Los valores que de verdad valen

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Jóvenes escribiendo en una mesa al aire libre.
Jóvenes escribiendo en una mesa al aire libre.

Por Tomás Peláez Reoyo, doctor en psicología, Orientador y profesor de la Universidad de Valladolid

En la actualidad, la sociedad española se encuentra inmersa en un proceso de cambio y transformación constante, caracterizado por la emergencia de nuevos valores y la redefinición de los tradicionales. En este sentido, es importante analizar cómo los valores de la España de 2024 están influyendo en la vida de los individuos y en la dinámica social en general.

El valor se puede definir como la importancia, utilidad o significado que se le atribuye a algo o a alguien. Los valores, por otro lado, son principios o creencias que guían la conducta y decisiones de las personas, y que son considerados como importantes y deseables en una sociedad o grupo determinado. Los valores pueden incluir la honestidad, la responsabilidad, la solidaridad, la justicia, entre otros. Son fundamentales para la convivencia pacífica y para el desarrollo personal y social. Algunos de los valores predominantes en las generaciones actuales podrían ser:

Igualdad: Las generaciones actuales tienden a valorar la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas.

Sostenibilidad: Cada vez más personas se preocupan por el medio ambiente.

Diversidad e inclusión: Las generaciones actuales suelen valorar la diversidad y buscan promover la inclusión de todas las personas en la sociedad.

Empatía: Se valora la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, comprender sus emociones y actuar en consecuencia para apoyar y ayudar a quienes más lo necesitan.

Autenticidad: Se valora la sinceridad y la honestidad en las relaciones personales, así como la autenticidad en la forma de actuar y expresarse.

Algunas características de las actuales generaciones respecto a las anteriores son:

  1. Mayor familiaridad con la tecnología.
  2. Mayor diversidad cultural por la interconexión del mundo actual.
  3. Mayor conciencia social, ambiental y justicia social.
  4. Mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios.
  5. Mayor preocupación por el bienestar emocional y el equilibrio entre vida laboral y personal.
  6. Mayor preocupación por el autocuidado y la salud mental
  7. Mayor inmediatez, porque vivimos en un mundo donde la tecnología y la información están al alcance de nuestra mano en todo momento, pero el exceso de inmediatez puede generar ansiedad, estrés y una dependencia excesiva de la tecnología.
  8. La familia es el núcleo en el que se transmiten los valores. En un mundo cada vez más individualista y materialista, es fundamental reivindicar el papel de la familia que proporciona a sus miembros un sentido de identidad, pertenencia y seguridad emocional, indispensables para su desarrollo personal y su bienestar emocional.

La fe en Dios, en la familia y en los valores espirituales nos brinda consuelo, esperanza y orientación en un mundo cada vez más marcado por la incertidumbre y la desorientación moral. Promover los valores de la familia, la fe y la tradición no implica un rechazo al progreso, la modernidad o la diversidad, sino más bien una reafirmación de aquellos principios y creencias que han sido fundamentales en la configuración de nuestra identidad y en la construcción de una sociedad justa, solidaria y equilibrada, porque son indispensables en la construcción de un futuro en el que prevalezcan la justicia, la solidaridad y el respeto mutuo.

Los valores son principios fundamentales que guían nuestras acciones y decisiones en la vida. Son la brújula que nos orienta hacia lo que consideramos importante y correcto. Para un cristiano son:

Amor: Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo.

Bondad: Actuar con compasión, generosidad y amabilidad hacia los demás.

Verdad: Vivir con honestidad y transparencia, siguiendo los principios de la fe cristiana.

Humildad: Reconocer que todas las personas son iguales ante Dios y actuar con humildad y sencillez.

Perdón: Practicar la capacidad de perdonar a los demás, como Dios nos perdona.

Respeto: Valorar y respetar a todas las personas como seres creados a imagen de Dios.

Solidaridad: Ayudar a los más necesitados y trabajar por la justicia y la paz en el mundo.

Fe: Tener confianza en Dios y vivir de acuerdo con sus enseñanzas y mandamientos.

Para trabajar estos valores hay que:

Promover la educación moral y ética: Es fundamental enseñar a las personas los principios y valores cristianos desde una edad temprana, ya sea en el ámbito familiar, escolar o comunitario.

Vivir de acuerdo a los valores cristianos: Los cristianos deben ser un buen ejemplo de cómo vivir de acuerdo a los valores de su fe en su vida diaria, tanto en su trabajo, en su hogar, como en sus relaciones con los demás.

Participar en acciones solidarias y de ayuda a los más necesitados: Los valores cristianos promueven la solidaridad, el amor al prójimo y la justicia social, por lo que es importante colaborar en acciones sociales que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas más vulnerables.

Participar en grupos y comunidades cristianas: Formar parte de comunidades religiosas y grupos de fe puede ser de gran ayuda para fortalecer los valores cristianos y vivirlos de manera más plena en la sociedad actual.

Promover el diálogo interreligioso y la tolerancia: Es primordial promover el respeto y la tolerancia hacia las diferentes creencias y religiones, fomentando el diálogo interreligioso para buscar puntos de encuentro y construir un mundo más justo y pacífico.

Orar por la sociedad y sus líderes: La oración es una herramienta fundamental en la vida del cristiano, por lo que es importante orar por la sociedad, sus líderes y por todos aquellos que necesitan ayuda y orientación en su vida diaria.

En el siglo XXI el potencial destructivo se ha vuelto infinitamente mayor que en épocas pasadas por el avance tecnológico y sofisticación del armamento, lo estamos viendo por desgracia en Gaza y Ucrania. Promover valores universales como el respeto, la tolerancia, la igualdad, la solidaridad, la empatía y la justicia. Estos valores son fundamentales para fomentar la convivencia pacífica y el respeto mutuo entre los individuos. Es importante enseñar a los niños y jóvenes habilidades de comunicación, resolución de conflictos y manejo de emociones para evitar la violencia como respuesta a situaciones adversas. La educación en valores también debería incluir la promoción de la no discriminación, el valor de la diversidad y la importancia del diálogo y la negociación como herramientas para resolver los conflictos de manera pacífica. El ideal de la educación en valores para una sociedad en paz y sin violencia sería fomentar una cultura de paz, respeto y convivencia que promueva relaciones armoniosas y respetuosas entre todos los miembros de la sociedad.

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