La Iglesia es «en salida», o no es Iglesia, papa Francisco

GSM. Santiago de Aravalle, agosto 2023

30
La Iglesia es «en salida», o no es Iglesia, papa Francisco
La Iglesia es «en salida», o no es Iglesia, papa Francisco

Por Carlos Mulas Diego, SJ

Soy un sacerdote jesuita, y he tenido la suerte de haber participado este verano en las convivencias familiares del Grupo de Santa María (GSM). En verano de 2022, conocí al grupo en la experiencia que tuvo lugar en Orense; y este año, acudí a las convivencias en Santiago de Aravalle, lugar entrañable para muchos de los asistentes.

Los lemas de las dos convivencias en las que he participado: «Los llamó para enviarlos a predicar con autoridad y expulsar demonios» (Mc 3,13-15), y «Jesús crecía en sabiduría, y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres» (Lc 2,52), me han ayudado a pasar por el corazón lo vivido junto a ellos.

Soy consciente de haber compartido y celebrado la fe con un grupo de familias que han escuchado la llamada e invitación que Dios hace a cada persona; un grupo que desea responder a esa llamada, y que es capaz de organizar tiempos y espacios adecuados, para que juntos, en familia, puedan encontrarse y ponerse de nuevo en escucha y en disposición para ser enviados a donde el Señor mejor pueda servirse de ellos.

Las convivencias son vividas como una especie de «Betania», donde se descansa, con «amigos en el Señor». Unos días donde están bien programados los ratos de oración, formación y celebración de los sacramentos de la eucaristía y reconciliación.

Destacaría del GSM, la calidad y calidez humana de las familias, que son Iglesia doméstica. Familias que intentan vivir su matrimonio y educación a los hijos, desde el encuentro cercano, cotidiano con el Señor, bajo el cuidado de nuestra querida Virgen María, en medio de los desafíos que plantea el día a día.

Un fruto de estos días ha sido percibir cómo este grupo de familias es consciente de haber crecido, de tener historia compartida. Y desde ese crecimiento y maduración, al grupo le está tocando discernir, cuál es el horizonte que ha de orientar sus pasos, para seguir respondiendo a la misión que Dios pone en sus corazones.

Como dice el papa Francisco, esa misión pasa por seguir siendo «Iglesia en salida», no encerrados en el propio cuidado de su matrimonio, educación de los hijos, o en las propias dinámicas que genera el movimiento.

Generosamente, cada una de las familias busca salir de eso que hoy se denomina «zona de confort», si es que se puede hablar de confort cuando uno tiene que cuidar responsablemente de la relación con su pareja, de la educación de los hijos y de su propio crecimiento espiritual. Una tarea que no es sencilla en medio de un mundo acelerado…

Y la realidad es que el fruto de estas convivencias no revierte solo en el propio GSM; son otras personas, parroquias o movimientos, los que tienen la suerte de recibir a unos apóstoles que se ofrecen a colaborar y construir comunidad.

Impulsados por el ejemplo de la Virgen María en la visitación (Lc 1,39-42), ojalá el GSM siga llevando la alegría del evangelio a los lugares y personas donde se desarrolla su vida cotidiana.

Artículo anteriorLa compañía
Artículo siguienteTreinta primeros números de Estar joven