Hacia los años sesenta del siglo XX, la tecnología de la información irrumpió en nuestras vidas, provocando en la sociedad un cambio vertiginoso, que no sabemos a dónde nos llevará. Lo que sí podemos constatar es que la tecnología de la información con sus redes sociales ha transformado la vida de las sociedades y la dinámica relacional de las personas.
María Ledesma Carranza trabaja con las redes sociales y se comunicas a través de ellas: crea contenidos, se expresa artísticamente, gestiona un podcast…, es una mujer que se comunica con las herramientas de la era digital.
María, nos gustaría que compartieras con nosotros tu visión sobre este mundo y que nos ofrezca algo de luz y esperanza.
1. La sociedad de la información o era digital ha modificado códigos de comunicación e incluso de conducta. ¿Qué opinas sobre ello? ¿Puede existir confusión entre lo virtual y lo real?
Sin duda la sociedad de la información ha cambiado los modelos comunicaciones del siglo XXI.
Si hoy queremos ponernos en contacto con alguien, solemos enviar un WhatsApp antes que llamar por teléfono. Incluso he coincidido con personas que me han dicho: «no puedo entender cómo alguien me llama por teléfono en lugar de enviar un mensaje de WhatsApp. Me resulta absolutamente intrusivo, ¿por qué debería coger el teléfono si no me han preguntado si pueden llamarme?». Esto es algo que ninguno de nuestros abuelos hubiera dicho jamás.
Los que nacimos a finales del siglo XX, e incluso los nacidos a principios del siglo XXI, aún podemos entender lo que es tener un teléfono fijo en casa. Hoy, esta práctica se ha perdido. Nos comunicamos a golpe de emoji.
¿Te ha pasado alguna vez que, si alguien termina un mensaje de WhatsApp con un punto, o si no añade un emoticono, piensas que se ha enfadado contigo? Si tienes más de 50 años, quizá no pienses esto, pero si tienes menos, probablemente sí. Esto es sin duda un cambio comunicacional que llega a diferenciar a generaciones.
Personalmente, me considero una gran defensora de la cantidad de cosas en la que las tecnologías nos han ayudado a avanzar. Sin embargo, también soy consciente de que hemos perdido parte de la presencialidad de las cosas, y esta presencialidad también está relacionada con lo real, con lo tangible. Esto no implica que todo lo digital sea irreal, pero sí que considero que todo lo digital como mínimo, debe complementarse con intercambios tangibles y presenciales, porque esto es lo que realmente nos conecta.
2. ¿Qué colectivos son los más vulnerables en esta era digital? ¿Por qué?
La era digital trae consigo numerosas ventajas, pero también importantes desafíos.
Por una parte, nos permite contactar con personas de todo el mundo y traspasar fronteras físicas. También nos brinda la oportunidad de descubrir nuevas ideas. En mi caso, utilizo las redes sociales para inspirarme, ver contenido estético que me conecta conmigo misma o escuchar pódcasts que me hacen reflexionar.
Sin embargo, herramientas tan poderosas como las redes sociales pueden volverse muy dañinas si no hacemos un uso responsable de ellas, tanto para con nosotros mismos como para con la sociedad. Todos sabemos, por ejemplo, que son uno de los principales focos de difusión de fake news, que se expanden a gran velocidad.
Por eso creo que los colectivos más vulnerables son aquellos que aún no han desarrollado plenamente su pensamiento crítico o la capacidad de contrastar información. Aquí incluiría, por supuesto, a niños y adolescentes, pero también a gran parte de los adultos.
Desde mi punto de vista, como digo anteriormente, lo digital siempre debería complementarse con lo físico y lo presencial. Es la experiencia tangible la que nos permite cuestionarnos, conocernos mejor y aprender a hacer un uso más saludable de las herramientas digitales.
3. Nos dicen que las redes sociales son un sistema de comunicación «democrático», porque cualquier persona puede hablar y expresar lo que piensa sin necesidad de tener una cualificación en aquello de lo que habla. ¿Crees que esto es así? ¿Corremos algún peligro?
No tengo del todo claro que la definición de democracia sea expresar abiertamente lo primero que se nos pasa por la cabeza sin tener una cualificación en ello.
De hecho, pienso, que, en ocasiones, esto limita el sistema democrático en el que vivimos.
Por su parte, las redes sociales nos ofrecen la posibilidad de hablar, pensar y escuchar muchos puntos de visto diferentes y también nos acercan a expertos en sus áreas que no habríamos conocido si no fuera a través de ellas.
Pienso que, efectivamente, las redes sociales son un medio complejo en el que aún todos estamos aprendiendo a movernos y manejarnos.
4. ¿Crees que se debe promover una educación digital que nos forme en la responsabilidad, en el servicio, que fomente el pensamiento crítico, la solidaridad y la ayuda mutua? ¿Es posible? ¿cómo?
Estoy convencida de que sí, y además creo que es la única forma de hacer un buen uso de las herramientas que nos ofrece esta era digital.
En cualquier etapa de transformación social, educar en responsabilidad, pensamiento crítico, servicio, solidaridad y ayuda mutua es fundamental. Son estos valores los que pueden impulsarnos a aprovechar la tecnología en lugar de sentirnos atrapados por ella.
Considero que esta formación debe comenzar en casa, desde una edad temprana, y continuar en la escuela, en los espacios públicos, en los comercios…, en todos los lugares donde interactuamos con otros. La digitalización es una revolución comparable, en cierto modo, a la industrial; pero, como siempre, la clave reside en cómo usamos la tecnología y lo que construimos con ella.
5. Qué les puedes aconsejar a nuestros lectores de todas las edades a este respecto.
No sé si puedo ofrecer un consejo, pero sí compartir mi experiencia: invierte tiempo y energía en aprender a amarte y a amar a los demás.
Invierte tiempo en pensar por ti mismo. No tengas miedo a ser diferente: ahí reside una gran fortaleza. Y desde ese lugar, desde el amor y la autenticidad, podrás hacer un uso más consciente y saludable de las herramientas de esta era digital.
Empieza a construir.







