Paternidad robada

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Estamos ante un libro de lectura imprescindible. María Calvo es una voz valiente. Personifica con su claridad y con el rigor de sus argumentaciones el mejor sentido común, lo cual es seguramente una de las más necesarias y valiosas formas de rebeldía frente a un pensamiento único que pretende desmontar —deconstruir— el tejido familiar y social en el que el ser humano necesita aprender y vivir.

La tesis principal que sostiene, ante la ceguera del nihilismo posmoderno y la locura de un feminismo antihumanista, es que es preciso reconocer y defender la presencia del padre y su responsabilidad como educador y equilibrador en el seno de la familia, de una familia «normal» que muchos pretenden desdibujar, precisamente, porque no ignoran su importancia. «Lo que resulta especialmente preocupante es la institucionalización de la ausencia paterna… La decisión legal actúa a nivel simbólico, suprime no un ser, sino un lugar… Hemos pasado del complejo de Edipo, que quería eliminar a su padre…, al complejo de Telémaco, hijo de Ulises, que creció mirando al horizonte, añorando constantemente la presencia de su progenitor» (pág. 19).

Frente a ello, defiende que «el padre es absolutamente indispensable para el hijo, la familia y la sociedad. El papel del padre no puede ser eliminado, ni desvalorizado, ni ignorado, ni tergiversado sin consecuencias negativas graves para el hombre que lo ocupa, para el hijo que lo necesita, para la mujer que lo complementa…, para la familia y la entera sociedad» (pág. 22).

Sin duda, la tarea de un padre que acepta la responsabilidad de los suyos en el ámbito familiar es susceptible de cambios y, como todo lo humano, es siempre mejorable; pero la esencial aportación que está llamado a realizar siempre será necesaria y muy difícilmente dispensable.

Escribió Goethe que «solo hay dos legados duraderos que podemos esperar dar a nuestros hijos. Uno de ellos son raíces, el otro alas». María Calvo muestra la importancia de las raíces en el desarrollo personal de hijos que crecen sin historia ni referencias claras, la necesidad imperiosa de superar la crisis de masculinidad que atraviesa nuestro tiempo y la urgencia de una valoración adecuada de la alteridad de los sexos a la hora de formar una familia en la que nunca deben crecer «hijos huérfanos de padres vivos».

La mentalidad hoy dominante ha desacreditado la aportación paterna en la formación de los hijos y en el equilibrio y la felicidad familiares. Al padre se le llega a considerar prescindible. Pero la pérdida de la paternidad es, según la autora, una de las más graves carencias culturales de nuestros días. Los datos y los argumentos al respecto son concluyentes.

Es necesario, en fin, concluye, un cambio de mentalidad. Hombres y mujeres somos diferentes. Esto no es ni bueno ni malo, es la condición natural del ser humano, llamado a la complementariedad, la integración enriquecedora, la colaboración activa y efectiva. Es preciso comprender y aceptar lo que es diferente en el hombre y la mujer y lo que en ambos es común y compartido.

TítuloPaternidad robada

Autora: María Calvo

Edita: Almuzara, 2021. 278 págs.

ISBN: 9788418578236

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