Llevo a mi hijo en brazos

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Llevo a mi hijo en brazos
Llevo a mi hijo en brazos

Dani, Manu, Nacho, Javier Martínez y Javier Palacios, son cinco jóvenes padres de familia que estrenan paternidad. Se han prestado amablemente a tener un coloquio sobre algunas afirmaciones que el papa Francisco hace sobre la alegría del amor, el matrimonio y la familia. Los cinco piensan en voz alta mientras pasean en una mañana soleada de Pascua que invita a la esperanza.

«El don de un nuevo hijo comienza con la acogida, prosigue con la custodia a lo largo de la vida terrena y tiene como destino final el gozo de la vida eterna». ¿Qué os sugieren estas palabras del papa Francisco?

Para Nacho todo empieza en el momento del sacramento: «construimos algo que nos encarga el Señor con la visión puesta en reunirnos en el cielo». Dani refuerza esta convicción, pues «forma parte de la vocación que emprendí cuando me comprometí con mi esposa. Es un camino hacia el cielo». Javier Palacios entiende que «la acogida empieza desde la concepción, pues tú no lo eliges; te viene dado, pero tienes que acogerlo y quererlo como es, ayudando en su crecimiento». Javier Martínez percibió la acogida en el momento en que inició la búsqueda: «Al nacer (su hijo) me di cuenta de la trascendencia y la nueva dimensión de mi vida». Manu afirma que «el papa nos interpela a preparar el corazón antes del nacimiento, con visión de eternidad. Debemos ser para los hijos imagen de Dios, con los pies en la tierra y el corazón en el cielo».

Escribe el papa: «A ellos Dios les ha concedido el don de elegir el nombre con que nombrará a sus hijos hasta la eternidad…» ¿Tuvisteis esa conciencia?

Javier Martínez manifiesta su asombro al descubrir que ha elegido el nombre para su hijo, con que va a pasar a la eternidad. Javier Palacios cuenta que buscaron para sus hijos nombres sencillos que les gustaran a los dos. Nacho y su esposa tenían una lista de nombres; pidieron luz en la oración para elegir y llegaron a uno común. Manu sonríe mientras recuerda: «El nombre de David (nuestro hijo) habla de nuestra historia. En el bautizo, escogimos la lectura del libro de Samuel, que cuenta cómo David fue un elegido de Dios». Dani también recurre a la Sagrada Escritura: «desde joven, me ha inspirado el nombre de Gabriel porque es el mensajero de Dios que anuncia y se va».

¿Recordáis cómo vivisteis el em­ba­razo?

Cuidado, acompañamiento, incertidumbre… Un poco de todo.

Javier Martínez y Nacho lo recuerdan como el momento de cuidar. Para Javier fue una etapa vivida con mucho cariño y constante esfuerzo en cuidar a su esposa y a su hijo. Nacho lo recuerda con agradecimiento, pues «nos ha unido mucho como matrimonio. Lo haces todo con mucha ilusión para que ella esté lo mejor posible. Estoy agradecido». Dani lo ha vivido como un acompañamiento: «A ella le bastaba con que yo estuviera».

Momento también de preocupaciones. Manu lo recuerda así: «Durante el embarazo caes en la tentación de querer tenerlo todo bajo control. Pero a pesar de esto, es maravilloso e inexplicable porque los padres somos cocreadores y la madre lleva dentro la vida». Javier Palacios ha vivido también momentos de incertidumbre, «porque no sabes cómo va a ser tu hijo»; de angustia «porque no todos los embarazos llegan a término… y cierta dificultad a la hora de entender los cambios que iba experimentando mi esposa». Dani también vivió momentos duros.

Dice el papa que el problema de nuestros días no es tanto la presencia entrometida del padre, como su ausencia. ¿Qué opináis?

En este punto hay diversidad de opiniones, que nos ponen al corriente de la dificultad del problema. Manu ve cómo los ritmos laborales manejan nuestro tiempo y afectan a ambos cónyuges. La conciliación familiar es fundamental porque los niños necesitan la referencia del padre y de la madre. Javier Martínez ahonda en esta dificultad: «me cuesta resolver esta contradicción, quiero estar (con la familia) pero tengo que trabajar. Además, el trabajo me define y no quiero renunciar a él».

Nacho apunta que hay distintos tipos de situaciones: «si a todos los padres nos pusieran en la tesitura de trabajar o estar con nuestro hijo, muchos elegiríamos estar con nuestro hijo. El mundo actual lo hace incompatible, pero hemos de buscar una salida». Javier Palacios opina que no es sólo problema del padre pues, aunque no es lo habitual, conoce casos en que el padre ha optado por la jornada reducida para quedarse con los peques. El problema de la ausencia es una situación que puede pasar a ambos. Dani disfruta mucho con su hijo, pues pasa mucho tiempo con él: «creo que cuando no pasas tiempo con la familia, hay un vacío en la vocación que deja una gran tristeza».

«Los hijos necesitan encontrar un padre que los espere cuando regresan de su fracaso». ¿Qué decís al respecto?

Javier Palacios, Manu y Dani evocan la parábola del hijo pródigo. Dani señala que en esta parábola «está más cerca del padre el hijo que regresa, que el que se ha quedado. Quizá porque el hijo que ha fracasado reconoce lo que ha perdido».

Manu advierte: «hoy se presentan muchos modelos de éxito y se hace burla del fracaso. El padre debe estar ahí para acoger y para enseñar al hijo que ese fracaso no es el final, porque ayuda a abandonarse en las manos de Dios». Idea que refrenda Dani, al reconocer que la vida está llena de fracasos que ayudan a crecer y acercarte a Dios.

Javier Palacios nos pone en guardia sobre la tentación de decirles, «ya te lo dije», porque los hijos necesitan la referencia de los padres como ese hogar al que siempre pueden volver. Este es el deseo de Dani: «me gustaría que mi hijo viera en mí el rostro del Padre, ese padre, que va más allá de lo que yo soy». Javier Martínez espera estar a esta altura en los fracasos de su hijo. Nacho añade que la madre es la que acoge porque tiene entrañas de misericordia. El padre es la referencia hacia el mundo, el que ayuda al hijo a levantarse y a salir otra vez hacia fuera con ganas.

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