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Afinados por el maestro

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Cantante interpretando música católica, símbolo del músico que se deja afinar por Dios para poner su voz al servicio del evangelio
«El músico católico debe dejarse afinar por el Maestro para que su vida también suene a evangelio». Unai Quirós

Por Unai Quirós

Todos sabemos que la música es un código, un lenguaje universal que ha estado, y sigue presente, en todas las culturas de la historia de la humanidad. Es una forma de expresar lo que pensamos, lo que vivimos y lo que sentimos. Un medio por el cual nuestro cuerpo reacciona, se emociona y ablanda nuestro corazón de piedra. La música tiene poder, cuánto más, si está ungida por el Espíritu Santo.

Desde los catorce años llevo sumergido en esto de ser creado por la música. Sí, he dicho bien, creado por la música, porque Dios se valió de ella para ir configurando mi corazón y mi vocación. Puedo decir que, gracias a la música, hoy soy mejor persona y mejor cristiano. La música me regaló encuentros maravillosos con el gran creador y compositor de todo. Unos encuentros que fueron forjando mi forma de pensar, de estar y actuar en la vida, llenando de sentido mi caminar y alimentando una vocación desconocida para mí.

Me acompañó en la adolescencia, una etapa bastante difícil para mí, ya que estuvo marcada por el fallecimiento repentino de mi padre. Una guitarra vieja prestada por un catequista me sirvió de compañera y consoladora, obteniendo una nueva forma de expresar mi mundo interior. Puedo afirmar que todo lo que soy se lo debo a la música.

En estos treinta años, he descubierto que Dios es quien me regala los acordes y los versos de cada composición. Vivir la música desde esta perspectiva me hace mucho bien, porque mi ego se queda sin argumentos ante un Dios que me dicta y me susurra en el corazón dichas melodías. Solo tengo que compartir y sembrar lo recibido.

Ahora más que nunca, entiendo la música católica como un servicio, como una herramienta que te conecta a Dios, a los demás y a la realidad. Es un medio muy eficaz para acercarse a quienes están más alejados y darles a conocer, por primera vez, el mensaje del evangelio. A la hora de hablar de música católica, podemos citar estas palabras del papa Francisco: «Para muchos jóvenes Dios, la religión y la Iglesia son palabras vacías, en cambio son sensibles a la figura de Jesús cuando viene presentada de modo atractivo y eficaz» (Christus vivit, 39).

Personalmente, he podido experimentar cómo la música tiene esa capacidad de presentar el mensaje de Jesús de manera atractiva y eficaz, desde la sencillez y la cercanía. Es necesario utilizar un lenguaje que conecte con la sociedad de hoy, mostrando un compromiso real con las necesidades del mundo actual. Para ello, es preciso que el músico católico se deje afinar por el Maestro para que su vida también suene a evangelio, pues nadie puede dar lo que no tiene.

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