Suicidio demográfico ¿Europa sin futuro?

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Portada 317. foto: Vincent Delegge
Portada 317. foto: Vincent Delegge

Más canas y menos cunas. No es ningún eslogan, es el retrato breve y dramático de una situación: en España el número de fallecimientos supera al de nacimientos. En nuestro país nacen muchos menos niños de los que necesitamos para que haya relevo generacional; el pueblo español tiende, cada año, a ser menos numeroso y a estar más envejecido. Es el llamado «suicidio demográfico».

Los últimos datos del INE dieron la señal de alarma. En 2017, el número de fallecimientos en España superó al de nacimientos. Esto se tradujo en un crecimiento vegetativo negativo de 31 245 personas, una situación que no se producía desde hacía 74 años, en plena Segunda Guerra Mundial.

Según el INE, dentro de cuatro décadas habrá 8,7 millones de españoles menos en edad de trabajar (entre 16 y 66 años) y 8 millones más de personas mayores de 67 años.

«La crisis demográfica es probablemente la peor crisis de fondo que sufrimos, y pese a ello, no le prestamos apenas atención en España. O tomamos medidas ya, o la situación será insostenible en el medio plazo», señala María Menéndez Zubillaga, presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid.

La sociedad es consciente de que dentro de 40 años no tendremos reemplazo generacional, y las políticas familiares no ayudan a que el futuro cambie a mejor.

Según la fundación Red Madre, el Estado destina 34 millones de euros a financiar el aborto y 3,6 millones a la mujer embarazada.

El problema no es solo español, es europeo. Una reciente cumbre de la Unión Europea se vio ensombrecida por un rasgo común del viejo continente. No se trataba de las negociaciones del Brexit, ni del auge del populismo, ni…; no, lo que unía a los líderes de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Holanda y Suecia iba más allá de la diplomacia o los fondos de cohesión: ninguno de ellos tenía hijos. Sí, había una excepción: el representante español, Mariano Rajoy, que fue padre a los 45, mientras que la media española, de las más elevadas del continente, está en los 32 años. Al posar para la foto final de la cumbre, los líderes retrataban una realidad dramática: la llamada bomba o suicidio demográfico.

Aunque mínimo y humilde, ofrecemos, en este número, un activo esperanzador: el 25 aniversario del primer campamento para alevines que organizó la Milicia de Santa María. Y siguen en activo generando esperanzas de futuro. Es una respuesta concreta, humilde y entusiasmante al suicidio demográfico que amenaza a España y a Europa.