Una saludable apuesta por lo real

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Viñetas de Andrés Faro sobre los excesos de internet y la importancia de la vida real.
Viñetas de FARO que ilustran la relación entre la dependencia digital y la necesidad de valorar la realidad cotidiana.

Por Equipo pedagógico Ágora

Internet es un gran invento que hay que aprovechar, sin duda, pero reconociendo sus limitaciones y posibles efectos negativos.

Como ha señalado el pedagogo Gerardo Castillo, «La primacía de lo audiovisual hace que manejemos mucha información, pero al precio de leer menos; los saberes pensados propios de la auténtica cultura son sustituidos por los saberes sin pensamiento típicos de la cultura de lo virtual. Hoy estamos más informados, pero somos menos cultos que nuestros abuelos. Los usuarios de internet dedican menos tiempo y esfuerzo al estudio, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, adquieren información desconectada de la realidad diaria, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos y para establecer relaciones entre la teoría y la práctica».

Las nuevas tecnologías son perjudiciales si se usan en exceso o sin sentido crítico, afectando negativamente al rendimiento escolar, la concentración y el descanso, lo que repercute en el estado de ánimo y la fortaleza mental y emocional. Niños y jóvenes pasan horas y horas frente a las pantallas, lo que los aleja del mundo real y los hace dependientes de la realidad virtual. El uso compulsivo del móvil suele estar relacionado con problemas de inseguridad, soledad y baja autoestima, incluyendo el FOMO (fear of missing out, «temor a perderse algo»), un miedo compulsivo a que otros puedan estar viviendo experiencias gratificantes de las que uno está ausente, y de ahí el afán de estar continuamente conectado, atento a lo que otros están haciendo.

Gustave Thibon afirmaba que muchos adolescentes buscan la evasión porque padecen un estado de aburrimiento derivado de su vacío interior, una sensación de falta de sentido que les impulsa a «escapar y ensimismarse» mediante consumos y prácticas adictivas para eludir frustraciones, miedos y ansiedad.

Frente a los peligros de la dependencia digital se impone una saludable «apuesta por lo real». Es fundamental para los educadores anticiparse fomentando aficiones sanas y gozosas desde la infancia: actividades familiares compartidas, sobremesas y tertulias, salidas al campo y excursiones; gusto por la lectura y la belleza artística, aficiones, celebraciones, formas de distracción y diversión que impliquen colaborar, amistad con otras familias que posean valores similares…

Enseñar a contemplar, a mirar serenamente a las personas, las cosas y los acontecimientos es enseñar a vivir con criterio y con sentido. La realidad es fuente esencial de enseñanzas verdaderas y valiosas.

Andrés Faro es profesor y dibujante. En sus ingeniosas viñetas ha acertado a mostrar las paradojas de internet y el mundo digital.

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