Carta a los alumnos

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Carta a los alumnos
Carta a los alumnos

(Leída el primer jueves de febrero de 2018)

Madrid, febrero de MMXVIII

Apreciad@ _____________________; (Asignatura: Energías renovables: biomasa)

Tus oídos perciben los armónicos sonidos de un invierno compuesto por “El Clásico de las Estaciones”. Dice el refrán que “por san Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres, años de nieves, años de bienes”. San Blas es a inicios de febrero.

La cigüeña, ave blanca o negra de alargadas patas y no corto cuello, zancuda que caza ranas y anida en las torres y espadañas de las iglesias. Vuela alto y cloquea cuando los cigoñinos moran en su inmenso nido. Los energías renovables son también alargadas pues los hombres primitivos usaron de ellas, mucho antes que de la piedra de aceite y el negro carbón o el gas “natural”. De las ascuas de la biomasa se sirvió en la punta de las flechas el hombre de las Cavernas para cazar algún que otro bisonte. Con la energía del fuego hecho con pajas y leña esa misma mujer calentó la cueva y en ella dio a la luz a nuevas vidas y amamantó sus retoños. ¿Y tú? ¿Qué esperas de las “energías renovables: biomasa”? ¿Te lo has preguntado, te lo estoy preguntando? No lo sé. Tú lo sabrás. Algunos profesores trataremos de contarte lo que durante nuestros años de jóvenes o no tan jóvenes aprendimos. Y lo haremos como mejor Dios nos ha dado a entender. Como somos, con nuestros muchos defectos y, en mi caso, escasas virtudes. Pero eso sí, mirándote a los ojos sin miedo, aunque tal vez con cierta pesadumbre y mucho, demasiado cariño.

A algunos de vosotros os conozco. A otros es la primera vez que mis pupilas se cruzan con las tuyas. Deseo decirte que el protagonista de la asignatura no son ni los marrones pelets ni el negruzco carbón vegetal. No, la/el protagonista de la asignatura eres tú. De ti, de tu esfuerzo, de tu capacidad de no creerte lo que te diremos, de tu deseo de volar alto con tu intelecto y de rebuscar en las aguas profundas, pero llenas de vida, como el pico de las cigüeñas, nuevos conocimientos depende el éxito de estas clases, de febrero a mayo.

Y en mayo suena nuestro músico otra vez. Pero es la primavera. Esas nieves de febrero trajeron bienes. Los bienes con los que has ido llenando tu alforja. Para que, como las nieves, unos años después se derritan en tu vida profesional. Y gota a gota, limpia, verdadera, como la de los ibones de los Pirineos, los neveros de Gredos o las neviscas de Picos de Europa que se derriten, eso que has aprendido sirva para hacer un poquito más felices a los demás. Y siempre alegres, para hacer felices a los demás con esta profesión tan bonita que es la de ingenieros de montes, de picos de cigüeña, de teas de pino. Que tu vida sea ardiente antorcha que ilumine las tinieblas de las cavernas de la ignorancia y del egoísmo.

Sólo me queda pedirte perdón por todos mis errores, son en demasía. Gracias porque tus retinas me contemplen estos días y por favor, sé luz, sé primavera radiante, fecunda, portadora de amor y vida, de fuego y calor, de cariño y perdón.

El responsable de esta asignatura te dice bajito al oído… eres mi alumn@ preferid@.

FMM
AMGD