!Se nos adelantó Vicente!

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Vicente conduciendo la combi
Vicente conduciendo la combi

Al finalizar la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, 15 de septiembre, nuestro querido Vicente se fue definitivamente en su compañía. Desde Pamplona, nos compartió Josemari Echeverri, —médico y cruzado que le ha estado acompañando desde su regreso al Perú— que ingresaron a Vicente «el sábado 1 de septiembre en el hospital y que su situación iba empeorando; primero, fue el tratamiento con morfina, luego la quimioterapia por una obstrucción intestinal. Es consciente de la gravedad y es admirable su disposición. La compañía es una auténtica medicina». Él mismo pidió la Unción de Enfermos y se la administró el P. Santiago Manso. Todo se precipitó y ahora ya descansa en el cementerio Sur de Carabanchel en Madrid junto con el P. Eduardo Laforet, P. Ramón Alonso y Manolo Tomás Amorós.

Mi primer recuerdo al recibir el golpe de la noticia es la canción con ritmo caribeño que Manolo le dedicó al llegar al Perú: «A Lima nos ha llegado un cruzado toledano…». Casi seguro que el bueno de Manolo —cuyos ingenuos chistes encantaban a Vicente— le ha cantado: «Al Cielo nos ha llegado un cruzado pescadito peruano». Esa palabra «pescadito» fue quizá la que más pronunció Vicente. Era para él —medio en broma, medio en serio— como el «peladito» de Cantinflas o el «paria» de la India o el «anawin» (pobre) bíblico, o «pardillo» español.

De momento solo me sale dar gracias a Dios por la vida de Vicente, por haberle tenido tan cerca, por ser testigo de su generosidad sin límites, por su amor incondicional y misericordioso a todos, pero especialmente a los jóvenes…

Lo mismo te daba una charla de astronomía que se iba de compras, que te arreglaba (o desarreglaba) un mueble, te llenaba el tiempo de un festival con sus chistes o mimos, y hasta se convertía en el niñero más encantador siempre negándose a las preguntas (¿cómo te llamas?, ¿qué vas a ser de mayor?…) y sorprendiendo con sus «vicentadas» que tenían tanto de broma, sorpresa, disparate, gozo, ternura.

Él, todo un señor catedrático de matemáticas de instituto y adelantado en lo que la ciencia informática avanzaba, se jubiló en España y vino al Perú para «hacer favores». Así de claro. Y para ello no iba a estar esperando a «inculturarse» y a prepararse para comenzar a actuar. Tras dormir la primera noche en Lima, a la mañanita siguiente asistió a la Misa de Santa María con los militantes, desayunó, participó en el Círculo y se puso a jugar al fútbol con toda la furia española. Ese mismo día comenzó a rebajar la «z», cambiar el «vosotros» por «ustedes» y a peruanizarse hasta que —a los dos años— se nacionalizó. A los pocos días, ya participó en su primer campamento en Arequipa, y, en seguida, otro en Lima.

A través de su blog https://vicenteperu.blogia.com/ da gusto verlo como los primeros cronistas de la conquista y evangelización: su sorpresa por las novedades del Perú y su esfuerzo por asimilarlas y traducírselas a sus amigos burgaleses. De este modo, el Corso de la amistad por la fiesta de Arequipa es el evento fundamental del día, algo inmenso en lo que participa todo el mundo, algo parecido al desfile de las peñas de Burgos, pero a lo grande.

Cuando sale a la calle nada le resulta indiferente y se meterá en varios «líos» por ayudar a pobres y menesterosos. Ante las voces de los que viven a su lado que le aconsejan «sentido común», «prudencia» él tiene muy clara la parábola del buen samaritano que ha leído, meditado y vivido del Evangelio.

Su blog es un ventanal abierto al mundo, especialmente al suyo, el que lo había enviado, le acompañaba en la oración, en la correspondencia, en la ayuda. Lo abrió con su carta del 26 octubre 2007, en la que va al grano, narrando del modo más sencillo que se va ayudara a la obra de la Milicia de Santa María en el Perú. Como despedida organiza un retiro para los cercanos y una misa, nada más. Luego vendrían las de los amigos profesores de APTA (Asociación de Profesores Tomás de Aquino), alumnos, familias. Termina su carta: «Querido amigo: Yo no necesito nada y soy el seguidor de uno que, siendo rico, le pareció que era mejor ser pobre, así que una de mis misiones es ver de qué me puedo desprender para parecerme más a él. Si ahora me regaláis algo, “me hundís en la miseria”. Yo os sugiero que me regaléis una foto vuestra o de la familia, un acto de generosidad familiar con gente “de fuera” y, por si queréis dar dinero, os adjunto las cuentas de Manos Unidas, Cruz Roja y Cáritas; elegís dónde dar y luego me regaláis el resguardo».

Por su blog desfilaremos sus «compañeros» de Perú, sus familiares y sus amigos, pero, sobre todo, su indesmayable apuesta por la misión entre los jóvenes.

En Lima y Arequipa se hizo todo a todos, siempre disponible, manejando (¡todo un peligro!) la combi (coche), acercándose por colegios y universidades para apoyar en actividades extraescolares (cursos de astronomía, técnicas de estudio, caminatas), impulsar la catequesis, fomentar el voluntariado, animar a la práctica de Ejercicios Espirituales, dinamizar las campañas del Movimiento de Santa María (Flores a María, Vigilia de la Inmaculada, Campamentos)…

Destacar también su capacidad de adaptación, ilusión de principiante en un hombre jubilado, capacidad de empatía con los niños, jóvenes, familias, celo apostólico creciente con la edad, español y peruano al cien por cien. Feliz de su vocación de seglar consagrado, participó siempre de las actividades de los institutos seculares en Lima y Arequipa. En su web se publicó una entrañable «carta a Jesús por los 50 años de vida consagrada» http://www.fenisperu.org/

Pude acompañarle en Pamplona en alguna de las sesiones de «quimio» en la fulminante etapa final de su cáncer. Siempre la vivió como un regalo de su Jesús para prepararlo para su morada eterna en el Cielo. Su cruz la vivió con garbo, sin queja, y, como era su estilo, con muchas pizcas de buen humor.

Al comunicar su partida, he sido testigo de la muestra de cariño hacia su persona. Lo llevamos todo a la oración, encomendando el eterno descanso de su alma y pidiéndole a Vicente —desde ya— que nos haga sitio en la morada celestial.

Siempre tuyo, amigo y hermano.


Aquí tiene el enlace a la separata de Estar nº 313 dedicada a Vicente Guillén