Callejero de la fe

23
Entrevista a Azahara Muñoz JJOO Rio 2016
Entrevista a Azahara Muñoz JJOO Rio 2016

Siempre, desde primero de carrera, se ha dicho que las noticias se encuentran en la calle, donde está la gente. Que esa es la principal tarea del periodista-comunicador: estar en las «esquinas, en las plazas y en los rincones» de la comunicación. Uno comunica con su vida, en persona y desde los distintos medios de difusión que tanto han crecido hoy.

Si la fe es relación y encuentro con Dios en la vida cotidiana, en todo lo que me ocurre, os propongo una aproximación (humilde pero nacida de mi dedicación profesional a los Medios) que muestre la comunicación de la fe a través de la propia vida; vamos, pues, a intentar unir esas dos grandes palabras: fe y comunicación.

Empezaría por la comunicación para la imitación, la que practican los niños en su apendizaje, pero no solo ellos ya que al final, el ejemplo es la mejor manera de invitar a esa relación con Dios. La fe, si no se encarna en uno mismo, si no habita hasta las entrañas de las grandes decisiones vitales, las más importantes, ¿qué es lo que está comunicando mi yo, mi vida?

Por eso, uno muestra su apuesta por Dios cuando se ve ante esas grandes elecciones y, en la profundidad del límite, lo arriesga todo por Cristo y por su promesa de vida eterna (aunque el día del juicio, solo pueda sacar en su haber aquello de «soy un pobre siervo que ha hecho lo que tenía que hacer», y la cuenta salga en positivo solo por los méritos de Jesús).

Volviendo a la pregunta: ¿Qué comunica mi vida?, ¿comunica el bien, la verdad y la belleza?, ¿mi vida es una apuesta decidida desde y por Cristo? Nuestro estilo de vida, nuestra manera de responder a la realidad y la alegría con la que vivimos es nuestra «expresión cultural» a transmitir por todos los medios.

Teniendo claro lo que se debe comunicar (la alegría de Cristo resucitado, que es nuestra fe), vamos a ver dónde.

Esquinas, plazas, rincones

Al final, comunicar la fe no es otra cosa que seguir lo que dice el papa Francisco en la Evangelii gaudium (106): ¡Qué bueno es que sean «callejeros de la fe», felices de llevar a Cristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra! ¿Cuáles son esas esquinas, plazas o rincones de la vida y, por tanto, de la comunicación?

  1. Esquinas: Como las ya mencionadas en muchas ocasiones: Internet, las redes sociales (YouTube, Facebook, Twitter…), pero también los videojuegos. Sobre la red de redes y las redes sociales ya se ha hablado mucho pero, ¿qué influencia cultural tienen los videojuegos? Cada vez mayor. Creo que se deberían hacer videojuegos con fondo cristiano y en valores (que, de haber, hay pocos). Por otro lado, en cuanto a las redes, ya hemos leído en pasados números de Estar que cada uno ya es un medio de comunicación. Las redes sociales han conseguido que lo que antes estaba cerrado a los privilegiados que hablaban en los grandes medios de masas (la tele, la radio o la prensa), ahora esté abierto a todos con Internet en el móvil. Hay youtubers que tienen más seguidores que algunos de esos grandes medios de comunicación. No hace mucho me preguntaba cómo es posible que el tal Elrubius, famoso youtuber con unos 20 millones de seguidores, tenga tanto «tirón» entre los jóvenes con los vídeo-basura que cuelga en Youtube. ¿Por qué tiene más influencia en el estilo de vida de los jóvenes? Por eso se les llama influencers, que influyen en los demás hasta convertirlos a su forma de pensar, de actuar, de vivir (como sus vídeos).
  2. Plazas: Aquí podría hablar de los trabajos, de los compañeros, los amigos, el ocio y el deporte… Todas esas plazas en las que también nos movemos y donde podemos comunicar nuestra fe. Escuchar a unos alumnos contentos, al final del curso universitario, felices por lo aprendido (y sin dar casi importancia a la nota de la asignatura), y decir al profesor que ha sido «una bendición para ellos» por lo aprendido de la profesión pero, sobre todo, de la vida, es un buen intento de vivir y comunicar la alegría de la fe que venimos diciendo.
  3. Rincones: Aquí se me ocurre enmarcar a la familia, el encuentro cercano con el otro, el estar con las personas (alma-alma, codo con codo), que es lo contrario a lo que el papa Francisco llamaba «balconear», que viene a ser más propio del cotilleo que está pegado a la ventana, sobre todo a la de Internet, donde todo es lejano y frío, aunque también haya que estar ahí como acabamos de decir en el punto uno de las esquinas. Acompañar a todas las personas que nos rodean.

En conclusión, pongo el acento en que lo único importante es comunicar la fe, a través del ejemplo (comunicar propia la vida) y dar cada vez más importancia a todos los foros en los que nos movemos, incluidos también los medios de comunicación conocidos por todos.