Un libro necesario

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La diferencia prohibida
La diferencia prohibida

Mayo del 68 pretendió acabar con unos mitos. Los sustituyó por otros. El sexo cobró un gran protagonismo. Desde entonces la sexolatría se ha convertido en una religión extendida por todo el mundo. Vivimos en sociedades hipersexualizadas en las que la búsqueda del placer y de los sentimientos más vivos e instantáneos ha sepultado la verdadera relación amorosa, la afectividad profunda, la afinidad vital entre las personas.

Tony Anatrella es sacerdote jesuita, psicoanalista y experto en psiquiatría social. Ha sido consultor del Consejo Pontificio para la Familia y del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Profesor en las Facultades Libres de Filosofía y Psicología de París. Ciertamente, lo que se dice en este gran libro es fruto de un análisis riguroso y de una experiencia de vida llena de interés y de hallazgos. Se trata sin duda de un libro valiente. Aunque lleva diez años publicado en castellano y diez más en francés, se nota a simple vista, si miramos a nuestro alrededor, que muy pocos lo han leído.

Estamos en una sociedad de la no-diferencia, y también de la indiferencia. ¿Qué nos está pasando? El individuo se abandona al placer y encuentra placer en saltarse las normas, del tipo que sean. Después, denuncia Anatrella, llega la ley a prohibir, detener, encarcelar. Si moralmente se permite cualquier cosa, la ley se presenta únicamente como coacción. ¿Pero cómo perseguir la pederastia si el sexo es bueno y es igualmente bueno que los niños lo practiquen cuanto antes?

Bajo todo esto se esconde una fragmentación del ser humano. La sexualidad se reduce a los mecanismos de producción de placer para uno mismo. La sociedad occidental se desentiende de cualquier aspecto del sexo que no sea médico-mecánico, que no tenga que ver con el aborto, el preservativo, el sida.

En esta sociedad adicta al sexo y adepta al igualitarismo, la homosexualidad aparece como el modelo de comportamiento por excelencia. Por doquier asistimos a la hiperlegitimación de la homosexualidad, a la idealización de sus prácticas. Resulta interesante la explicación que se da aquí de la génesis del comportamiento homosexual, así como la afirmación de que éste es la conclusión necesaria de una manera de entender la sociedad que destierra la figura del varón, idealiza la de la mujer y tiene en el relativismo, la igualdad y la homogeneidad sus principales dogmas.

Para el autor, uno de los rasgos que caracterizan a la sociedad actual es la ausencia del padre. La ausencia sobre todo moral y psíquica. En la sociedad actual falta una figura paterna que complemente y se contraste con la materna. Es esta una ausencia dramática a juicio de Anatrella, porque es en la dualidad padre-madre donde el niño descubre nociones básicas: la autoridad, la feminidad, la masculinidad, la diferencia, y se descubre a sí mismo. Se analizan fríamente las características psicológicas que se esconden bajo las distintas formas de familia: el concubinato, el matrimonio provisional, las familias monoparentales.

Anatrella denuncia que la tan extendida mentalidad igualitarista está deshaciendo los fundamentos de la sociedad. Ciertas formas suicidas de entender la familia, la educación, la individualidad y el sexo acaban produciendo patologías sociales e individuales como las subyacentes en la violencia escolar, la pederastia, violencia doméstica o las violaciones. Un libro necesario, así pues. Del que es preciso, además, sacar consecuencias sin esperar más.

Título: La diferencia prohibida. Sexualidad, educación y violencia. La herencia del mayo de 1968.

Editorial: Ediciones Encuentro, Madrid, 2008. 335 pág.