La verdadera alegría

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Foro Universitario de Primavera 2013. Palencia
Equipo Pedagógico
Ágora
Del 19 al 21 de abril y sobre el tema “La
verdadera alegría
”, tuvo lugar en Palencia el Foro Universitario de
Primavera, una Escuela de humanismo que pretende suscitar el encuentro con los
valores de sentido, esos que pueden llenar el corazón humano.
Constituye un ámbito de encuentro y de amistad en el que
se dan cita profesores, alumnos y profesionales de diferentes ámbitos para
reflexionar juntos sobre un tema esencial. En esta ocasión éste ha sido todo
menos trivial: la felicidad, el sentido de la vida, el amor auténtico, la
capacidad de descubrir el verdadero valor y el encanto de las cosas, las
personas y los acontecimientos, la fortaleza ante las frustraciones y
contratiempos de la vida…
Una de las paradojas del momento es que nuestra
civilización se ha mostrado capaz satisfacer en alto grado las necesidades
materiales ineludibles, y otras tantas artificialmente creadas, y a la vez nos
ha incapacitado para afrontar las verdaderas y más profundas, entre las que se
encuentran el renunciar por amor, perdonar, afrontar compromisos arduos,
aspirar a grandes ideales o, simplemente, saber sufrir cuando acontece, y
apreciar las cosas de cada día. La más humana de todas las necesidades, la necesidad
de ver el sentido de la propia vida, permanece insatisfecha para muchos.
Hay quien puede tener bastante con qué vivir, pero con frecuencia no tiene nada por lo que vivir. Lo peor de la crisis
que vivimos es que muchos han cifrado el motivo de su vida en la acumulación de
medios para vivir (dos asuntos muy diferentes). Además, como los recursos han
empezado a faltar, todo se les ha venido abajo.
Buscamos compulsivamente la alegría y la felicidad, pero somos
incapaces de tolerar la consiguiente frustración; nos hemos habituado a los
deleites y a los placeres pero ya no sabemos prescindir de ellos y nos hemos
vuelto extremadamente dependientes de nuestras apetencias. Nos cuesta en
extremo decir no. Y decir sí hasta el final. Nos resulta difícil, en fin,
aceptar que la verdadera alegría, la felicidad, es un don, un regalo.
FORUNIVER va por su edición nº 44. En todas hay un tema
de reflexión que alude a “lo humano permanente” en clave de humanismo
cristiano. Busca ser una escuela de vida. Se trata de hacer Universidad auténtica
fuera de la universidad. El Manifiesto “Queremos”,
frontispicio de esta Escuela, expone la filosofía de la actividad, de este grupo
de amigos que buscan la verdad:

Queremos hacer
universidad verdadera. Y humanizar el tejido social, más allá de eso que llaman
universidad. Queremos conocer maestros que nos hagan ver y disfrutar del
encuentro fascinante y exigente con la verdad, el bien y la belleza. Y
formarnos para dar lo mejor de nosotros mismos. Porque queremos comprender nuestro
mundo y hacerlo más humano. Convencidos de que la cercanía de los maestros es
el mejor modo de caminar al encuentro con el saber, volvemos a reunirnos en
este Foro universitario para convivir y hacer escuela de valores humanos.

UN ESTUPENDO GRUPO DE AMIGOS
Del conjunto de asistentes muchos son católicos y serlo les
importa mucho. Otros no lo son, pero buscan la verdad, aman de corazón y
voluntad, desean hacer de su vida algo valioso. Como decía el clásico, nada de
lo humano les es ajeno. Y entre todos se van anudando los lazos de la amistad. De
los 46 asistentes a este Foruniver de Primavera, casi un tercio venían por
primera vez pero no lo parecía: el respeto, el afecto y la apertura, la
preocupación mutua, el afán de conocer y de saber, hacen que la amistad llegue
espontánea y que eche raíces profundas.
Muchos han ido pasando a lo largo de los años, y muchos también
permanecen. Cuando pueden, vuelven. Y mantienen viva la relación de amistad a
través de las redes sociales (Ana, tenaz valedora de esta amistad perseverante,
¡muchas gracias!), los correos electrónicos, los encuentros esporádicos. En Madrid
y Pamplona se han creado seminarios estables. FORUNIVER es una amistad que crece.
Unos van trayendo a otros: ¡”No vengas solo/a”!, se dice siempre en cada
invitación.
DOS GRANDES MAESTROS
La sabiduría la transmiten los maestros. José Manuel Domínguez Prieto, profesor
de filosofía y escritor, en la mañana del sábado 20, habló de forma extraordinariamente
amena del “arte de ser infeliz” (ante un problema: no hacer nada, huir, u optar
por la agresividad contra los demás o contra uno mismo), y del camino
alternativo hacia la verdadera alegría: partiendo del silencio que nos ayuda a
ver que somos amados, creados, llamados, bendecidos por la acción de Dios… La
alegría, apuntó, “está en el abandono de la propia vida en Alguien de quien me puedo
fiar; pero no depende mí, es un don gratuito que debo intentar merecer dándome
a los demás”.
Santiago Arellano es el maestro principal
de esta escuela de valores que tanto le debe. Su especialidad es hacer síntesis
espectaculares, aunando historia, arte, literatura, filosofía, ciencia,
filosofía…, y ofrecer claves de sentido acerca de lo humano permanente, partiendo siempre de la experiencia estética.
El domingo, a través de una impresionante antología de textos literarios y
obras pictóricas, mostró cómo el “mundo feliz” basado en la divinización del hombre
y soñado en el Renacimiento -aunque sus raíces se remontan al principio de la aventura
humana-, ha llevado al olvido de Dios y a la consiguiente desesperación del
hombre, si bien no faltan las luces de esperanza que señalan el camino hacia la
alegría: “Amor es amar desde la raíz negra. Amor es perdonar; y lo que es más
que perdonar, es comprender… Amor es apretarse a la cruz, y clavarse a la cruz
y morir y resucitar… ¡Amor es resucitar!”, en palabras de Dulce Mª Loynaz.
La visita al Museo de Escultura de Valladolid fue ocasión
para la contemplación y la convivencia. La madera gime de dolor, se exalta en amor
y gozo, hecha mensaje por la fecundidad del espíritu humano y la creatividad y
el oficio de los grandes artistas.
La noche del sábado fue dedicada a ver y comentar la magnífica
película de F. Capra: Qué bello es vivir,
perfectamente ubicada en el marco temático del encuentro.
Al acabar, recogimos la llamada a reorientar nuestra vida
hacia la auténtica fuente de la alegría. Centrarse en uno mismo, enterrar el
propio talento es asegurarse la infelicidad.
La nueva evangelización no debe buscarse en utópicos
escenarios; es en el día a día donde nos jugamos no sólo nuestra salvación,
sino la alegría agradecida que puede devolver la esperanza a este mundo, al que
hemos sido llamados como testigos del Don que nos invita a salir de nosotros
mismos.
La próxima cita, el FORUNIVER DE VERANO en Logroño, del
19 al 26 de julio, sobre otro tema esencial: “Hombre-mujer. El reconocimiento y valor de la persona ante la ideología
de género
”.

Te esperamos… no vengas solo/a. Más información en: www.equipoagora.es