Transmisión intergeneracional y lenguaje

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Transmisión intergeneracional
Transmisión intergeneracional

Por Jaime Tamarit. Vicepresidente de Vida Ascendente, Madrid

Aristóteles, Monod y el pensamiento actual

Aristóteles, filósofo griego del siglo IV antes de Jesucristo, dedicó su Metafísica a pensar en lo más digno de ser pensado, la causa del ser y su esencia. Ya en el libro primero de esta obra, nos señala que en la búsqueda de los principios no resulta adecuado atribuir esta empresa a la casualidad y al azar. Después de analizar las teorías filosóficas del momento, en el capítulo séptimo del libro duodécimo identifica la causa del ser en la eterna actividad intelectual de la entidad primera, Dios: «Y como lo que está en movimiento y mueve es intermedio, hay ciertamente algo que mueve sin estar en movimiento y que es eterno, entidad y acto».

Con esta concepción de dos entidades que están en el origen del ser, Aristóteles se acerca a la verdad revelada por Jesucristo sobre la Santísima Trinidad, donde el propio Dios, en la naturaleza humana asumida de su hijo, nos descubre la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo.

En nuestra era, Jacques Monod, premio nobel de Fisiología y Medicina, publicó en el año 1965 un ensayo filosófico titulado El azar y la necesidad, un ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. En este ensayo explica el profesor Monod la evolución de las especies basándose en su capacidad de subsistir y reproducirse en los eslabones de la cadena vital, desde los primeros aminoácidos y bacterias.

Monod introdujo el concepto de la teleonomía para describir la evolución de las especies guiada por los principios físicos de la supervivencia frente al concepto teleología, aplicable a la evolución de las especies guiada por un agente externo. Según el nuevo concepto de teleonomía, los seres vivos son considerados como máquinas químicas que se construyen a sí mismas, en las que las proteínas canalizan la actividad de la máquina química asegurando la coherencia de su funcionamiento y la construyen. Este ensayo, basado en conceptos modernos de la biología y la termodinámica causó un fuerte impacto en el mundo intelectual de la época.

Hemos traído a colación a estos dos autores por su impacto en el pensamiento actual ya que nos planteamos tres preguntas cruciales para el enfoque de nuestras vidas:

  • 1. ¿Ha sido creado el hombre y destinado a un fin contemplativo, o su evolución es fruto del azar?
  • 2. ¿Está el hombre compuesto de cuerpo y alma, o es una especie evolucionada del mundo animal gracias al desarrollo de la inteligencia en su proceso evolutivo?
  • 3. ¿Existe una referencia cultural que oriente la existencia del hombre hacia el logro del destino para el que ha sido creado, o el hombre es fruto de una evolución determinada por su propia supervivencia y progreso?

El hombre es un ser finito con un ciclo vital que finaliza en la muerte, por lo que la transmisión entre generaciones de las raíces culturales y la memoria resulta fundamental para su evolución, independientemente del concepto que tengamos de dicha evolución. Por ello nos centraremos en la transmisión intergeneracional y trataremos de identificar los riesgos actuales en la transmisión.

El lenguaje y la escritura en la transmisión intergeneracional

El medio fundamental para esta transmisión es el lenguaje y la escritura, regalo que le hizo Dios al hombre en su creación. Tal como dijo Camilo José Cela en su discurso en la entrega del premio Cervantes: «[A Schopenhauer, que piensa que la suerte echa las cartas pero nosotros las jugamos,] le digo que sé de sobra que, en la timba de la vida, me tocaron muy buenas cartas: la verdad es que casi no tuve ni que jugarlas. Es mi voluntad de hoy, también mi deber, el hablar, por tanto, con palabra mesurada para decir lo que quisiera decir, porque aprendí de Aristóteles que el habla es la representación de la mente y la escritura lo es del habla …».

El lenguaje es un don recibido y es el medio de la transmisión intergeneracional. Por ello, debemos prestar especial atención a los peligros de su manipulación que hoy día se manifiestan de manera especialmente peligrosa. Prueba de ello son los estudios que publican profesores y filósofos acerca de su manipulación. Como ejemplo podemos destacar dos obras en este ámbito:

Estrategia del lenguaje y manipulación del hombre publicado por el Profesor López Quintás ya en el año 1979. Esta obra aborda el problema de la transmisión desde un punto de vista religioso en el que diferencia dos tipos de relaciones humanas:

•    Una relación creativa entre el yo y el tú, vistos como personas que se interpelan y establecen una relación creativa y enriquecedora que responde al anhelo de conseguir que el otro sea lo que está llamado a ser. Una relación en la que el que ama desea la perfección del amado.

•    Y una relación yo–ello en la que el interlocutor es reducido a un objeto de observación para analizar fríamente sus propiedades, defectos y debilidades con objeto de evaluar la capacidad de dominio, manipulación y abuso.

