Visitados para visitar

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Visitados para visitar
Visitados para visitar

Desde el 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la Virgen María, y hasta el 7 de octubre, Nuestra Señora del Rosario, celebramos la Campaña de la Visitación. Durante estos meses queremos ponernos en camino, en movimiento, con y como María. Ella será nuestra guía montañera, la que nos llevará a nuestro destino y nos enseñará su modo de caminar. Porque María:

Se levantó… De prisa… La llena de gracia es nuestra Señora de la prontitud, conducida por el Espíritu Santo. La prontitud es el amor puesto en movimiento, es la disponibilidad hecha servicio, es la urgencia que sale para ayudar al necesitado. María nos enseña a olvidarnos de nosotros mismos y a salir de la comodidad. Como comenta el papa Francisco (22.9.2015): «El Señor cada vez que nos visita, nos saca de casa. La presencia de Dios en nuestra vida nunca nos deja quietos, siempre nos motiva al movimiento. Visitados para visitar, encontrados para encontrar, amados para amar».

Se puso en camino. La virgen de Nazaret se convierte así en nuestra Señora del camino. Si ya la vida humana es un camino, para cada cristiano este itinerario adquiere sentido pleno. Como señala el papa (10.7.2022): «Es significativo que los primeros cristianos fuesen llamados “discípulos del Camino” (cfr. Hech 9,2). El creyente está de viaje, es un viandante y desea aprender siguiendo al Señor Jesús, que dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6)». También María, fiel discípula del Camino, se hace peregrina y nos acompaña.

La madre Teresa de Calcuta contaba que llamaba a la Virgen su Compañera desde que un día, en Berhampur, pidió al capellán que le regalase una imagen de María Milagrosa. Este aceptó encantado, embaló la imagen y la llevó a la estación. Como la imagen era casi de tamaño natural, el jefe de estación quería que la facturase y pagase la correspondiente tarifa. Pero la madre tenía un pase en los ferrocarriles para ella y una compañera, así que le dijo: “esta es mi compañera…”, y le dejaron viajar con la imagen sin pagar nada por ello». Que también nosotros podamos afirmar en nuestro recorrido por la vida: “¡Esta es mi compañera!”.

Hacia la montaña. La esclava del Señor se vuelve la Virgen montañera. Los caminos de altura no son fáciles: pedregosos, empinados, mal señalizados y poco transitados, para recorrerlos se requiere un esfuerzo continuado. Santa María de la Montaña es experta en guiar por los senderos de la vida, y así orienta los nuestros. Como canta el himno montañero: «que es la vida una excursión que va a la eterna mansión».

—En actitud de servicio. La bendita entre las mujeres va a servir, y no a ser servida. Es Santa María de la escoba y del delantal. Como sigue comentando el papa (10.7.2022): «María va con prisa, a acompañar a su prima embarazada en la vejez. María, la primera discípula, visitada ha salido a visitar. Y desde ese primer día ha sido siempre su característica peculiar. Ha sido la mujer que visitó a tantos hombres y mujeres, niños y ancianos, jóvenes…».

Así, las actitudes de María en la Visitación son las mismas hoy. La Virgen peregrina nos sigue visitando. Y para ello quiere servirse de sus hijos: también nosotros nos ponemos en movimiento, con prontitud, por los caminos del mundo, en actitud de servicio. Como ella y con ella. ¡Visitados para visitar! Como termina diciendo el papa (10.7.2022): «Esta es nuestra mayor riqueza y el mejor legado que podemos dejar: como María, aprender a salir de casa por los senderos de la visitación».

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