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title: "Navidad: la tregua del amor"
description: "Muchas historias de amor comienzan así: con alguien que emprende un largo viaje para estar, aunque sea por un instante, con la persona amada. Y algunas historias llegan aún más allá: quien viene..."
url: https://revistaestar.es/tregua-navidad-amor/
date: 2025-12-01
modified: 2025-12-01
author: "José Luis Acebes"
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categories: ["Nuestro carisma"]
tags: ["Revista n.º 355"]
type: post
lang: es
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# Navidad: la tregua del amor

Muchas historias de amor comienzan así: con alguien que emprende un largo viaje para estar, aunque sea por un instante, con la persona amada. Y algunas historias llegan aún más allá: quien viene de lejos decide no volverse y quedarse para siempre…

¡Eso es precisamente lo que celebramos en Navidad! Jesús viene a visitarnos, pero para permanecer con nosotros y no marcharse más. Y esa certeza nos colma de alegría.

Nada cambia tanto a una persona como saberse **amada**. Cuando uno se siente mirado, escuchado, acogido, comprendido y perdonado, ¡todo cambia! Y de ese amor recibido surge espontáneamente el deseo de corresponder, de ***reamar*** que —como dice el diccionario—, viene del latín *redamare* y significa *devolver amor por amor*.

El villancico *Adeste fideles* lo canta así: *Sic nos amantem quis non* ***redamaret***? *¿Quién podría no amar al que nos amó de tal manera?* Este mensaje nos conduce a la mayor historia de amor jamás contada: Dios que se hace hombre para cambiar nuestro corazón y traernos la paz.

Y aquella paz se dejó sentir incluso en uno de los momentos más oscuros de la humanidad. El 7 de diciembre de 1914, en los compases iniciales de la Primera Guerra Mundial, el papa Benedicto XV pidió una tregua para la Nochebuena: *que se silencien los cañones para que canten los ángeles*. Los gobiernos contendientes la rechazaron. Pero esa Navidad, en la región belga de Ypres, ocurrió lo impensable: el fragor de las armas se apagó, unos soldados entonaron el *Adeste fideles*, y desde la trinchera enemiga otros se unieron. Alemanes, franceses y británicos salieron de sus posiciones, intercambiaron saludos, tabaco, algo de comida… e incluso jugaron al fútbol —como refleja la escultura adjunta—. La historia recuerda este acontecimiento como ***la Tregua de Navidad***.

Que vuelvan a cantar los ángeles: *Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz*. Ese es también mi deseo para ti. ¡**Paz y amor**! Propicia tú también **una tregua esta Navidad** 2025.

1. **Paz dentro de ti**. La verdadera paz comienza reconciliándonos con el Señor. El primer estruendo que debemos acallar es el del propio corazón. Te propongo una buena confesión, preparada y abierta, para acoger la tregua que nos ofrece el Niño de Belén.

2. **Paz con los más cercanos**. La mejor felicitación de Navidad es el regalo de uno mismo. Más que obsequios costosos, regalemos tiempo, servicio, presencia. Dar testimonio tal vez ayudando en casa, poniéndonos en movimiento para visitar a un anciano, acompañar a un enfermo o aliviar la soledad de quien lo pasa mal, llevando una pequeña tregua a su dolor o a su soledad.

3. **Paz con los alejados**. Quizás este sea el momento de acercarte a esa persona a la que has evitado y ofrecer un perdón que lleva meses pendiente…

4. **Paz con el Señor**. El Evangelio de san Juan nos dice: *Vino a su casa y los suyos no lo recibieron*. Y sigue ocurriendo en esta Navidad de 2025. Para muchos, la Navidad se convierte en un paréntesis consumista, sin acogida al protagonista de la fiesta. Recibamos a Jesús que nace y se hará realidad la continuación del texto: *Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios*.

Cada vez que cantes el *Adeste fideles*, **propicia la tregua del amor**. Y que esta tregua se prolongue hasta conducirnos un día a la Navidad eterna. ¡Feliz y santa Navidad!
