiago Arellano"
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categories: ["Saber mirar"]
tags: ["Revista nº 313"]
type: post
lang: es
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# La inmigración

La
irrupción en España del fenómeno de la inmigración, unido al triunfo de las
nuevas tecnologías de la información, nos inducen a pensar que estamos entrando
en una nueva etapa histórica. Nueva etapa que nos obliga, ante la enorme
complejidad que encierra, a unir la sabiduría aprendida en el pasado con
enormes dosis de imaginación y prudencia.

España ha pasado en poco tiempo de ser un pueblo
emigrante a convertirse en tierra de inmigración. La avalancha de gentes
venidas de todas las partes del mundo parece irrefrenable. Gentes de toda raza
y condición se han hecho presentes en toda nuestra geografía, por pequeña que
sea la localidad. La trágica imagen de las pateras se convierte en un símbolo
tremendamente significativo: oleadas que persisten aun a sabiendas de su
posible final calamitoso. Al mismo tiempo que asalta nuestras conciencias el
bajón del índice de natalidad y el crimen del aborto.

Está claro que a los retos presentes no les pone
remedio solo la voz de denuncia o de condena de la acción política en los
tiempos próximos o más o menos remotos. La caída del muro de Berlín dejó al
descubierto lo que de sobra se sabía y se ocultaba.

¿Y qué decir del mundo colonial, de la explotación
de sus materias primas, sin tener en cuenta ni el futuro de los pueblos ni sus
derechos básicos? Terrible siglo XIX.

Nuestro mundo hispánico no es menos deplorable.
Salvo notables excepciones, las naciones surgidas tras la independencia,
lograda muchas veces más por nuestra ineptitud, que por la madurez y legítimo
deseo de autonomía de las nuevas naciones, en lugar de constituir una
confederación fraternal con la antigua madre patria, si no política, al menos
por los vínculos de creencias, culturas, y economías comunes, cayeron en poder
del dominio económico y político americano, el llamado imperialismo
norteamericano, con mucha leyenda negra y mayor explotación.

Parece mentira que los grandes responsables de
nuestro mundo no adopten medidas que paren la sangría de esas naciones y haga
innecesaria nuestra inundación. ¿O acaso se está pensado que viene bien a
nuestra economía y al afán desmedido de enriquecerse a toda costa, una mano de
obra barata y sumisa? ¿Quién pone el cascabel al gato salvaje del
neoliberalismo capitalista que está dirigiendo la economía de todos los
pueblos?

¿Hablamos de la dignidad humana de todo hombre y
mujer? ¿Olvidamos que el menosprecio o ignorancia de nuestra historia nos
dejará inermes ante grupos o comunidades que se acerquen con personalidad firme
en creencias y costumbres? La convivencia pacífica es posible cuando cada uno
está en su sitio y el respeto en todos; por ejemplo conociendo la lengua y la
cultura de la nación de acogida.

No me pidáis explicaciones.
Cuando he terminado de escribir el artículo, me ha venido al recuerdo como un
imperatívo categórico la leyenda del Rey Boabdil al despedirse de Granada: *Llora
como mujer ya que no has sabido defenderla como un hombre*. Dicen que le
reprochó su madre, y he recordado el espléndido cuadro pintado por el francés
Alfred Dehodencq en 1869, titulado «El último adiós del rey Boabdil a Granada»
o «El último suspiro».
