A cualquier cosa le llamamos “En marcha”

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Por Santiago
Arellano
Laicos en
marcha, en el año de la más andariega de nuestras santas, me ha inspirado un
rompecabezas de tres piezas o jeroglífico. La primera es un fragmento del poema
de Mío Cid. Ojo: obligados a leerlo simbólicamente. Nuestras espadas y nuestros
sudorosos caballos han de ser de otro material. Me lo ha inspirado el dicho de
Teresa de Jesús: tener “ánimos animosos” y su sentencia: “Porque vida es vivir
de manera que no se tema la muerte ni todos los sucesos de la vida”. Aquí encaja
el Cantar. Terminada la batalla contra Yusuf, a las puertas de Valencia, se
dirige El Campeador hacia sus hijas y hacia su esposa Doña Jimena y, sin
descabalgar todavía, les comenta:

“Ante vos me humillo, damas, gran honor os he ganado,
vos me guardabais Valencia y yo vencía en el campo.
Esto Dios lo quiso así, y con Él todos sus santos,
cuando por venir vosotras tal ganancia nos han dado.
Ved esta espada sangrienta, ved sudoroso el caballo,
es así como se vence a los moros en el campo”(V.
1748-1754).

Claro;
ánimos animosos que emplean los medios sin desfallecer.
Segunda
Pieza. Volvamos a Santa Teresa y su solo Dios basta (Libro de las
Fundaciones
, cap. 27,11). Sin comentarios.
“Plega a Su
Majestad que nos dé abundantemente su gracia, / que con esto no habrá cosa que
nos ataje los pasos para ir siempre adelante en su servicio, y que a todas nos
ampare y favorezca para / que no se pierda por nuestra flaqueza un tan gran
principio como ha / sido servido que comience en unas mujeres tan miserables
como / nosotras. En su nombre os pido, hermanas e hijas mías, que / siempre lo
pidáis a nuestro Señor, y que cada una haga cuenta de / las que vinieren que en
ella torna a comenzar esta primera Regla / de la Orden de la Virgen nuestra
Señora, y en ninguna manera se / consienta en nada relajación. Mirad que
de muy pocas cosas se / abre puerta para muy grandes, y que sin sentirlo se os
irá entrando / el mundo. Acordaos con la pobreza y trabajo que se ha hecho lo /
que vosotras gozáis con descanso; y si bien lo advertís, veréis que / estas
casas en parte no las han fundado hombres las más de ellas, / sino la mano
poderosa de Dios, y que es muy amigo Su Majestad / de llevar adelante las obras
que Él hace, si no queda por nosotras”.
Trabajadores hacia su casa
La tercera
pieza es una obra de Edward Munch. Los expresionistas nunca son gratos a la
vista. Su belleza se sustenta en lo que nos pretenden decir. He aquí un grupo
de trabajadores en marcha. Por la amargura de sus caras sombrías y de sus
gestos y atuendos, parece una huida. Caminan rápidos. El título nos aclara
hacia dónde van:·“Trabajadores hacia su casa”, su refugio. Cosas de nuestro
tiempo. No ir, sino huir. El tiempo mayor, perdido. No es nuestro modelo. Una
pista de Santa Teresita de Lixieux: “Porque un alma abrasada de amor no puede
estarse inactiva” (Historia de un alma).
Otro verso
memorable del Poema de Mío Cid: “¡Lengua sin manos! ¿cuémo osas fablar?”