La frivolidad política del final de la historia, publicado por el profesor Josep M. Esquirol en el año 1998 en la editorial Caparrós. Esta obra aborda el problema de la trivialidad de la política en el mundo postmoderno. Ya de entrada, en la primera página, nos habla de la prioridad de la democracia sobre la filosofía y de la frivolidad como claves de la política postmoderna. Siguiendo la línea de pensamiento de Kojève, este nos habla del estado homogéneo universal donde el peligro del consumidor demócrata es algo que debe ser bien calibrado.

La manipulación del lenguaje en el mundo digital

El hombre se hace más vulnerable ante la manipulación del lenguaje, si consideramos su conexión a las redes sociales tan desplegadas en el mundo digital en el que estamos inmersos. Cuando viajamos en transporte público, es frecuente que veamos que la mayoría de los viajeros están conectados a un terminal móvil. Conexión que en algunos casos se proporciona desde los primeros años de vida.

La persona así conectada ingresa en ese estado homogéneo universal del que nos habla el profesor Esquirol en su obra sobre la frivolidad política. Este mundo virtual carece de las referencias que orientan nuestras vidas y nos hace vulnerables a la manipulación política.

La persona dependiente de las redes sociales queda conectada a un mundo virtual en el que no se puede dar la relación creadora entre el yo y el tú. Siguiendo al profesor Quintás, se trasforma en un objeto de estudio que es tratado como objeto en una relación yo–ello carente de referencias. Consecuentemente puede ser manipulada con las mismas técnicas estadísticas utilizadas en el estudio de las moléculas de un gas en la termodinámica. Valga como ejemplo la imagen del diablillo de Maxwell seleccionando el paso de las moléculas con menor energía.

Precisamente, hablando de la termodinámica, el mundo uniforme propiciado por esta dependencia obedece a las leyes de la entropía, y la comunicación creadora cesa cuando la cultura se ha hecho uniforme en la sociedad del estado homogéneo universal, eliminando las diferencias culturales que propician una comunicación creadora de valores.

Qué puede liberar al hombre de esta manipulación

Ante este panorama de vulnerabilidad nos preguntamos qué puede liberar al hombre de esta manipulación; para ello, desde nuestra fe, debemos dar respuesta a las tres preguntas planteadas al principio:

  • 1. Dios creó al hombre para que lo reconociera libremente y lo adorara. Para ello le dotó de la voluntad e inteligencia necesarias para que comprendiera, dominara y santificara la naturaleza.
  • 2. El hombre creado posee una naturaleza compuesta de cuerpo y alma espiritual que supone un paso cualitativo respecto a la naturaleza del animal. Naturaleza a la que no puede retroceder sin detrimento de su esencia.
  • 3. El hombre lleva impresa una referencia desde el momento de su creación. Dios es su creador, y se vuelve hacia él en un acto libre de reconocimiento y gratitud.

A la vista de estas respuestas nos preguntamos por las referencias que el hombre religioso debe transmitir y cómo hacerlo.

El hombre de fe, el hombre religioso, tiene una referencia clara que se expresa en las sentencias del credo para su relación con Dios, y en las bienaventuranzas para su relación política en la sociedad.

Transmitir el sentido de la belleza

El hombre dotado de espíritu tiene la inteligencia y sensibilidad necesarias para descubrir la belleza en el arte como expresión sublime de las referencias dentro del mundo espiritual en el que está inmerso. Su búsqueda lo llevará a encontrar un sentido de la belleza compartido por toda la humanidad.

Nos preguntamos cómo transmitir estas referencias, y nos salen al encuentro tres vías.

La primera respuesta que nos sale al encuentro es en el seno de la familia. Especialmente fomentando las relaciones intergeneracionales: nietos–padres–abuelos.

Fuera de la familia, esta transmisión se da por medio del acompañamiento a la persona mayor. Vivimos en una sociedad que envejece a pasos agigantados, y la persona mayor sufre de manera intensa la enfermedad de la soledad. La Conferencia Episcopal Española acaba de publicar un precioso documento sobre la pastoral del mayor que debemos poner en práctica. Se titula La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones. Esta es una guía excelente para la puesta en práctica de la transmisión de los valores religiosos y culturales.

La tercera vía de transmisión la encontramos en el compartir el sentido de la belleza despertando a las musas del arte en los ámbitos de la música, la pintura, la poesía, la literatura, el teatro y el cine.

Finalmente, se hace cada vez más necesaria la recuperación de la memoria; es necesario conocer la historia, nuestra historia, para comprender los errores del pasado y prevenir los peligros del presente.


Referencias

1. Aristóteles: Metafísica. Biblioteca clásica Gredos. ISBN 84-249-1666-2.

2. Jacques Monod: El azar y la necesidad. Barral editores, 1971. Depósito legal: 21496 -1971

3. A. López Quintás: Estrategia del lenguaje y manipulación del hombre. Narcea Ediciones, 4ª edición 1988. ISBN 84-2770380-5.

4. Josep M. Esquirol: La frivolidad política del final de la historia. Caparrós editores 1988. ISBN 84-87943-67-5.

5. Conferencia Episcopal Española, Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida: La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones. Orientación para la pastoral de las personas mayores. Editorial EDICE 2022, ISBN: 978-84-7141-978-1.

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