Lo que quiere el sabio

9
Por Antonio Rojas Ramos
“La vida de un hombre no vale nada
 si no vive de acuerdo
con su conciencia”.
-Gary Cooper

-Profe, ¿qué es la
conciencia?
-Es la propiedad del
espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las
modificaciones que en sí mismo experimenta.
-En castellano, por
favor.
-Conocimiento interior
del bien y del mal. Es nuestra respuesta interior a las diversas situaciones que
nos plantea la vida. Tenemos que seguir siempre el juicio de la conciencia y
debemos procurar que esta esté guiada por la verdad.
-O sea, que cada uno
haga lo que quiera según su conciencia.
-No se trata de hacer
cada uno lo que quiera, sino más bien de hacer lo que uno piensa que debe
hacer. De ahí que tenemos la obligación de formar nuestra conciencia (entendida
como conocimiento del bien y del mal) porque su función no consiste en crear,
sino en encontrar la verdad y los valores.
No hay mejor alabanza a
una persona que decir que es un hombre de principios, de fuertes convicciones,
pues significa que saca del propio interior y no del entorno la fuerza original
para vivir. Recuerdo ahora una cita de Confucio: “Lo que quiere el sabio, lo
busca en sí mismo; el vulgar lo busca en los demás”.
– Esta cita, profe, me
recuerda otras dos.
-¿Cuáles?
– Una de Platón que
afirmaba que “cada uno es la causa de su propia elección” y otra de nuestro eximio
Cervantes cuando pone en boca de D. Quijote: “Cada uno es hijo de sus obras”.
-Efectivamente, la
libertad y la responsabilidad constituyen una pareja inseparable. No hay criterios
firmes de conducta sin fidelidad a los compromisos contraídos libremente.
Muchos adolescentes,
llevados por el deseo de mayor independencia y autonomía, actúan por reacción
-no por elección- ante las cosas que escucha en casa o en los centros
educativos. Basta con que los padres o profesores les den algunos consejos para
que no hagan caso porque lo ven como una imposición.
-Me está recordando,
profe, otra cita. ¿Se la digo?
-¿De quién es?
-De Mona Crane: “Hay
tres maneras de conseguir que se haga algo: hacerlo uno mismo, contratar a
alguien o prohibir a un hijo adolescente que lo haga”.
-Exacto. Pero al
terminar la adolescencia, ya se espera que uno haya adoptado una actitud personal
y estable en la vida. En la formación del equilibrio libertad-responsabilidad,
los padres tienen un papel muy importante durante la adolescencia. Tienen que
ser sugerentes; no opositores o proteccionistas. Una actitud demasiado protectora
o posesiva puede impedir o retrasar la maduración de los hijos. Los padres
deben adoptar una actitud de acompañamiento que fomente su legítima
independencia, y que no sustituya la responsabilidad del joven en las
decisiones que él tiene que tomar por sí mismo.
-Es un principio
educativo de libro, profe: “Cada vez que le hacemos algo al niño que él podría hacer
por sí mismo, retrasamos su madurez”.
-Al niño, al joven y al
mayor, Pedro.
-Lo del niño y el joven,
lo sé, Profe; lo del mayor…todavía…
-Ya.