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title: "Testigo de la pasión, muerte y resurrección"
description: "Por José Manuel Secades La pasión, muerte y resurrección de Jesús es el acontecimiento cumbre de la humanidad —Dios que sufre, muere y resucita— y Dios tuvo interés en dejarnos constancia de..."
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date: 2026-04-01
modified: 2026-03-25
author: "y otros autores"
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categories: ["Tribuna libre"]
tags: ["Al hilo del tiempo litúrgico", "Revista n.º 357"]
type: post
lang: es
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# Testigo de la pasión, muerte y resurrección

Por **José Manuel Secades**

La pasión, muerte y resurrección de Jesús es **el acontecimiento cumbre de la humanidad** —Dios que sufre, muere y resucita— y **Dios tuvo interés en dejarnos constancia de él** para que veamos que su pasión fue cruelísima y real, como indican los Evangelios.

Los cristianos **creemos en Dios** porque él se ha revelado durante siglos, como recoge la Biblia y porque existe este mundo inmenso y maravilloso que solo puede ser obra de un Dios. Y **creemos en Jesucristo** porque nos lo dicen los Evangelios, porque también lo recogen libros históricos de la época, y porque su obra perdura en la Iglesia.

Pero si **Jesús** se hizo hombre y vivió en la tierra unos años, en una época determinada, es lógico que también pueda haber restos arqueológicos que den testimonios de su existencia. De **san Pedro** y **san Pablo** se conservan sus restos en Roma. Los de san Pedro, bajo el altar mayor de la Basílica de San Pedro (documentados históricamente y datados arqueológicamente), y los de san Pablo, en la basílica que lleva su nombre (igualmente documentados y estudiados).

De **Jesús** no se conservan sus restos… porque resucitó, pero nos dejó una foto de su figura que es, además, una prueba detallada de su pasión y de su resurrección. Y tiene unas características tan especiales que solo se han podido ver y estudiar con los medios científicos del siglo XX.

**La Sábana Santa** es un documento impresionante que muestra, punto por punto, los tormentos de la pasión con precisión y realismo, según se relata en los Evangelios. Tiene unas propiedades únicas: el material de que está hecha, la figura grabada en ella, la técnica de impresión, completamente desconocida, el polen que tiene, el tipo de sangre que la impregna, la imagen tridimensional y negativo fotográfico, las huellas de espinas clavadas en su cabeza, los múltiples hematomas en todo el cuerpo, las marcas en sus manos y pies, la nariz rota… **todo esto, contrastado con el relato evangélico, deja pocas dudas sobre la identidad de la persona que fue envuelta en la sábana**. Y respalda un dogma de fe: **que Cristo resucitó**.

Además, **podemos acercarnos a esta divina reliquia** no solo con mentalidad científica, sino **con corazón de creyente**, enamorado del amor que se nos manifiesta también como un «quinto evangelio».

Miramos **sus manos y pies** clavados brutalmente, y comprendemos que no puede ni quiere alejarse de nosotros.

Imaginamos **la corona de espinas** que le atormentó y prometemos combatir nuestro orgullo y suficiencia.

**La herida de su costado** nos recuerda que tenemos la puerta abierta para entrar en su corazón.

Contemplar **las innumerables marcas en todo su cuerpo**, producto de una flagelación cruel e ilimitada, denuncia nuestro amor al placer, a la comodidad y a la sensualidad.

Finalmente, **mirarle clavado en la Cruz** nos recuerda que su amor por nosotros no se detuvo ante los más horribles sufrimientos ni ante la muerte.

Que la contemplación de **este Lienzo, libro abierto de los sufrimientos de Cristo por nosotros**, nos ayude a corresponder con nuestra vida, a visitarle en el sagrario con frecuencia, y a participar en la misa —prolongación de ese sacrificio— no solo los domingos, sino también a diario.

Para ampliar información buscar en Internet: ***«La Sábana Santa: por fin todo al descubierto».***
