Estáse ardiendo el mundo

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Celebramos en febrero el V Encuentro Laicos en Marcha,
encuadrado en dos grandes acontecimientos:
  • V centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús.
  • El Año de la Vida Consagrada.

Santa Teresa de Jesús es una enorme figura de la historia
que supo encontrar la grandeza en la sencillez de la vida normal: si es en la
cocina, entre los pucheros anda el Señor, ayudándonos en lo interior y
exterior. (Fundaciones 5,7) Y, además, supo enseñar que dar con Él, encontrarle,
es hallar el tesoro escondido que nos proporciona todo bien.
Teresa de Cepeda, Teresa de Ávila, Teresa de Jesús es como
la varita mágica que todo cuanto toca pasa a la inmortalidad. Todo lo que toca
renace a la vida, decía una de sus monjas.
El Papa Francisco nos ofrece el Año de la Vida Consagrada
con motivo del 50 aniversario de la Constitución dogmática Lumen Gentium y del
Decreto Perfectae caritatis sobre la renovación de la vida religiosa.
Tres objetivos nos marca el Papa para este Año: Mirar el
pasado con gratitud, vivir el presente con pasión, y abrazar el futuro con
esperanza (sf C, Ap I, 1-3 a todos los consagrados)
Santa Teresa y el Papa Francisco nos acompañarán este 2015
que nace con unos objetivos asequibles, diáfanos e inspiradores.
De todo ello iremos dando cuenta en las páginas de Estar. En
este número encontramos proyectos ilusionantes como los viajes a Gales y Perú,
realidades de vida como los Testimonios y el Mosaico, orientaciones doctrinales
como la Misericordia de Dios en el Antiguo Testamento, documentos inéditos del
P. Morales que nos llevan a conocer las raíces de nuestro ser, etc., etc.
Gracias a la generosidad y magnífica disponibilidad del
cantautor, Rogelio Cabado, hemos hecho el esfuerzo enorme de editar un CD con
canciones y multimedia sobre Laicos en Marcha y el Año Teresiano. El CD se
regala con la revista.
Para el V Encuentro de Laicos en Marcha y para el Año de la
Vida Consagrada nos hemos vestido de color y puesto en marcha porque estáse
ardiendo el mundo (Camino de Perfección 1,5) y nosotros debemos estar ahí, en
medio de ese fuego, con el Amor que todo lo sana porque:

Al final del camino
siempre va a ganar
el que haya sabido amar
en este mundo sin tino.