Educar en el asombro

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Educar en el Asombro
Educar en el Asombro

Es este un libro directamente dirigido a los padres, pero que tiene potencial para hacer pensar a todos los educadores en general.

Nos habla de los niños y de cómo ayudarles a crecer con la mirada abierta a la belleza, a la hondura y variedad de las cosas.

De cómo se enfoque el proceso de maduración y de aprendizaje en la infancia depende en gran medida cómo se desarrolle la adolescencia, para bien y para mal. Y hoy nos hallamos en un contexto social y cultural cada vez más frenético y exigente, lo que ha hecho la tarea de educar más compleja y a la vez ha alejado a nuestros niños de lo esencial.

Pensando en el éxito de los futuros adultos, se les priva a menudo de la infancia, se les programa para un sinfín de actividades que les apartan del juego libre, de la naturaleza, del silencio, de la belleza, del conocimiento sereno y profundo de las cosas y de su valor. Sólo les mueve lo inmediato.

Y así muchos niños se pierden lo mejor de la vida: descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Un ruido ensordecedor acalla las preguntas, las prisas de los adultos y el vértigo de las informaciones impiden pensar y saborear, las estridentes pantallas saturan sus sentidos e interrumpen el aprendizaje lento y sosegado de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez. El asombro es lo que suscita el interés, la ilusión, el deseo de conocer y de saber, es la puerta de un aprendizaje lleno de sentido y de significados.

Este libro, escrito con un lenguaje sencillo, ameno y diáfano, argumenta desde el sentido común y la sensatez, aunque se apoya en investigaciones y publicaciones de gran prestigio y rigor.

Educar en el asombro implica replantear la educación, la mirada que se abre a las cosas, a las personas y a los acontecimientos, como un viaje que se inicia en el interior de la persona.

Lo primero en el aprendizaje, dice la autora tomando ideas de Tomás de Aquino, es la invención y el descubrimiento; después es cuando deben venir la disciplina y el aprendizaje propiamente dicho.

Frente a una educación mecanicista, para la que no hay una naturaleza y todo es programable, la clave no está en atiborrar de datos e informaciones, en una hiperestimulación precoz en los primeros años, sino en asegurar un rico vínculo de afecto y confianza con un adulto de referencia: la madre, el padre, el educador.

¿Y la belleza…? Sostiene la autora que cuando los niños se encuentran rodeados de belleza, y ésta es expresión de la bondad y del bien, es más fácil que desarrollen hábitos que les hagan crecer en el bien a ellos y a los demás. «Existe belleza en la amabilidad, en la delicadeza, en la compasión, en la comprensión, en el agradecimiento. … La belleza tiene un poder que no sospechamos y que desaprovechamos en la educación y en la vida en general». «Por eso es tan importante que el niño tenga espacios de silencio para poder reflexionar, apreciar y saborear la belleza de lo que le rodea… La bondad y la verdad llegan al niño a través de la belleza, y el niño llega a ésta a través del asombro».

Título: Educar en el asombro

Autora: Catherine L’Ecuyer

Editorial: Plataforma Editorial, Barcelona, 2012