Perú 2018, ¡desde la Cruz gozosa!

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Desde la cruz gozosa
Desde la cruz gozosa

El pasado año 2018, Perú —tierra ensantada— ha recibido el gran regalo de la visita del papa Francisco. Lo sentimos como una auténtica y permanente Navidad. Hemos tenido muy presentes sus últimas palabras en Las Palmas:

Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, te invita a caminar con Él tu ciudad. Te invita a que seas discípulo misionero: ¡Alégrate, el Señor está contigo! (21 enero 2018).

Los militantes de Santa María en el Perú, al caer la tarde del último domingo del año, comparten las vivencias de un día de retiro dirigido por su director José Luis Acebes. Ha servido para dar gracias, reflectir y sacar algún provecho. En torno al entrañable Belén diseñado por Iván, serenados por la calma de una jornada de oración llena de paz, brotan testimonios de gratitud. Selecciono tres; el primero, marcado por la cruz y el dolor ofrecido de un militante; el segundo, como testimonio de nuestro compromiso por los jóvenes, a unos meses del sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes; el tercero, en sintonía con toda la Iglesia, en la JMJ de Panamá, preparada y vivida con ilusión por los militantes de Arequipa.

Marcado por la cruz y el dolor

Comienza Sandro Aguilar, quien le ha tocado casi un mes en el Hospital. Él es contador de profesión y nos narra cómo ha vivido la procesión, por dentro:

Fueron 29 días fuera de mi hogar familiar, pero también conociendo otra gran casa, la de un hospital público, el célebre «Rebagliati» de Lima. Pasé unos días de dolor físico, tal vez susto, miedo, pero también retos, desafíos y pruebas. Recuerdo que el primer domingo al mediodía, en el hospital, José Antonio me preguntó si había comulgado, que me podía contactar con la capellanía; le dije que no, porque estaba en un ambiente de emergencia… Lo cierto fue que ese mismo día por la tarde se acercó un voluntario de la capellanía, ahora un gran amigo Roy Jesús, y que a partir de ese día me trajo la comunión diaria, dándome esa fuerza espiritual para poder llevar su palabra a mis compañeros de piso expresado en fe (en que se curaran), esperanza (tener paciencia y tolerancia) y caridad (para aprovechar el tesoro de su sufrimiento tal vez) y así yo también me animaba; nadie da de lo que no tiene, y como las ideas no se comprenden hasta que no se viven… entonces, manos a la obra. Dentro de mi condición de salud, comencé a visitar a mis compañeros, orando con ellos, hablando de su familia, regalándoles el periódico Correo Mariano que hice extensivo hasta los mismos técnicos, enfermeros y médicos. Hasta ahora mantengo buena amistad con ellos y siento el deseo de agradecer pues una experiencia —aparentemente negativa como la del dolor y falta de trabajo— me ha servido para fortalecer mi fe y valorar a nuestra Iglesia que —como dice nuestro querido papa Francisco— debe ser una Hospital en campaña para mayor gloria de Dios.

Compromiso con los jóvenes

Sigue Éder Falcón, quien ha coordinado la visita a las Misioneras de la Caridad con un grupo de jóvenes:

El último sábado del año 2018, algunos militantes nos fuimos con un grupo de jóvenes de secundaria a visitar el Hogar de la Paz de las misioneras de la caridad de la santa madre Teresa de Calcuta. La ubicación del Hogar pone en evidencia el cuarto voto que quiso madre Teresa para su congregación religiosa: la atención a los más pobres entre los pobres. La Parada es el nombre del lugar, uno de los más peligrosos de Lima y con mucho comercio a los alrededores, la mayoría informal. Fuimos en total unos 14 jóvenes. Aprovechamos la visita para llevar también unos víveres no perecibles como donativo. En este Hogar las misioneras acogen a niños y ancianos. Los niños son todos discapacitados, con parálisis cerebral en la mayoría de los casos, muchos de ellos han sido recogidos de los basurales de los alrededores, ya que las madres han preferido abandonarlos que ocuparse de ellos. Los ancianos —en su mayoría— son independientes, pero algunos, por su edad avanzada, necesitan atención especial.

Al llegar, una de las hermanas nos dividió en dos grupos, uno para estar con los niños y el otro con los ancianos. Tuvimos la oportunidad de darles de comer a los niños, pues ninguno podía hacerlo por sí mismo, también de repartir la comida a los ancianos. Después ayudamos a recoger los platos y todos los desperdicios, a limpiar las mesas, barrer y fregar el piso. Para algunos jóvenes era la primera vez que tenían una experiencia de este tipo. Se veía claramente lo mucho que les costaba hacer este trabajo a algunos. Pero todos superaron las dificultades y quedaron muy contentos. En lugares como este puede uno descubrir la alegría que provoca el salir de uno mismo para darse a los demás. Este descubrimiento puede suscitar en un joven un cambio radical de vida, marcada muchas veces por el egoísmo. Al terminar las labores tuvimos un momento de oración en la iglesia del Hogar. Allí pudimos reflexionar sobre la experiencia y pedir por las personas que atendimos, todo frente a esa inscripción puesta al lado de la Cruz, «Tengo sed» tan característica de las capillas de las misioneras de la caridad. Palabra que pudimos escucharla pronunciar por cada uno de esos niños y ancianos, que son el mismo Cristo sediento de nuestro amor y compañía.

Preparando la JMJ de Panamá

José María Bellido nos transmite el entusiasmo vivido en la preparación de la peregrinación a la JMJ de Panamá 2019. Su testimonio se transmitió por Radio María Perú.

Los ocho militantes de Arequipa, queremos peregrinar desde Perú a Panamá con un triple objetivo:

1.- Difundir el libro del Rosario, para motivar la devoción a la Virgen María, nuestra Madre espiritual.

2.- Dar a conocer el Movimiento de Santa María, principalmente entre los jóvenes con los que coincidamos en las ciudades por donde pasemos.

3.- Obtener recursos para viajar de ciudad en ciudad a Panamá al difundir el libro del Rosario, recibiendo lo que quiera cada donante.

En cada ciudad, motivaremos la difusión del libro del Rosario al final de las misas, y en algunos lugares nos reuniremos con los jóvenes. Quedamos muy agradecidos por sus ayudas, sabiendo que Dios se lo recompensará con el cien doblado en esta vida y después la vida eterna.

En conclusión, la novedosa campaña de la Visitación ideada por el venerable padre Tomás Morales hemos podido vivirla a lo largo del año, haciendo vida el lema del JMJ de Panamá, ¡con María, Sierva de Dios, Reina de los jóvenes!