Por Militantes de Pinar
El sábado 4 de mayo de 1974 se tenía la primera actividad de la Milicia de Santa María en el barrio de Pinar del Rey de Madrid. Se trataba de un Círculo de Santa María. El domingo anterior, 28 de abril, un buen grupo de jóvenes recibíamos la confirmación en nuestra parroquia de San Isidoro (hoy parroquia de San Isidoro y San Pedro Claver). Se nos invitó entonces a los jóvenes varones a vernos el sábado siguiente para proponernos algo…
Llegó el día y se nos presentó a un tal Emilio Martínez, de los Hogares de Santa María, que nos propuso crear un grupo de jóvenes y tener unas reuniones todos los sábados para continuar profundizando en nuestra fe y ponerla en práctica. Era el comienzo de la Milicia de Santa María en nuestro barrio.
Ya el sábado siguiente Emilio nos presentó a Evaristo Quílez, otro padre de familia numerosa como él, también empleado del Banco Central y también miembro de los Hogares. Fue Evaristo quien continuó, en adelante, dirigiendo el grupo durante los primeros años.
Hace ahora 50 años de aquel comienzo. Tres de aquellos jóvenes seguimos adelante, desde entonces, comprometidos en la institución. Otros lo fueron dejando, alguno ha fallecido ya. Otros muchos fueron llegando después y hoy siguen integrados con nosotros. En todos ha quedado imborrable la formación recibida. En el corazón de la Virgen estamos todos. Hoy, los que tuvimos la suerte de empezar aquel 4 de mayo, recordamos agradecidos:
«Es una gracia de Dios lo que hemos recibido. Hace ya 50 años que empezaron con gran ardor apostólico Emilio y Evaristo con este grupo de chavales para que conociéramos la Milicia y la gran labor del P. Morales en pos de la formación espiritual y humana de la juventud. Recuerdo las primeras acampadas de verano, y cómo en los coches particulares nos llevaban para coger el autobús el sábado al mediodía al Hogar que por aquellas fechas estaba en Raimundo Fernández Villaverde 46. También un verano que fuimos con Juan Sabe a tener el círculo (tres o cuatro militantes) en el “pinar”, sentados sobre la hierba, ¡qué tiempos! Bueno, recemos también por todos aquellos que han pasado para que un día nos encontremos todos en la casa del Padre» (Javier Velasco).
«Esa confirmación y ese sí de Emilio y Evaristo marcaron nuestra adolescencia y juventud para siempre, enamorándonos de Jesús y María en la Iglesia. ¡Cuántos regalos recibidos, cuántas gracias…! El Señor me concedió el don de poder hablar y confesar con el P. Morales y tener como padres espirituales a Evaristo, primero, y, después, a Abelardo y al P. Emiliano Manso. Felicidades por esta aventura a la que fuimos llamados. Que Dios nos conceda el don de la perseverancia hasta que él quiera, junto a nuestra madre del Cielo. Gracias, gracias, Señor… Un abrazo muy fuerte para todos los que participamos en esta “historia de gracia”. Unidos siempre» (Juan Manuel Martínez Munuera).
«Muchas historias y anécdotas han pasado después. 50 años de la providencia de Dios en acción. La perseverancia de cada uno en su vocación es un aliento para los demás: matrimonios, sacerdotes, cruzados… Hemos sido unos privilegiados… Pero la “historia de gracia” continúa en cada uno de nosotros, en nuestros hijos de sangre y espirituales, en la institución… Dios sigue su acción providente. Una oración de agradecimiento al Señor y a la Virgen por todo» (Francisco Javier Fernández Lorca).







