¿Qué necesita mi jardín?

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Abono. Ilustración: Juan Francisco Miral
Abono. Ilustración: Juan Francisco Miral

La respuesta al crimen tiene muy poco que ver con la silla eléctrica, y mucho con lo que pasa en la trona.

—James C. Hunter—

Un aficionado a la jardinería preguntó a un profesional qué consejos le daría para hacer un jardín en condiciones.

—Ah, pues muy sencillo: le diría que buscara un terreno muy soleado y que removiera la tierra para preparar la siembra. Luego tendría que plantar las semillas, regar, fertilizar, ocuparse de que no lo invadieran las plagas, y limpiarlo regularmente de malas hierbas.

Es fundamental, en el jardín de la vida, crear un ambiente sano en el que la gente pueda crecer y prosperar. Un ambiente que se genera con comportamientos positivos que engendran sentimientos positivos.

Así funciona la naturaleza. Para que un niño se desarrolle normalmente durante los nueve meses de gestación, es fundamental que tenga un ambiente sano en la matriz; si no es así, lo normal es que surjan complicaciones. Y una vez nacido, el niño necesita un ambiente sano y amoroso para desarrollarse bien.

Es terrible la experiencia realizada en los orfanatos por el dictador comunista rumano, Nicolae Ceaucescu. En aquellos orfanatos, los niños estaban literalmente almacenados, sin apenas contacto humano, y, por falta de este contacto, casi todos los niños murieron.

Todos los profesores experimentan, o sufren, los comportamientos de los niños que proceden de ambientes familiares desastrosos. Y, como me decía un funcionario de prisiones, las cárceles están llenas de gente que creció en ambientes insalubres, faltos de afecto.

Dicen que con frecuencia los médicos sin experiencia creen que pueden curar a la gente; pero lo que un buen médico puede hacer es crear un ambiente sano para el paciente, estableciendo una relación de superación basada en el respeto, la confianza, la aceptación y el compromiso. Una vez que se crea ese ambiente seguro y terapéutico, es cuando los pacientes pueden empezar el proceso de curarse a sí mismos.

Las medicinas ayudan al cuerpo, pero el que tiene que reaccionar es el propio organismo y en esa reacción, la psicología, la actitud y la acogida juegan un papel fundamental.

Llevo años empleando la metáfora del jardín con todos los grupos que he tenido que atender: aulas, familia, deporte, ocio, catequesis… Me gusta pensar en mi área de influencia como en un jardín que necesita cuidados. De ahí que ande frecuentemente preguntándome:

¿Este grupo está necesitado ahora de un poco del abono del aprecio, reconocimiento o elogio? ¿Necesita mi jardín que le quite las malas hierbas?

Soy consciente de que mi jardín necesita una atención constante y yo confío en que, si hago mi parte y lo cultivo, conseguiré fruto.

Por eso, es práctico y necesario preguntarnos de vez en cuando: ¿Qué necesita mi jardín?