Jóvenes 2024

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Campamento 2023
Jóvenes en el campamento

Por Fco. Javier Fernández Lorca, profesor de Enseñanza Secundaria

Digámoslo pronto, a los jóvenes de hoy les falta orientación: «La educación actual es radicalmente mala, porque no enseña a sufrir sino a gozar» (Ramiro de Maeztu) —frase que, aunque tenga 100 años, está plenamente vigente—. Pero ¡qué va, tampoco enseña a gozar! No sabe decirle al joven cómo gozar de verdad de la vida. Quizá le da recetas para satisfacer ciertos placeres, pero eso no es gozar. Se goza cuando hay un gran ideal y se lucha por conquistarlo. Ni siquiera un ideal heredado da un gozo tan intenso. De hecho, en España mi generación heredó un país católico y se ha perdido «casi» todo. Nos lo regalaron, no lo tuvimos que trabajar y lo dejamos caer.

Más cosas: ¿Quién enseña hoy en día a los jóvenes a trabajar? Se les regala todo; desde muy pequeños, tienen decenas de juguetes. Se les tiene entre algodones, se les pasa de curso sin aprobar, se les compra un móvil de 300 € sin haber hecho ningún esfuerzo por conseguirlo… ¡a todos! Antes se maleducaba a alguno comprándole una moto (doy fe de la conversación con la madre de un alumno mío, con numerosos suspensos, al que se le compró la moto a pesar de ellos, para que no se desmoralizara), pero ahora ¡todos tienen su móvil! Por lo que, además de haber recibido otro regalo más sin esfuerzo ninguno, encima ese regalo les hace perder la atención, y quizá también el «seso», la memoria, la capacidad de relación con los demás y la libertad. Sí, los pobres jóvenes 2024 son menos libres que antes…

Pero es que, a la juventud 2024, les faltan educadores que vayan por delante autoexigiéndose. Veamos:

A los jóvenes habría que haberlos educado en el cultivo de la reflexión para que tuvieran sentido crítico e interioridad, y poder elegir bien el ideal que seguir…

Habría que haberles ayudado a forjar su voluntad para poder ir donde deben y quieren y no adonde se les lleva…

Se les debería haber hecho vivir en un ambiente de exigencia que hubiera terminado con una gran autonomía de autoexigencia para poder afrontar cualquier reto y luchar por cualquier ideal…

Tendrían que haber sido educados en la escuela de la constancia, de los compromisos que permanecen, de las responsabilidades asumidas hasta el final, para hacerlos inasequibles al desaliento y poder acabar lo que empezaron o al menos levantarse todas las veces que cayeron…

Pero no, se prefirió darles papilla intelectual y móviles, por lo que atender es cosa de titanes. Se animó a los padres y educadores a dárselo todo masticado para que no se frustraran, por lo que no son capaces de exigirse nada. Se les dijo que lo importante era lo que sentían y no lo que tenían que hacer y se les dejó en manos de las emociones cambiantes. Se les propuso como testimonio de vida el “aquí vale todo”, cuando te canses de algo cámbialo sin esperar mucho, si quieres algo cómpralo ya, y si deja de gustarte tíralo ya…

«(El hombre) ignorando lo que tiene que hacer e ignorando también lo que debe de ser, parece que muchas veces ya no sabe tampoco lo que quiere en el fondo. Y entonces solo quiere lo que los demás hacen (conformismo), o bien, solo hace lo que los otros quieren, lo que quieren de él (totalitarismo)» (Viktor Frankl).

«La sociedad de la opulencia —decía también el psiquiatra austriaco—, solo satisface necesidades, pero no la voluntad de sentido». Por eso son un milagro los jóvenes que aguantan el tirón con un corazón equilibrado, con espíritu de trabajo, con actitud de curiosidad, que cumplen sus compromisos e incluso piden asumir responsabilidades. Pero, haberlos haylos. Confiamos en ellos para obrar «la remontada». Esta generación va perdiendo por goleada, por culpa de los malos entrenadores (educadores) y los peores gestores (políticos) que les ha tocado en suerte, pero confiamos en que puedan remontar.

Experiencia 1: No hace mucho que hice un viaje de cuatro horas con dos jóvenes como pasajeros. Uno de ellos se pasó todo el tiempo con los cascos puestos oyendo música; el otro, estuvo conversando conmigo las cuatro horas de viaje, hablando de muchos temas y todos ellos con bastante buen criterio.

Experiencia 2: Dos de cada tres de mis alumnos han elegido hacer sus prácticas profesionales «lo más cerquita de casa posible», pero al menos, uno de cada tres ha optado por hacer sus prácticas profesionales fuera de su ciudad, incluso de su país, para enriquecerse más y ser más autónomos.

Experiencia 3: Estuve en la JMJ de Lisboa del año pasado y había allí millón y medio de jóvenes sin quejarse del calor y la dureza del suelo donde se dormía; y lo que es más emocionante y anima más, hicieron un silencio absoluto de millón y medio de bocas durante más de 15 minutos, cuando se expuso el Santísimo… Si hay reverencia a Cristo, modelo de ser humano, hay esperanza. Si cada chico y cada chica de los que allí hicieron silencio son capaces de seguir mirando ese modelo, se les acabará pegando esa plenitud de joven que es Cristo.

Esta juventud está muy necesitada de adultos valientes que les digan la verdad de las cosas, que les exijan el cumplimiento de sus deberes como personas en formación, que les muestren qué es eso de la responsabilidad social con el resto de los seres humanos del planeta y del propio planeta —¡han recibido tanto y tienen tanto que dar!—, que les enseñen a contemplar la belleza de todo lo creado.

Tienen difícil acceder a entender siquiera todo esto que sabemos que necesitan, pues su estructura vital está hecha de jirones, de lemas a medias, de pilares de blandiblú, de verdades a medias. Hay que trabajar muy lentamente, pero sin perder un minuto. Cuantos más jóvenes se incorporen a esa juventud que, llena de esperanza, nos llena de esperanza, mejor.

Los jóvenes se mueven en racimos, por eso hay que formar grupos con suficiente número de miembros para que se apoyen unos a otros. Grupos alegres, comprometidos, analógicos (no virtuales), que no se corten de ser cristianos. Hoy en día es lo único que puede cambiar al mundo a mejor. Jóvenes en paz y pacificadores.

Jóvenes reflexivos con sentido común que crean opinión.

Jóvenes fieles que alientan fidelidad.

Jóvenes sin complejos que muestran el modelo de Cristo tal cual es.

Jóvenes 2024 que saben gozar de verdad.

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