Bodas de oro

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Bodas de oro de Raquel y Pepe
Bodas de oro de Raquel y Pepe

Por José García Martínez

Hace unos días, D. José García Martínez, de 93 años, que fue cursillista en el cursillo de formación que impartió el venerable P. Tomás Morales en el año 1957, en Comillas, al celebrar sus bodas de oro matrimoniales con Raquel, escribió este poema que nos pide que, si es posible, publiquemos en la revista Estar.

Con motivo de las bodas de oro de Raquel y Pepe

Después de mucho pensar
para elegir mi camino,
a Comillas fui a parar
y así, conocer mi sino.

Con el buen padre Tomás
y de apellido Morales,
puse mi ritmo al compás
de ejercicios espirituales.

Un amigo que es mu pío,
muy sugestiva su habla,
me indicó (y ahora sonrío),
la fundación de la Tabla.

Temiendo tanta dureza,
sólo a santos reservada,
di un viraje con presteza,
quedando desestimada.

Ante tan cobarde huida,
Dios se valió de otro amigo
para casarme contigo
hasta el final de la vida.

Cincuenta años pasaron
desde nuestro casamiento;
las golondrinas volvieron,
los veranos y el invierno.

Sólo Dios es inmutable;
lo demás es contingente,
de condición inestable,
pero el alma, permanente.

La Divina Providencia
con largueza nos bendijo
y te dio mucha paciencia
para criar a diez hijos.

Casi todo el calendario
lo ocupan sus nacimientos,
siendo como un incensario
que perfuma esos momentos.

Dios sea bendito y loado;
démosle gracias sinceras
por tanto que nos ha dado
sin merecerlo siquiera.

Es nuestro mayor anhelo,
que nuestra familia entera
con nosotros vaya al cielo
a vivir la vida plena.

Vida de bienes repleta,
vida carente de males,
y con unos goces tales,
que suponen nuestra meta.

Es para mí un gran honor
que recibas de mis manos
ante estos fieles cristianos
este detalle de amor.

—Gracias —responde Raquel.

Las gracias te devolvemos
porque tú si las mereces.
Pido a Dios que aquí te deje
muchos años. ¡Te queremos!

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