Michael Ward, de anglicano a católico

20
Por Jesús Amado
El escritor
Michael Ward, uno de los especialistas más importantes de la literatura del
autor C.S. Lewis, se ha convertido al catolicismo.
Merece la pena ahondar en la persona de este neocatólico inglés y,
sobre todo, en las razones por las que se sintió atraído por la Iglesia de
Roma.
Nació en
Cuckfield, Sussex (Inglaterra) el día 6 de enero de 1968, día de Reyes, fiesta de
la Epifanía. Tras sus estudios, tanto de literatura como de Teología, fue
ordenado como pastor anglicano en 2005, ejerciendo como capellán del Peterhouse de la universidad de Cambridge hasta 2007. Todo el año 2008 lo invirtió
en una gira de conferencias, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos,
dedicadas a su libro “El planeta Narnia”. Acudió invitado por universidades tan
prestigiosas como la de Londres, Edimburgo, o Chicago.
Finalmente,
entre los años 2009 y 2012 desarrolló su labor pastoral como capellán del St.
Peter´s College de Oxford. Y es este año 2012 cuando pide el ingreso en la
Iglesia católica, siendo recibido en la misma el 29 de septiembre, festividad
de san Miguel Arcángel.
Y
centrémonos en las motivaciones que indujeron a Michael Ward a adherirse a la
Iglesia católica, y que él mismo ha señalado en más de una ocasión. Son siete
razones, que vamos a ir desgranando. Sin dejar de señalar, como él mismo
reconoce, que fue un proceso largo, por lo menos de veinte años de
maduración. Veo el cambio no como un giro de espaldas a mi pasado anglicano,
sino más bien como una continuación, una confirmación, incluso una terminación
de todo lo mejor de aquella experiencia
.
Y pasemos a
exponer las siete razones. En primer lugar su preocupación acerca de la
interpretación bíblica. Se dio cuenta que no bastaba con decir que las
Escrituras son la autoridad final y citar un texto para probar un punto.
Entendió que al acercarse a la Biblia uno debe hacerlo desde una tradición y autoridad
interpretativas. Más aún, que la Sagrada Escritura y Sagrada Tradición son
fuentes coordinadas de autoridad: no se puede tener una sin la otra, y sólo con
ambas puede hallarse el punto exacto de ortodoxia.
La segunda
motivación vino del campo de la ética sexual. Tuvo que escribir un ensayo sobre
ese tema cuando realizaba sus estudios para ordenarse como pastor anglicano y,
por primera vez en su vida leyó las encíclicas papales pertinentes (como la Humanae
Vitae
). Esto le obligó a sentarse, tomar notas y sobre todo reflexionar.
Merece la pena leer sus palabras al respecto: “Comencé a ver que las
actuales confusiones protestantes sobre la ética sexual se debían en gran parte
a decisiones tomadas allá por la década de los años de 1930 sobre la cuestión
aparentemente insignificante de la anticoncepción. Pero de aquel cambio
supuestamente minúsculo en la doctrina, han surgido todos estos desarrollos,
con una inevitabilidad inexorable. Todo de una pieza, sin partes inconexas.
Nuestras controversias actuales sobre lo que constituye el matrimonio, por
ejemplo, son parte del mismo terremoto moral que comenzó retumbando tan
silenciosamente allá por los años 30, pero que ahora se mueve afectando a casi
todos y a casi todo. Sin duda la ética sexual católica contiene muchas
enseñanzas duras, pero es lógica, da luz y fuerzas, y también viene acompañada
con la gracia de los sacramentos, que nos ayudan a vivir acordes con esas
enseñanzas 
—especialmente el Sacramento de la Reconciliación, sin el cual estaríamos todos
permanentemente a la deriva
”.

