2015 Jesucristo: luz del mundo

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Portada Estar 293, agosto 2015
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en su
LXVIII sesión el año 2015 como Año Internacional
de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz
. Dicha resolución
cuenta con el copatrocinio de 35 países entre los que se encuentra España.
En España, tras el acuerdo conseguido con Loterías y
Apuestas del Estado, El Año Internacional de la
Luz
será el protagonista de los décimos de Lotería Nacional
correspondientes al sorteo del próximo 15 de agosto.
Y los creyentes que somos depositarios de la Luz, con
mayúscula, ¿no tenemos nada que decir?, ¿no nos toca a los católicos, una vez
más, cristianar las estructuras? Acepta­mos y acogemos todo lo que de bueno
presente el mundo y lo potenciamos dándole una dimensión trascedente.
Lo importante es intentar vivir y pensar el cristianismo de
tal manera que asuma en sí la buena, la correcta modernidad, y que al mismo
tiempo se aparte y se distinga de esas tendencias que pretenden crear una
especie de contra religión.
Así fue y así debería ser, pero hoy parece que la fuerza
transformadora de los católicos está languideciendo mucho; otros nos marcan el
camino, otros crean estados de opinión. ¿Por qué?
Respondo con una de las preguntas que el periodista Peter
Seewald hace a Benedicto XVI en el libro Luz del mundo:
Vista con mirada sobria, la
Iglesia católica es la mayor organización del mundo, con una red central
organizada que se extiende por todo el mundo y que funciona bien. Tiene mil
doscientos millones de miembros, más de cuatro mil obispos, cuatrocientos mil
sacerdotes, millones de religiosos. Tiene miles de universidades, monasterios,
escuelas, instituciones de servicio social. …/… ¿No es acaso extraño, o
incluso un escándalo, que esta Iglesia no haga mucho más de ese potencial
incomparable?
Benedicto XVI responde: A menudo uno se pregunta realmente cómo es que
cristianos que son personalmente creyentes no poseen la fuerza para hacer que
su fe tenga una mayor eficacia política. …/… Sólo podemos esperar que la
fuerza interior de la fe, que está presente en el hombre, llegue a ser después
poderosa en el campo público, plasmando asimismo el pensamiento a nivel público
y no dejando que la sociedad caiga simplemente en el abismo.
(Editorial
Herder 2010. pág. 70).
Lee, lector amigo, este número de Estar y verás que, a pesar de los pesares, hay
católicos comprometidos que, en su día a día, tratan de ser Luz del mundo. Y
así, conscientes o no, están transformando 2015 en el año de la luz.