Por la música a Perú. Entevista a Pablo Sanz

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Por Redacción Estar

Pablo Sanz
es estudiante de INEF y futbolista, además de Cruzado de Santa María, claro. Y
este verano, con un grupo de nueve militantes, tiene planificado ir a misiones
a Perú. Para ello han puesto en marcha todos sus recursos y, con el fin de
poder pagarse el pasaje, han decidido organizar un concierto de música (porque
Pablo es también cantautor) y por medio de la música, lanzar un mensaje de
evangelización y conseguir fondos. Hablamos con Pablo de esta faceta personal y
de cómo utiliza la música para la evangelización.

Cuéntanos,
¿por qué has organizado este concierto de ‘Rumbo a Perú’?
La idea nace
de varios sitios a la vez. En primer lugar me gusta la música y cantar, también
me gusta escribir mis propias canciones y me gusta compartirlas. Por otro lado
este verano nos vamos a Perú de misiones y necesitamos dinero y ésta era una
posible forma de conseguir un poco. Y con muchos pocos lo conseguiremos.
Finalmente el viaje misionero a Perú me parece que es una actividad que debemos
contar a todo nuestro alrededor, para que sepan que hay jóvenes que quieren
ayudar; que hay gente que necesita ayuda y el concierto y la invitación al
mismo era una forma de darlo a conocer y contárselo a la gente.
¿Crees
que la música puede ser un vehículo para la evangelización?
La música es
capaz de cambiar estados de ánimo, incluso de crear pensamiento según el estilo
de música que escuches y las ideas de esos músicos. Es fácil de compartir y
resulta atractiva a todo el mundo. Es algo que la gente de hoy tiene casi las
24 horas del día. Sólo por esto ya debería ser un vehículo para la
evangelización.
También
pienso que es algo más que un instrumento útil para evangelizar, es una manera
de colaborar en la obra creadora de Dios y una manera más en la que se refleja
la belleza detrás de la que se esconde Dios. Yo pienso que, aunque nadie me
escuchara, la música me evangeliza a mí.
¿Cuál
fue tu experiencia en el musical ‘Hijos de la libertad’?
Mi
experiencia en el musical fue muy positiva. Estoy muy agradecido a todo lo que
pudimos vivir realizando la obra. Humanamente fue una escuela para mí: cómo
hablar, cómo moverme, cómo colocarme, cómo superar los nervios, cómo solucionar
problemas y muchas más cosas que me son muy útiles en mi día a día. En el
momento no era muy consciente de lo que podría suponer para los demás ver el musical,
ahora creo que silenciosamente ayudó a mucha gente. De lo que sí que era
consciente era del bien que nos hacía a los que lo representábamos.
Pero
también cantas en otros ámbitos, como en las Galas de INEF… ¿Es ahí también
música evangelizadora?
Trato de que
lo sea, he cantado ahí dos años y he cantado canciones de amor y de amistad que
no hablan directamente de Dios, aunque sí lo nombran, pero creo que sí que
hablan del amor y la amistad cristianos, y ese mensaje choca entre mis
compañeros. Además siempre aprovecho antes de las canciones y las explico un
poco, por si alguno no se fija en la letra, para que se lleve el mensaje.
¿Puedes
contarnos alguna anécdota en el que la música te haya abierto las puertas para
el diálogo con personas no creyentes?
Por querer
compartir la música tengo una cuenta en Youtube donde subo algunas canciones,
al subir una que se llama “cachito de cielo” y habla de Dios eucaristía, un
compañero me escribió diciéndome que le había gustado mucho pero que cambiaría
tres palabras para mejorarla (Señor por Amor, pan por mar, arrodillado por
acurrucado) y sería una canción de amor muy bonita; aproveché la ocasión para
hablar del tema con él y tratar de explicarle que tenía más sentido de amor
para mí sin cambiar la letra.
¿Cuál
es la clave para entender tu música? ¿Cómo expresión de tu propia vida?
Escribo
muchas canciones y de muchos tipos (tipos de mensaje, las canciones son todas
casi iguales). De lo que más escribo es de mi vida, lo que siento o lo que
vivo, pero la mayoría no salen de mi ordenador. También me gusta escribir
canciones a la gente que me rodea y tengo unas cuantas canciones a amigos y
cercanos y, por supuesto, a Dios y a María como forma de comunicarme.
La mayoría
de las canciones tiene una historia detrás que conociéndola ganaría significado
cada línea, pero también hay otras que son puramente artísticas en las que
simplemente quiero decir algo y me invento una historia.
Aparecen
muchas personas en tus canciones. ¿Es una forma de diálogo con esas personas?
Claramente
sí, es una forma de decir a esa persona todas las cosas que me gustaría decirle
y que, por lo que sea, no me sale en la conversación; también es una manera de
mostrar mi cariño y de decirle que me importa (aunque luego sea muy mala la
canción). Es, simplemente, un detalle que habla por sí solo.
¿Y
también un diálogo con Dios?
La música es clave en mi vida de oración, muchas veces improviso
melodía para hablar con Él, es como mejor me sale decirle lo que siento. La
música en general me ayuda mucho a entrar en diálogo con Dios, me ayuda a poner
palabras a vivencias espirituales e incluso a descubrir qué me está pidiendo
Dios en ese momento al verlo reflejado en la canción.

Sí, me acuerdo mucho de san Agustín: Quien
canta, ora dos veces