La tercera
razón: Pedro. Cuanto más miraba la enseñanza bíblica acerca de Pedro, tanto más
me convencía de que había sido elegido por Cristo para una misión muy especial
cuando le dio “las llaves” y dijo “sobre esta roca edificaré mi Iglesia”. Pero
Cristo también dice: “he rogado por ti para que tu fe no desfallezca”. ¿Es
probable que la oración de Cristo no fuese respondida? Escuchemos nuevamente a
Michael Ward: “Si Cristo está con los apóstoles hasta el final de los
tiempos (según indica san Mateo al final de su Evangelio), ¿no significa esto
que la misión petrina continuaría indefinidamente, en los sucesores de Pedro,
los obispos de Roma, como, de hecho, vemos que empieza a suceder incluso antes
de la muerte del último apóstol (según carta de Clemente a Corinto)? Sin duda,
muchos Papas han sido malvados y el Papado ha atravesado períodos tumultuosos,
pero la tradición de fe cristiana y la moral todavía se han mantenido
firmemente, incluso hasta la actualidad. Esto es seguramente lo que uno
esperaría, si la misión fue debidamente constituida. El representante puede ser
mejor o peor dependiendo de la persona en particular, pero la Institución nunca
pierde su constitucionalidad o autoridad
”.
Cuarta
razón, la Virgen María. Empezó a ser consciente de que María era un verdadero
punto ciego para su visión global de la realidad espiritual, y que su
ignorancia sobre el papel de la Virgen en la historia de la salvación tenía un
impacto seriamente perjudicial en su entendimiento cabal de Cristo. Fue sólo
cuando, al escribir un libro sobre las herejías, se enfrentó con su hasta
entonces visión nestoriana de María. Afirma: “Desde que soy católico, he
encontrado que las devociones Marianas han arraigado en mí fuertemente,
enriqueciendo mi vida espiritual. Ella es el arquetipo de discípulo, cuyo
cuerpo Dios escogió para habitar, en el insondable misterio de la Encarnación.
Y el lugar dado a María en el catolicismo ayuda a explicar también, al menos en
parte, por qué los católicos no han perdido la cabeza en el tema de la ética
sexual, a pesar del terremoto ético modernista. Con María se afirma la dignidad
de la mujer y a todos nosotros, hombres y mujeres, Ella nos recuerda la
importancia de la contemplación y receptividad, y la necesidad de repetir con
María, “hágase en mí según tu palabra” —dejando que, como en Ella, esto se haga
realidad”
.
Quinta
razón, esa dimensión corporal, orgánica, de la vida cristiana conduce
naturalmente a la Eucaristía. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es
verdadera bebida
” (Jn 6, 55). Dejemos nuevamente la palabra a Michael Ward:
Como empecé a asistir a los oficios litúrgicos católicos desde el año
anterior al que fui recibido en la Iglesia, tuve dos o tres experiencias
intensas de la santidad del Santísimo Sacramento, aunque no estaba aún, por
supuesto, teniendo plena comunión. Pero sólo con estar en presencia del Señor
tuve extraordinarias sensaciones. Tuve experiencias algo similares en mi trato
con un sacerdote concreto, a través del cual sentía que estaba siendo conectado
con los santos, los ángeles y la Iglesia entera invisible en una manera nueva y
significativa”
.
Sexta
motivación, la Iglesia de Inglaterra y la Reforma inglesa. Nos dice: “Siempre
supe, por supuesto, que el nacimiento de la Iglesia de Inglaterra fue
profundamente desdichado. Las razones de Enrique VIII para romper con Roma no
fueron de lo más honrado, por decirlo suavemente, y la nacionalización de la
Iglesia de Inglaterra lanzó el Reino en un Erastianismo del que aún no estamos
completamente recuperados. Comencé a ver los últimos quinientos años o así de
la historia inglesa en gran parte escrita por los vencedores en esa “farsa
trágica” (como llama Lewis la reforma), y que necesitaba volver a educarme a mí
mismo y considerar cómo las cosas se veían desde el bando perdedor, ir abajo en
el equivalente en Inglés de las catacumbas romanas y prestar atención a la
historia de York. A este respecto, estaba grandemente ayudado por una antología
de la literatura católica que dio ese patrimonio alternativo. He escrito una
breve revisión de la antología aquí
.
Inciso: El Erastianismo que cita Michael Ward es la doctrina predicada
por el teólogo suizo Thomas Lieber —que firmaba con el nombre latino de Erasto—
que defendía la superioridad del Estado sobre la Iglesia.
Por
cierto,
a este
respecto creo que es maravilloso el que recientemente se hayan descubierto los
huesos del católico rey Ricardo III. Eso me certifica que no necesito dejar de
ser un patriota inglés para llegar a ser un católico. Por el contrario, ahora
veo que Enrique VIII (hijo del hombre que derrotó a Richard III) hizo algo
terrible a Inglaterra cuando rompió con Roma. La fe cristiana llegó a estas
costas desde la Iglesia con sede en Roma, y se vio reforzada por la misión de
san Agustín de Canterbury, bajo el papado de Gregorio Magno. Por eso me agradó
mucho que cuando finalmente fui recibido en la Iglesia católica el día de san
Miguel Arcángel, la ceremonia tuviese lugar en la iglesia de San Gregorio y San
Agustín, aquí en Oxford. Me sentí como volver a casa”.
Finalmente,
la séptima y última razón que le impulsó hacia la Iglesia católica fue la
práctica de ir a la Misa diaria. Dice a este respecto: “Comencé a asistir a
la santa Misa incluso antes de que fuera recibido en la Iglesia católica. Ha
sido tremendamente útil para mi vida de oración. ¡Es tan difícil orar solo! O
en todo caso lo es para mí. Pero si uno asigna cada día al menos media hora
para estar realmente en una asamblea pública donde el propósito es orar,
entonces uno puede conseguirlo fácilmente. Aunque, por supuesto, la Misa ya es
oración en sí misma, no sólo un simple espacio de tiempo durante el cual se
reza. Esta fue otra razón para cruzar el Tíber”
.

Hasta aquí
el proceso de conversión de Michael Ward. Ojalá que, como él, valoremos cada
uno de estos tesoros que la Iglesia nos regaló desde nuestro bautismo.