Dinamizador de laicos

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Durante su juventud, el P. Morales fue un laico comprometido con su fe católica que no se limitó solo a dar ejemplo con su trabajo (en el cual fue ejemplar, y mucho), sino que, además, se comprometió con la acción apostólica de su época.

Implicado con los Estudiantes Católicos, tuvo intervenciones estelares en la defensa de la fe en su vida universitaria.

Cuando decidió hacerse jesuita, no se conformó con vivir plácidamente a la sombra de la ordenada y reglamentada vida religiosa, sino que, apoyado en la energía dimanada de su vida consagrada, se dedicó a dinamizar a los laicos. Fue un adelantado a la propuesta del Concilio Vaticano II: Los laicos están llamados a procurar el crecimiento de la Iglesia, a hacerla presente y operante en los lugares y condiciones donde ella no puede ser sal de la tierra sino a través de ellos (Lumen gentium, 33).

Siendo jesuita, creó la obra social El Hogar del Empleado, que propagaba la fe a través de obras sociales.

Cientos de laicos fueron motivados para hacer apostolado por medio de la ejemplaridad profesional. De estos laicos surgió, con el tiempo, el instituto secular Cruzados de Santa María.

Su larga experiencia de dinamizador de laicos la recopiló en dos de sus obras pedagógicas: Laicos en marcha y Hora de los laicos.

«Laicos en marcha proporciona a todos un caudal de experiencias avalado por la apologética contundente de los resultados. No es una teoría psicológico-educativa más. No se pierde en especulaciones metafísicas. Prefiere el camino de la realidad (1967: 10)».

Ya en 1985 escribe en Hora de los laicos: «Sí, porque Cristo-Iglesia pretende hoy la movilización total de los seglares, para que el Reino de Dios se extienda por todo el mundo. (2003: 18)».

El P. Morales no se pierde en disquisiciones filosóficas; construye una pedagogía que, basándose en fundamentos teóricos, es muy concreta. Busca formar al católico eficaz y realista que vive su fe con inquietud misionera de conquista ecuménica. Una pequeña muestra la tenemos en algunos de los escritos que presentamos en este número: Despertar al gigante dormido, La obra del P. Tomás Morales, Yo soy una misión, Sacerdos in aeternum, Laicos en marcha, Enriqueciendo a las personas, etc.

Ahora la Iglesia publica (8/11/2017) el decreto de virtudes heroicas del  siervo de Dios Tomás Morales Pérez, con lo cual nos indica que el camino de la santidad que él indicó y vivió, es admirable e imitable.

Pidamos al, desde ya, venerable Tomás Morales, que nos alcance algo de su espíritu, para que podamos ser, allí donde Dios nos coloca, dinamizadores de laicos.