Gredos: nuestra Aula Magna

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Aula Magna
Aula Magna

Por Pablo Sanz

Subir bajando, un estilo de vida alcanzable para todos. Santidad. Ese es el ideal. Bajar a los más pequeños detalles para llegar a la más alta santidad. No cansarse nunca de estar empezando siempre.

Un estilo de vida universal, el cual nuestro mundo nos está pidiendo a gritos, laicos líderes que nos atrevamos a confiar en Jesús y ofrecer su vida entera allí donde Dios nos llame. Valientes para santificar cada una de las realidades donde nos encontramos, para dar testimonio en lo pequeño y escondido del amor de Dios para con nosotros.

Hágase, Estar. Este es nuestro estilo de vida. Y Gredos es nuestra Aula Magna.

Este estilo de vida encuentra su concreción en el campamento de Santa María, adaptado en tres niveles diferentes según las edades. En este campamento los ideales y las teorías pasan a la acción. Cada detalle del campamento está diseñado con un fin educativo: el silencio en la noche, las actividades deportivas, las asambleas o los fuegos de campamento.

La esencia de este campamento la encontramos en un párrafo de Abelardo que rescato tal cual para vuestro deleite:

En Gredos, la pedagogía campamental se hace en el alma: fortaleza y suavidad; firmeza y ternura; exigencia y comprensión; iniciativa y docilidad; responsabilidad y alegría, improvisación y orden. Rica personalidad y supeditación al bien común; espíritu observador y crítico, más jamás criticista; creativo, aunque no secunde el mando nuestras sugerencias. Siempre unidos, nunca disgregados; pacientes siempre y con todos, y más especialmente con uno mismo; abnegados en todo tiempo y lugar, sin quejas ni murmuraciones.

Dándose sin reservas, y aceptando todo cuanto viene y se nos da. Amor universal y negación al apegamiento particular. Empobrecerse para enriquecerse, y enriqueciéndose por la donación del que se empobrece. Sufrir sonriendo, y alegrar al que llora en su corazón. Reflexivos, pero no cavilosos. Constantes y tenaces, pero nunca tozudos. Inspirados y abiertos a la genialidad, mas contrarios al sentimentalismo y a las imaginaciones desbocadas. Y cerrando toda esta cadena pendiente de nuevos eslabones que la enriquezcan, autoeducarse sin caer en la autosuficiencia.

Es una experiencia que cambia la vida, varias décadas se llevan realizando estos campamentos y varias generaciones confirman la eficacia del campamento. El pasado verano celebramos el 25 aniversario de la Virgen de Gredos, y con este motivo, se realizó una invitación a todos aquellos que habían pasado por el campamento a lo largo de todos estos años. Vivimos sus testimonios de primera mano.

El campamento puede cambiar la vida, aportar un estilo de vida que te lleve desde los detalles más pequeños a dar sentido a toda tu vida. Terminamos con un testimonio de un joven que participó el verano pasado en nuestro campamento:

A nivel personal y general creo que ha sido una muy buena experiencia y una magnífica oportunidad de aprender algo que no se aprende todos los días pero que se vive día a día. Aprender valores de grupo, liderazgo cristiano, compromiso, puntualidad, auto-exigencia, saber imponerse un autocorrectivo, valorar cada momento vivido como una oportunidad de aprender y entregarse a los demás, teniendo siempre presente a Jesús como verdadero modelo de entrega y generosidad.