Sábado Santo, al caer de la tarde

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Militantes en Fátima
Militantes en Fátima

Por Samuel García Huete

Imaginemos que es 15 de abril de 2017, suenan sobre la explanada del Santuario de Fátima, en Portugal, cinco campanadas: son las 5 de la tarde. No muy lejos de allí, medio centenar de militantes de Santa María se encuentran reunidos en la que, sin ninguna duda, es la asamblea más importante del año. Fíjate en el calendario: es Sábado Santo, el día más mariano del año y los militantes se reúnen para la Asamblea de la Virgen. Una asamblea que esperamos con mucho cariño durante todo el año, porque en ella nos contamos unos a otros las maravillas que la Virgen ha hecho en nuestras vidas desde las Jornadas de Semana Santa del año anterior. ¡Nadie quiere que termine!

Esta vez nos han pedido desde la revista Estar que os hagamos partícipes de esa asamblea que para nosotros es tan importante. Dicen que es el 100º aniversario de las apariciones de Fátima y que hay que hacer excepciones. Así que hemos decidido saltarnos el protocolo, y empezar la asamblea con tres meses de antelación para contaros qué supone la Virgen en la vida de los militantes. Lamentablemente, no hay espacio y no podremos terminarla aquí, pero, por lo menos, os dejamos las primeras intervenciones. Como no hemos podido reunir a todos los militantes las hemos hecho en formato de carta. Espero que las disfrutéis y… ¡Chist!; ¡silencio! Parece que Octavio Ortuño, venido desde Murcia, es el primero en hablar este año, escuchemos:

  • Querido Andrés,

La gente dice que madre no hay más que una, pero nosotros tenemos dos. Estos últimos años, sobre todo, que estoy viviendo lejos de mis padres, he tenido la suerte de darme todavía más cuenta de la presencia de la Virgen en mi vida. Varias veces, aunque el despertador no ha sonado, me he despertado justo a la hora, el silencio es menos silencio y la casa está más alegre. Sobre todo, me di cuenta de que ella estaba ahí hace poquito, que a pesar de acabar de recibir un mal resultado académico mi sonrisa seguía en la cara hasta el punto de llegar a escuchar de un compañero «me encanta cómo afrontas siempre las situaciones, ojalá supiese ser así». Y gracias a esa reacción, me di cuenta de todo lo que ella ya ha hecho y sigue haciendo en mí. Ahora me gustaría saber alguna de tus historias con ella, que seguro que también tienes.

Un fuerte abrazo,

Octavio Ortuño (Murcia)

  • Hola Octavio,

Es cierto que tenemos dos madres, y una es la Virgen. Pero, ¿quién es realmente la Virgen? Para mí es mi punto de apoyo, sobre todo en este curso tan decisivo como es segundo de Bachillerato. Este año está lleno de tensiones, agobios y problemas a los cuales no vemos solución y nos venimos abajo. Ahí es cuando aparece ella, nos levanta y nos reconforta. Está ahí todos los días, aun cuando no notamos su presencia. Un día, en un cambio de clase, escuché a un compañero que decía algo como «y ahora tengo que volver a empezar» con cierto tono de agobio y desesperación. Me levanté y escribí en la pizarra la famosa frase de «no cansarse nunca de estar empezando siempre». Cuando volví a sentarme noté cómo ese impulso de escribir la frase no venía de mí, sino de la Virgen, que me hizo darle ánimo a este compañero. Esta ha sido una de las miles de experiencias con la Virgen. Y a ti Jorge, ¿te ha pasado algo parecido hasta ahora? Seguro que sí; ¡cuéntame!

Un saludo,

Andrés Lucero (Cáceres)

  • Hola Andrés,

Estamos hablando de algo esencial en nuestra vida de militantes. Yo a la Virgen María la he tenido presente casi siempre, pero con más vivencia desde unas convivencias de verano en Asturias en las que fuimos a Covadonga, y allí Ricardo Baeza nos habló de ella. Desde ese momento la tengo más presente en mi vida.

Un hábito que tengo en relación con la Virgen es encomendarle el estudio cada día antes de comenzarlo. Esta es una de mis vivencias con ella.

A la Virgen le pido lo que más me cuesta y, de esa forma me encomiendo a ella como Reina de la pureza, Madre del estudio y del agradecimiento.

Juan Pablo, ¿tú cómo tienes presente a Nuestra Madre?

Un saludo,

Jorge Ayuso (Madrid)

  • Buenas Jorge,

Te hablaré de mi relación con la Virgen María, a quien le debemos formar parte de la Milicia de Santa María. Yo, desde siempre, he querido tenerla en mi vida tan presente como yo veía que los militantes y los Cruzados la tenían en la suya, pues yo sentía que verdaderamente se habían enamorado de ella. Casi siempre se me olvidaba rezarle, pero en los últimos años me he dado cuenta de una cosa: si tienes presente a Cristo en tu vida, María no puede más que alegrarse, porque es lo que ella quiere, porque ella es el hilo conductor hacia el Señor, porque, como madre nuestra que es, quiere lo mejor para nosotros. Y me pregunto ¿qué es lo máximo que nos podría regalar una madre? Lo que María nos da es su amor sin medida hacia todos nosotros, un amor sincero, impregnado de la humildad que la caracteriza, con un cariño que yo muchas veces he experimentado de forma intensa en mi vida. Pero es que ella no se queda solo en eso, ella da un paso más y nos regala el Amor con mayúsculas, nos regala a Jesucristo en la cruz, el Amor hecho hombre.

Después de contarte esto, te diré que, como consecuencia de estar siempre pendiente de rezarle, he conseguido acordarme siempre de ella en la oración, ¡aunque casi siempre sea para pedirle perdón por no acordarme de ella con periodicidad!

Y otra cosa te digo: «Si buscas con fuerza a María, acabas encontrando a Jesús». Porque si nuestra meta es la santidad, solo puedes acceder a ella a través de nuestra Madre, porque sin María no hay santidad; a la que se llega abajándose, como decía Abelardo, y como nos enseña María.

Esto es todo, que me he alargado un poco. ¿Y tú, lector? ¿Qué significa para ti la Virgen María y cómo la sientes en tu vida?

Un abrazo,

Juan Pablo Díez (Madrid)