Educación: entre el vértigo y la esperanza

68
Niña con libro. Autor: Andrea Piacquadio.
Niña con libro. Autor: Andrea Piacquadio.

La educación es el conjunto de principios y prácticas que ayudan a que la persona libremente, habitualmente y con alegría, oriente su vida hacia los más nobles fines. Y en esta hermosa tarea deben colaborar la familia, la escuela y el Estado.

Pero, actualmente, nos encontramos un panorama complejo: personas un tanto desorientadas, familias desestructuradas y, en España, un Estado que no es que quiera complementar la educación familiar, sino que la quiere suplantar.

Generalizando, diremos que hoy la persona humana es un ser venido a menos, con cierto grado de deterioro, sin lealtades fijas, con tendencia a idolatrar las partes menos nobles, más pendiente de la apariencia exterior que del cultivo interno, muy propenso al relativismo para hacer negociable sus apetencias.

Parece que no interesa la verdad, sino mi verdad, y, así, cada uno se fabrica la suya propia, subjetiva, particular, sesgada, es decir, una verdad a la carta desprovista de todo compromiso existencial.

Desde hace años, la familia está siendo el objetivo predilecto de fuerzas desestructuradoras que pretenden romper este núcleo vital de la sociedad. Y, por eso, abundan familias que experimentan una constante conflictividad y una permanente perturbación en el grupo familiar. Familias fragmentadas o, si viven juntos, con un ambiente existente de confrontación entre padres, hijos y hermanos.

La familia estable aporta eso precisamente al niño: estabilidad; por el contrario, si los hijos crecen en una familia desestructurada sentirán menos confianza a la hora de compartir aquello que los atormenta y estos traumas pueden afectarlos sobremanera en su proceso educativo.

La realidad social se ha vuelto muy compleja y, como consecuencia, la realidad escolar también. Con una visión de bien común, la educación debería ser multiforme e intemporal, no perder nunca su idealización ética, dentro del contexto social, siempre cambiante, diverso y respetuoso con la diversidad constructiva.

Pero en España hay quienes tratan de convertir la escuela en una institución al servicio de una serie de intenciones y supuestos valores marcados por las élites, casi siempre para su beneficio.

Buscan estas élites rediseñar el concepto de educación para conseguir una persona frágil, precaria, exenta de valores, inconsciente, veleta al aire que ellos marcan.

No nos engañemos. Los enemigos de la civilización cristiana, con un plan astuta y perfectamente organizado, van llevando la educación a una encrucijada, lo cual nos obliga a tomar postura y a ser consecuentes para no caer en el vértigo y, por el contrario, llenar el futuro de esperanza.