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title: "Ser flores en el desierto"
description: "El pasado 6 de noviembre, en el marco del VIII Encuentro Laicos en Marcha, se estrenó el musical Flores en el desierto. Narra extraordinariamente bien el éxodo de un grupo de niñas y mujeres,..."
url: https://revistaestar.es/ser-flores-en-el-desierto/
date: 2021-12-01
modified: 2021-11-22
author: "José Luis Acebes"
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categories: ["Nuestro carisma"]
tags: ["Revista nº 331"]
type: post
lang: es
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# Ser flores en el desierto

El pasado 6 de noviembre, en el marco del VIII Encuentro Laicos en Marcha, se estrenó el musical *Flores en el desierto*. Narra extraordinariamente bien el éxodo de un grupo de niñas y mujeres, desde la desolación de su pueblo en Libia, arrasado por los terroristas, hasta alcanzar la tierra de liberación en Egipto.
Conocemos bien los **desiertos como lugares físicos**: eriales inhóspitos, secos, desprovistos de plantas que proporcionen sombra o alimento… Y reconocemos también los **desiertos humanos**: ambientes privados de esperanza, sin calidez, carentes de belleza e incapaces de saciar el hambre y la sed del corazón humano. Cuántas etapas de nuestra vida son igualmente travesías por **desiertos interiores** desoladores…
También **Jesús conoció los desiertos físicos y humanos**. Al comienzo de su vida pública fue llevado por el Espíritu Santo al desierto, y allí durante cuarenta días sintió hambre y fue tentado. Él conoce bien nuestros desiertos: nuestra hambre y nuestra sed (física e interior), y para remediarlas se convirtió en nuestro alimento y bebida.
Por eso, cuando los judíos le reprocharon: *Nuestros padres comieron el** maná en el desierto**, ¿qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Jesús se acordó del hambre del desierto y les contestó: Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron. Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás*.
¿Somos conscientes del regalo inmenso que hemos recibido en Jesucristo: el pan y el agua que necesitamos para nuestra travesía por **el desierto de la vida**? Este regalo nos impulsa a escuchar al Señor, que sigue contemplando a tantos hombres y mujeres sedientos y grita también hoy: *El que tenga sed, que venga a mí y beba: de sus entrañas manarán ríos de agua viva*. ¿Cómo escucharán nuestros contemporáneos el grito del Señor, cómo conocerán su sed de saciar nuestra sed, y su hambre de saciar nuestra hambre, si no nos ponemos en movimiento y nos dejamos enviar?
Jesús quiere hablar a nuestro mundo sediento más por nuestras obras que por nuestras palabras. Estamos llamados a ser **flores en el desierto**, plantas capaces de aportar sombra, agua y alimento a cuantos peregrinan a nuestro lado.
Cuando el **desierto recibe agua** florece: las semillas que estaban dormidas germinan, las plantas se desarrollan y todo el yermo se viste de hermosura y de fragancias insospechadas… Estas flores anónimas no hacen campañas de evangelización: aportan su belleza y regalan su aroma, y ese es su mensaje. Pero poco a poco van generando el ambiente propicio para que otras plantas y animales también se asienten… hasta transformar el desierto.
Y se cumple así la profecía de Isaías que resuena en el Adviento: ***El** **desierto y el yermo** se regocijarán, se alegrará la estepa y florecerá, germinará y **florecerá como flor de narciso** (…) porque han brotado aguas en el desierto y corrientes en la estepa*. Son las aguas que trae el Niño nacido en Belén: cuando broten un día de su costado colmarán nuestra sed y transformarán el **desierto del mundo** en un vergel. ¡Que Jesús Niño, la flor bajada del Cielo, nazca en nuestros desiertos y los haga florecer, y nos haga, con Él y en Él, **flores en el desierto**!
