2015 Jesucristo: luz del mundo

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La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en su LXVIII sesión el año 2015 como Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz. Dicha resolución cuenta con el copatrocinio de 35 países entre los que se encuentra España.

En España, tras el acuerdo conseguido con Loterías y Apuestas del Estado, El Año Internacional de la Luz será el protagonista de los décimos de Lotería Nacional correspondientes al sorteo del próximo 15 de agosto.

Y los creyentes que somos depositarios de la Luz, con mayúscula, ¿no tenemos nada que decir?, ¿no nos toca a los católicos, una vez más, cristianar las estructuras? Acepta­mos y acogemos todo lo que de bueno presente el mundo y lo potenciamos dándole una dimensión trascedente.

Lo importante es intentar vivir y pensar el cristianismo de tal manera que asuma en sí la buena, la correcta modernidad, y que al mismo tiempo se aparte y se distinga de esas tendencias que pretenden crear una especie de contra religión.

Así fue y así debería ser, pero hoy parece que la fuerza transformadora de los católicos está languideciendo mucho; otros nos marcan el camino, otros crean estados de opinión. ¿Por qué?

Respondo con una de las preguntas que el periodista Peter Seewald hace a Benedicto XVI en el libro Luz del mundo:

Vista con mirada sobria, la Iglesia católica es la mayor organización del mundo, con una red central organizada que se extiende por todo el mundo y que funciona bien. Tiene mil doscientos millones de miembros, más de cuatro mil obispos, cuatrocientos mil sacerdotes, millones de religiosos. Tiene miles de universidades, monasterios, escuelas, instituciones de servicio social. …/… ¿No es acaso extraño, o incluso un escándalo, que esta Iglesia no haga mucho más de ese potencial incomparable?

Benedicto XVI responde: A menudo uno se pregunta realmente cómo es que cristianos que son personalmente creyentes no poseen la fuerza para hacer que su fe tenga una mayor eficacia política. …/… Sólo podemos esperar que la fuerza interior de la fe, que está presente en el hombre, llegue a ser después poderosa en el campo público, plasmando asimismo el pensamiento a nivel público y no dejando que la sociedad caiga simplemente en el abismo. (Editorial Herder 2010. pág. 70).

Lee, lector amigo, este número de Estar y verás que, a pesar de los pesares, hay católicos comprometidos que, en su día a día, tratan de ser Luz del mundo. Y así, conscientes o no, están transformando 2015 en el año de la luz.

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