---
title: "Tecnología y fe: herramientas al servicio del bien"
description: "Entrevista de María Orella a Miguel Zurbano Miguel, tú eres ingeniero. Empiezo con una pregunta clásica, ¿tú ves una incompatibilidad entre ciencia y fe? Para nada. Recuerdo que cuanto más..."
url: https://revistaestar.es/tecnologia-y-fe-entrevista-miguel-zurbano/
date: 2025-12-01
modified: 2025-11-27
author: "y otros autores"
image: https://revistaestar.es/wp-content/uploads/2025/11/MariaMiguel.jpg
categories: ["Entrevista"]
tags: ["Revista n.º 355"]
type: post
lang: es
---

# Tecnología y fe: herramientas al servicio del bien

## Entrevista de María Orella a Miguel Zurbano

**Miguel, tú eres ingeniero. Empiezo con una pregunta clásica, ¿tú ves una incompatibilidad entre ciencia y fe?**

Para nada. Recuerdo que cuanto más aprendía, y veía cómo grandes científicos habían conseguido explicar o al menos predecir tantos mecanismos de la naturaleza, más claro me quedaba que tenía que haber un Dios creador de este gran mecanismo que es el universo.

**Entiendo que elegiste esa carrera porque te gusta la tecnología, los avances de la ciencia.**

Efectivamente elegí ingeniería porque por un lado me fascinaba entender la explicación científica del funcionamiento de la naturaleza y por otro lado, ver cómo todo ese conocimiento podía ponerse en práctica en provecho de las personas.

**Esa es una buena definición de tecnología. Desde tu conocimiento y experiencia ahora como ingeniero, ¿qué papel tiene la tecnología en nuestra sociedad?**

Pues podríamos decir que la tecnología es casi omnipresente en nuestra vida diaria, son ya pocos o ninguno los momentos en que no nos ayudemos de una u otra tecnología, para despertarnos a la hora deseada, hacer cosas cuando no hay luz natural, desplazarnos en pocos minutos a kilómetros de distancia, trabajar «codo con codo» con mis compañeros de Alemania…

Todo esto lo entendemos en general como mejorar la vida de las personas, aunque a veces creo que nos olvidamos de los riesgos y limitaciones de la tecnología.

**¿A qué te refieres?**

La tecnología es una herramienta, y podremos valorarla en cuanto al fin que busca, sin olvidar los medios de los que se vale.

No hablo ya de casos obvios como desarrollar tecnología cuyo objetivo es el uso de la violencia, o cosas similares. El desarrollo tecnológico requiere inversión económica, una inversión que exige un retorno, y es sencillo que el objetivo del beneficio empresarial acabe primando a costa del fin original de la tecnología.

**¿Y a qué limitaciones te refieres?**

La tecnología por lo general facilita la vida de las personas. Ahorra tiempo, produce bienestar, mejora nuestra salud, permite conseguir más cosas con menos esfuerzo… Todo esto es bueno, no es malo en sí mismo. Pero es limitada, nunca va a poder llenar los anhelos existenciales de las personas. La tecnología no puede llenar nuestra vida.

**¿Crees entonces que la mayor presencia de la tecnología puede ser en ese sentido contraproducente?**

Sí, mi experiencia es que el bienestar, el tener satisfechas las necesidades básicas y otras menos básicas, adormece los anhelos más profundos y la necesidad del encuentro con Dios. Y la tecnología, en la medida en que está dirigida a alcanzar ese bienestar (no malo en sí mismo), puede suponer un obstáculo.

Y, de forma más concreta, algunos tipos de tecnología consumen bastante de nuestro tiempo y atención, dejando menos para actividades o encuentros que sí alimentan nuestro espíritu. Estoy pensando por ejemplo en redes sociales, televisión…

**O sea, que el peligro es que pase de ser un medio a ser el centro…**

Eso es. Cuando me pregunto si Cristo es el centro de mi vida, si me respondo honestamente tengo que decir que me gustaría, pero no lo es. Y si pensamos en qué está desplazando a Cristo de ese lugar, la tecnología puede ser una causa importante. Jesús dijo «No se puede servir a Dios y al dinero». Pues del mismo modo, no se puede servir a Dios y a Instagram. No se puede servir a Dios y a Netflix. No se puede servir a Dios y a Amazon.

**Ahora te pregunto como padre de familia que eres. ¿Cómo entra la tecnología en nuestras casas?**

La usamos en la medida en que nos parece útil pero evitando los hábitos que vamos viendo que son perjudiciales. Antes de hablar de los hijos, podemos hablar del matrimonio. El abuso de móvil, tablet o televisión quita tiempo para compartir juntos y es veneno para la relación conyugal. Y los adultos no estamos libres de esta adicción.

Como familia, en casa hay algunas precauciones básicas. Siempre hemos tenido una televisión, evitando tener otras en cocina, dormitorios… Y aun así es curioso el puesto de privilegio que tenía la tele en el salón, con los sofás y sillones alrededor, como si fuese un altar. Este verano se estropeó y no la llevamos a arreglar, la llevamos al punto limpio. Ahora no tenemos televisión, cuando queremos ver algo lo ponemos en un proyector. Y en el lugar donde estaba la tele está ahora el Corazón de Jesús.

Nunca hemos tenido tablet y el ordenador está fijo en el salón. Es una forma de evitar utilizarlo a la ligera, o de desaparecer en tu cuarto atrapado por la pantalla.

**¿Y los hijos?**

Pues estamos intentando educarles en el autocontrol y retrasar en lo posible el tema del *smartphone*, porque si ya nos cuesta a nosotros, a ellos mucho más. Como lo hacemos explicándoles las razones, al menos los mayores son capaces de entenderlas y también perciben lo que les decimos en los compañeros que tienen alrededor, que sí usan *smartphone* y redes sociales.

**Miguel, lo estamos poniendo todo muy negro. Vamos a buscar cosas positivas a esto de las nuevas tecnologías.**

Por supuesto, en la medida en que las usemos para un buen fin, ofrecen muchísimas más posibilidades de las que había hace unos pocos años.

Como católicos, por ejemplo. Poder difundir actividades y encuentros, recibir diariamente oraciones, reflexiones o comentarios como los de las dominicas de Lerma, o el cura de Toledo, tener acceso instantáneo estés donde estés al evangelio del día o la liturgia de las horas, mantener contacto con otras personas del Movimiento…

**Entonces, ¿cómo saber elegir la parte buena?**

Como muchas veces nos repetimos, María, aquí estamos para llegar al cielo juntos de la mano. Entonces, en la medida en que nos pueda ayudar a ello, bienvenida sea la tecnología. Y lo que no ayude, para otro momento. Es algo a discernir, personalmente o en el matrimonio.

**Me parece bien, eso nunca falla.**

Entonces, ¿podemos comprar ya un microondas?

**Espera que lo discierna… No, creo que no.**
