La misericordia: el más bello nombre

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En su Diario del alma, Juan XXIII, el
papa buono, como cariñosamente lo llaman los italianos, escribe: la misericordia es el más bello
nombre de Dios, la manera más hermosa de dirigirnos a Él
.

En el discurso de
apertura del concilio Vaticano II (11 octubre 1962) dijo que la doctrina de la
Iglesia es conocida y está ya fijada. Que la Iglesia tiene un cuerpo de
doctrina con el que ha resistido los errores de todas las épocas y a menudo también los ha condenado,
en ocasiones con gran severidad. Hoy, en cambio, la esposa de Jesucristo
prefiere emplear la medicina de la misericordia antes que levantar el arma de
la severidad
.
San Juan Pablo II
desarrolló y profundizó lo sugerido por Juan XXIII. Este papa conoció en su
propia carne la historia de sufrimiento de su/nuestra época. Su inconmensurable
actividad estuvo valorada por el testimonio de su sufrimiento personal, el más
elocuente documento que nos dejó.
En Dives in misericordia (1980), Juan Pablo II se ocupó del
tema de la misericordia a la que caracterizó como el mayor y más elevado
atributo de Dios y la define como la perfección divina por antonomasia.
Para el actual
pontífice, papa Francisco, la misericordia es como la “viga maestra” de la
iglesia. Y, quizás por eso, decide convocar el Año Santo de la Misericordia
desde el 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016.
Al convocar este
Año Santo nos dice: La Iglesia
está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola y viviéndola
como el centro de la Revelación de Jesucristo
.
Y nosotros,
concretando esa fe responsable que nos inculcó el P. Morales, ¿qué podemos
hacer por/para/ en el año de la misericordia? Acogernos a la Madre.
Como dice el
cardenal Walter Kasper: María refleja
el encanto de la misericordia divina y muestra el resplandor y la belleza que,
proyectándose sobre el mundo desde la graciosa misericordia de Dios, todo lo
transforma
 (La misericordia.
Ed. Sal Terrae. Santander 2015. Pág. 210).
Así, aportando
nuestro punto de luz misericordioso, podemos calentar este mundo nuestro, a
menudo oscuro y frío, en algo más acogedor, algo más luminoso, algo más
entrañable, como corresponde a quien tiene una madre, María, que es espejo
concreto y realización especial de la misericordia divina.
Comienza el Año
Santo de la Misericordia. Bajo el manto de María y cogidos de la mano del Papa,
aportemos nuestro granito de arena predicando con nuestras vidas que la
misericordia es el más bello nombre de Dios y la viga maestra de la Iglesia