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title: "La cultura se elabora pacientemente a lo largo de las generaciones"
description: "La cultura es la expresión del hombre integral. Es una síntesis de ideas, sentimientos, acciones, por las que «el hombre, en cuanto hombre, se hace más hombre» (Juan Pablo II). Vivimos una vida..."
url: https://revistaestar.es/sintesis-fe-y-cultura/
date: 2026-04-01
modified: 2026-03-25
author: "P. Tomás Morales"
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categories: ["Testigos y maestros"]
tags: ["Revista n.º 357"]
type: post
lang: es
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# La cultura se elabora pacientemente a lo largo de las generaciones

La cultura es la expresión del hombre integral. Es una síntesis de ideas, sentimientos, acciones, por las que «el hombre, en cuanto hombre, se hace más hombre» (Juan Pablo II). Vivimos una vida verdaderamente humana gracias a la cultura. Nos beneficiamos de ella, somos sus tributarios, pues nos permite desarrollar plenamente nuestras potencialidades humanas, pero también somos sus servidores. Debemos enriquecerla con personales aportaciones, convencidos de que la verdadera cultura se asienta en lo que exige al hombre, más que en lo que le proporciona.

El «campo de batalla» para un laico es evangelizar una cultura que ha olvidado haber nacido de la Sangre de Cristo (Alexis Carrel). Esa es la meta que se propone un cristiano que vive su bautismo sin alejarse del mundo, para iluminarlo mejor desde dentro. Irradia amor en la cultura hoy, cuando casi todos se repliegan en el egoísmo como cangrejo en su caparazón, intentando devorar al vecino. La cultura —valores espirituales— impregna de amor, purifica y ennoblece a una civilización —valores materiales—, pues el alma de una civilización humana debe ser siempre la caridad.

La cultura popular es un conjunto de principios y valores que forman el ethos de un pueblo. Es la fuerza que lo unifica en profundidad y lo hace madurar a lo largo de su historia, muchas veces, quizá al duro precio de grandes dolores colectivos. Es la raíz honda que lo unifica antes y más allá de ideologías o partidos.

## **Enraizada en el pasado y abierta al futuro**

La frondosidad del árbol, su esbelto tronco, su tupido follaje, arrancan de las poderosas raíces ocultas que los sustentan. No creamos a F. T. Marinetti, el profeta del futurismo (1876-1944) pretendiendo forjar una cultura nueva quemando museos; olvidando las creaciones de Fidias, Giotto, Miguel Ángel o Velázquez; dinamitando bibliotecas aunque conserven las obras de Homero, Platón, Tomás de Aquino, Dante Alighieri o Shakespeare.

La cultura no se improvisa, se elabora pacientemente a lo largo de las generaciones. Los hombres pasan como una gota de agua del río de la cultura. Si esta se mantiene en su cauce, fiel a sí misma y sin salirse de él, va fecundando individuos y civilizaciones.

El laico vive su bautismo trabajando con ilusión por amalgamar fe y cultura en síntesis armoniosa y complementaria. Está persuadido de que esta síntesis es al mismo tiempo una exigencia de la cultura y una exigencia de la fe.

Es exigencia de la cultura. La cultura es el área en que la persona se humaniza y palpa cada vez más la profundidad de su ser. Nunca acaba, sin embargo, de penetrar en ella sino a la luz de la fe en el misterio de la Encarnación.

La síntesis cultura-fe también es exigencia de la fe. La fe no se identifica con ninguna cultura. Es independiente de cualquiera, pero precisamente por esto está llamada a impregnar toda cultura. «La fe es falsa, superficial, teórica, si no se traduce en cultura» (san Juan Pablo II).

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Extracto de *Hora de los laicos*, 2ª ed. (2003). Ed. Encuentro, pp. 306-319.
